Por Chris Woolston CONSUMER HEALTH INTERACTIVEAbajo: • La enfermedad y su dieta • La actividad mental • El ejercicio y la enfermedad de Alzheimer • Una conexión con la presión alta
Todavía no existe una cura para la enfermedad de Alzheimer, y tampoco se conoce una manera para prevenirla. Pero nuevas investigaciones han mostrado que hay algunas posibilidades muy interesantes. Entre otras cosas, hay indicios de que hacer ejercicio, evitar la grasa “mala” y mantener el colesterol dentro de limites normales -- medidas que ayudan a prevenir las enfermedades del corazón -- pueden proteger contra de la enfermedad de Alzheimer también. Claro, las pruebas no son definitivas a estas alturas. Lo esencial es que la mayoría de estas prácticas en la vida cotidiana son ya conocidas como beneficiosas para su salud. El hecho de que pueden reducir el riesgo para la enfermedad de Alzheimer puede ser un estímulo más. La enfermedad y su dieta Como recientemente se reportó en el periódico de la Asociación Médica de América (American Medical Association), un régimen saludable puede constituir una defensa fuerte contra de la enfermedad de Alzheimer. Un estudio de cuatro años en 815 personas mayores de edad de Chicago, publicado en la edición de Archives of Neurology en febrero del 2003, encontró que una dieta alta en grasas saturadas que obstruyen las arterias duplica el riesgo de desarrollar la enfermedad. Al mismo tiempo, una dieta alta en grasa vegetal no saturada -- tales como la que se encuentra en los aceites vegetales -- disminuye los riesgos. Los investigadores llegaron a estas conclusiones después de hacer ajustes para enfermedades relacionadas con el corazón, alcohol, el fumado y tomar antioxidantes, y el uso de las drogas statin. Después de seguir la evolución de sus sujetos por casi cuatro años, los investigadores encontraron que la gente que ingería más grasa saturada que el otro 80 por ciento tenía 2.2 veces más riesgo de contraer la enfermedad de Alzheimer. Una dieta alta en grasas trans también se vinculó fuertement con un mayor riesgo de Alzheimer. (El estudio no mostró una relación entre el riesgo de Alzheimer y la cantidad total de grasa, colesterol o grasa animal en la dieta). Por otro lado, los residentes de Chicago que consumieron la mayor cantidad de grasa “buena” (poli insaturada) en comparación con la grasa “mala” (saturada) tuvieron una reducción del 70 por ciento en el riesgo de desarrollar Alzheimer comparados con aquellos que consumían menos. Los investigadores también encontraron una disminución “algo significativa” en los riesgos entre la gente con consumo alto de grasas poli insaturados y mono insaturados de los omega 6. El pescado -- una fuente rica en ácidos omega 3 -- puede ser sobre todo efectivo para prevenir el Alzheimer. Un estudio en la edición de julio del 2003 de Archives of Neurology comparó el consumo del atún, pescado rebozado comercial y otros mariscos entre los mayores de edad en el estudio sobre el Alzheimer. Encontraron que la gente que comía una ración o más de pescado cada semana tenía un 60 por ciento riesgo menos de desarrollar la enfermedad de Alzheimer que aquellos que nunca o raras veces comían pescado. Algunas investigaciones sugieren que la vitamina C, la vitamina E y el betacarotena también pueden ayudar a proteger contra la pérdida de la memoria, pero las pruebas no son tan evidentes de que pueden ayudar a prevenir el Alzheimer. (La vitamina E se usa muchas veces después de que la gente ya tiene el Alzheimer porque se ha mostrado que atrasa el progreso de la enfermedad en algunas áreas hasta seis meses). Mientras algunos estudios señalan que las personas que consumen muchos antioxidantes (en la comida o por suplementos) pueden resultar menos vulnerables al desarrollo del Alzheimer, otros estudios no confirman esta tendencia. En un esfuerzo por conseguir una respuesta más definitiva, el Instituto Nacional sobre la Vejez (National Insitute on Aging) está actualmente patrocinando varios estudios importantes sobre los antioxidantes y el Alzheimer. La actividad mental ¿Se siente culpable a veces cuando pasa unas horas poco productivas jugando juegos de tablero o leyendo un buen libro? Bueno, la verdad es que no malgastaba ese tiempo. Según las últimas investigaciones, las actividades que estimulan la mente pueden alejar la demencia. En un estudio que duró cinco años publicado en la edición del 19 de junio, 2003 del New England Journal of Medicine que involucraba 469 mayores de edad, investigadores encontraron que jugar naipes, leer y tocar un instrumento musical reducían el riesgo de la demencia. Además, los sujetos que resolvían cuatro crucigramas por semana gozaban de una probabilidad del 50 por ciento menos de desarrollar la demencia que aquellos quienes intentaron un solo crucigrama a la semana. Aunque hacer ejercicios mentales no necesariamente previene la demencia, el estudio del New England Journal of Medicine es uno entre varios que sugieren que las mentes activas pueden ayudar a proveer protección adicional contra ella. Los investigadores franceses han encontrado que tejer, hacer jardinería, hacer bricolaje y viajar ayudan a agudizar las facultades de la mente y reducen las posibilidades de desarrollar todo tipo de demencia. Los investigadores creen que las actividades que estimulan la mente ayudan a crear una red rica de conexiones entre células del cerebro. Si algunas de estas conexiones fallan, dice la teoría, otras asumirán la función. El ejercicio y la enfermedad de Alzheimer Al menos un informe sugiere que la gente que hace ejercicio regularmente hasta en sus años avanzados es menos propensa a desarrollar el Alzheimer. En un estudio reciente, las mujeres mayores que se mantuvieron físicamente activas durante los seis a ocho años que duró el estudio eran menos propensas a sufrir pérdida de la memoria y la razón. Además, varios estudios controlados por caso sugieren que un nivel bajo de actividad física es un factor de riesgo para la enfermedad. Según un informe reciente en el Annual Review of Public Health, el ejercicio puede ayudar a prevenir el Alzheimer al incrementar el flujo de la sangre al cerebro. También ayuda a reducir los riesgos de presión alta y obesidad, dos condiciones que pueden dañar el cerebro y hacer a una persona más vulnerable a la enfermedad de Alzheimer. Cada vez más, los investigadores están percibiendo la enfermedad de Alzheimer en la manera que perciben otras condiciones crónicas en las que el estilo de vida juega un papel en el desarrollo de la enfermedad, según el artículo de la revista. Los autores agregan que un estilo de vida saludable para prevenir el Alzheimer puede ser importante en particular si se tiene una predisposición genética a la enfermedad u otra condición que incrementa el riesgo de desarrollar la enfermedad. Una conexión con la presión alta En alguna gente, tener la presión alta también puede crear condiciones propicias para la pérdida de la memoria. Según un estudio del National Institute on Aging, la gente mayor de cincuenta años que tiene la presión alta salió peor en las pruebas de la memoria que la gente con la presión normal. Otros estudios, sin embargo, no han encontrado ninguna asociación entre la presión alta y un deterioro de la percepción. La posible conexión entre las enfermedades de Alzheimer y problemas vasculares, no obstante, intriga a los investigadores. Según el Informe de Progreso del 2000 sobre la enfermedad de Alzheimer, emitido por el Centro de Educación sobre la Enfermedad de Alzheimer (Alzheimer’s Disease Education and Referral Center), “La enfermedad cerebro vascular es la segunda causa más común de demencia y existen algunas pruebas que los aneurismas cerebrales y la enfermedad de Alzheimer pueden estar relacionadas…aunque los aneurismas mayores tienen consecuencias obvias, los pequeños también pueden pasar desapercibidos y no ser clínicamente detectados". Según el informe, otro factor de estilo de vida que puede ejercer una influencia en el Alzheimer son los niveles de colesterol. Entre otras cosas, dice el informe, los científicos han encontrado que niveles de colesterol alto en la sangre pueden incrementar la tasa de depósitos de placa en las ratas de laboratorio. “Es muy cierto que es una buena idea mantener la presión bajo control si ya tiene problemas con la memoria, porque la hipertensión poco controlada puede llevar a una demencia multi infarto (MIA) y entonces empeora la memoria“, dice el doctor Michael Potter, profesor asociado y médico que atiende en el Centro Médico de la Universidad de California en San Francisco (University of California San Francisco Medical Center). “Esto puede ser particularmente importante en la gente que ya tiene la memoria empobrecida debido a la enfermedad de Alzheimer”. -- Chris Wooston, MS, es un escritor de salud y medicina con una maestría en biología. Es un editor contribuyente para Consumer Health Interactive y fue un escritor de planta para Hippocrates, una revista para médicos. Sus reportajes acerca de la salud ocupacional fueron premiados por la Sociedad de Periodistas Profesionales (Society of Professional Journalists) del Norte de California.
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Revisado por Michael Potter, MD, médico asistente y profesor clínico asociado en la Universidad de California, San Francisco. Así mismo, es un profesional oficialmente certificado como médico de familia.
Publicado por primera vez 20 de julio de 2004
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