Por Chris Woolston CONSUMER HEALTH INTERACTIVEAbajo: • Sobrellevar la enfermedad de Alzheimer • La ciencia médica responde
La enfermedad de Alzheimer es como un ladrón furtivo. Se desliza sigilosamente en la vida de una persona y repentinamente las posesiones tan codiciadas como la memoria, la personalidad y la independencia empiezan a desaparecer. Por muchos años, inclusive los detectives médicos más destacados del país estaban perplejos ante tal hurto. Los médicos sabían que la enfermedad de Alzheimer llena el cerebro con hilos enredados de proteína y grumos pegajosos de placas, pero nadie tenía la menor idea de dónde provenía ese enredo. Aún peor, nadie sabía ayudar a las víctimas. En los días de antaño -- no tan lejos de hoy en día -- muchas veces trataban la enfermedad internando a las víctimas en asilos y controlándolas con sedantes. La enfermedad de Alzheimer es todavía una condición devastadora, pero el porvenir para pacientes y sus familias es más optimista que antes. Gracias a una nueva comprensión de las emociones y necesidades de los pacientes con Alzheimer, las familias pueden recurrir a muchas técnicas ya comprobadas para mantener la comodidad de los seres queridos. Con apoyo, la mayoría de pacientes puede enfrentar la enfermedad por muchos años antes de tener que entrar en un asilo para ancianos; algunos pueden permanecer con sus familias hasta el fin. Logros recientes ofrecen aún más esperanza. Los investigadores están empezando a entender precisamente cómo es que la enfermedad de Alzheimer mata a las células cerebrales, y cada nuevo descubrimiento les lleva cada vez más cerca a una cura para esta aflicción tan aterradora. Su trabajo ha logrado unos éxitos: Los médicos ahora pueden recetar medicamentos para atrasar el proceso de la enfermedad, y estudios de gran envergadura están poniendo nuevos tratamientos a prueba. Los científicos están probando de todo -- desde antioxidantes, estrógeno, anti-inflamatorios, drogas para bajar el colesterol y factores de crecimiento de los nervios como posibles elementos en la protección en contra de la enfermedad. De hecho, la necesidad de encontrar una cura nunca ha sido mayor. Cuatro millones de estadounidenses sufren de la enfermedad, y ese número puede incrementar dramáticamente conforme la nación envejece. Un 10 por ciento de personas en plena sesentena padecen la enfermedad, y ese número sube a un 70 por ciento cuando alcanzan los 90 años de edad. Si no hay manera de frenarlo, se espera que más de 14 millones de personas vivirán con la enfermedad para el año 2050. Bill Thies, el vicepresidente de asuntos médicos y científicos de la Asociación de Alzheimer (Alzheimer's Association), lo dice de esta manera: “Lo que enfrentamos es una epidemia de proporciones importantes”. Actualmente, es imposible decir quien padecerá o no la enfermedad. Alguna gente hereda los genes que los hace vulnerables a la enfermedad, sobre todo en casos de la enfermedad de Alzheimer de comienzo temprano. Sin embargo, en la mayoría de casos una sola persona (ya avanzada en edad) de la familia es diagnosticada con la enfermedad. Sobrellevar la enfermedad de Alzheimer El primer paso para sobrellevar la enfermedad es saber qué hay que esperar. Cada caso es distinto, sin embargo la enfermedad tiende a seguir una espiral descendente fácil de pronosticar. En la primera etapa, que puede durar de 2 a 4 años, la enfermedad es sutil y se puede pasar por alto fácilmente. En el comienzo, la gente puede tener problemas para acordarse de los nombres de conocidos o de objetos comunes tales como el pan o el azúcar. Pueden colocar las llaves o la plancha en un lugar bastante inusitado, como el refrigerador, y no poder acordarse de cómo llegaron allí. Amigos y parientes pueden notar cambios leves en el ánimo, tal vez una pérdida de interés en sus actividades favoritas o altos niveles de ansiedad. Más tarde, la enfermedad empieza a interferir con la vida cotidiana. La gente puede empezar a perder cosas y cometer errores atípicos en la casa o en el trabajo. Pronto viene lo demás—los quehaceres no se hacen, las cuentas no se pagan y las citas se pierden. El paciente puede ser consciente de algún problema, pero a lo mejor negará que algo anda mal. En la etapa media de la enfermedad -- que puede durar siete o más años -- la pérdida de la memoria y la confusión empiezan a nublar todo. Los pacientes pueden tener problemas para reconocer miembros de la familia o acordarse de lo que sucedió el día anterior. Pueden repetir la misma pregunta una y otra vez, sin llegar nunca a captar la respuesta. Puede que deambulen por la casa a altas horas de la noche, tal vez llamando a un padre muerto ya hace mucho tiempo. Los quehaceres más fáciles como cocinar, lavar la ropa y hasta bañarse se vuelven imposibles. Muchos pacientes terminan perdiendo control de sus funciones para orinar y defecar durante esta etapa. En la última etapa de la enfermedad, los pacientes pierden todo contacto con la realidad. Puede que no reconozcan a nadie, o inclusive su propia cara en el espejo. Necesitan ayuda para las tareas más fáciles, tales como peinarse. Tarde o temprano no podrán hablar ni caminar. Muy pocos pacientes viven más de 13 años después del comienzo de la enfermedad. Aún en esta etapa, sin embargo, los pacientes que padecen la enfermedad de Alzheimer responden al amor y al afecto. “Antes de la enfermedad, mi esposo era demasiado macho para poder responder al afecto físico de sus hijos”, escribe Lela Knox Shanks en sus memorias Your name is Hughes Hannibal Shanks: A Caregiver’s Guide to Alzheimer’s. “Ahora él acepta más el contacto físico; sonríe y obviamente goza de las caricias y el afecto… Es más que claro que la pérdida de las facultades mentales superiores no implica una pérdida de los sentimientos de uno ni su capacidad para sentir el calor humano”. La ciencia médica responde A cada etapa, la enfermedad de Alzheimer constituye una carga enorme para los miembros de la familia. Y también a cada etapa, los miembros de la familia pueden responder a esos retos con paciencia y compasión. Hay muchos recursos excelentes, que incluyen la Alzheimer's Association, grupos de apoyo que brindan ayuda a los enfermos y libros tales como Alzheimer's: A Caregiver's Guide and Sourcebook, At the Heart of Alzheimer's, and The 36-Hour Day. Todos estos recursos ayudan a los cuidadores a entender la enfermedad y apoyar a sus seres queridos. Conforme progresa la enfermedad, un médico personal compasivo será un aliado imprescindible. Primero este profesional debe asegurarse de que el diagnóstico de la enfermedad es correcto; que realmente es Alzheimer y no otras condiciones que causan la demencia o síntomas parecidos. Más que dar consejos, el médico puede recetar medicamentos para atrasar el deterioro del paciente o aliviar su depresión o ansiedad. Por ejemplo, la droga galantamine (Reminyl), apropada por la Administración de Alimentos y Drogas (Food and Drug Administration o FDA) en 2001, se ha demostrado mejorar la memoria y habilidades mentales en algunos pacientes con la enfermedad. Otras drogas como donepizila (Aricept) y rivastigmine (Exelon) pueden ayudar a algunos pacientes a recobrar algo de su capacidad mental perdida, mejorando la memoria y ayudando a la gente a desempeñar las tareas cotidianas. Para los pacientes que tienen Alzheimer grave, la nueva droga memantine (Namenda), apropada por la FDA en 2003, es la primera droga que se ha demostrada postergar el proceso de la enfermedad durante esa última etapa. Sin embargo, estas drogas no funcionan igual para todos, y requieren la supervisión de un médico. Desafortunadamente, inclusive las mejorías modestas que traen estas drogas no duran, y en la mayoría de casos la enfermedad de Alzheimer a lo largo continúa su marcha tenaz. En el futuro, los pacientes y sus familias pueden postergar lo inevitable con productos que ya están en sus gavetas. Estudios recientes sugieren que cantidades grandes de vitamina E y dosis normales de drogas anti-inflamatorias comunes y que no contienen esteroides (NSAIDs) tales como aspirina, ibuprofeno o naproxeno pueden ayudar el cerebro y atrasar el curso de la enfermedad de Alzheimer. Algunos estudios recientes también han encontrado que el ginkgo biloba puede postergar el curso de las etapas tempranas de la enfermedad al mejorar la memoria. Pero los estudios sobre los NSAIDS y otros posibles tratamientos no son concluyentes, y el gran optimismo con que anunciaron estos tratamientos ha disminuido bastante. Inclusive, estos tratamientos también traen riesgos— una dosis grande de vitaminas diluye la sangre y puede resultar en un derrame serio. Los NSAIDS pueden causar úlceras y otras complicaciones. El ginkgo biloba puede interferir con el medicamento para diluir la sangre— y debe ser probado solamente bajo la supervisión de un médico. Todas estas terapias representan avances importantes— y pueden un día parecer tan primitivas como el uso excesivo de sanguijuelas medicinales. Los descubrimientos nuevos constantemente animan la esperanza de que la enfermedad de Alzheimer pronto será tan tratable como es la hipertensión o la diabetes. Un descubrimiento importante ocurrió en abril del 2000, cuando investigadores en el Hospital General de Massachussets dieron a conocer que la resonancia magnética (MRI) podría ayudar a detectar la enfermedad en sus primeras etapas. Y en junio del 2000, los científicos divulgaron que habían identificado una enzima que sospechaba que jugaba un papel clave en la enfermedad. Esta enzima parece funcionar como una especie de tijera química. Hace dos cortes específicos en una proteína larga que parece un hilo grueso en el cerebro, una acción que lleva a la formación de depósitos que se piensa que matan a las células cerebrales. Científicos que trabajan independientemente tanto en los Laboratorios de Investigación Merck como en la Escuela de Medicina de Harvard tienen pruebas fuertes que la enzima previamente desconocida—que llamaron gamma secreatase—es en realidad la enzima presenilin 1 que se ha relacionado con una forma rara heredada de la enfermedad de Alzheimer de progresión temprana. Saber qué es la enzima, dicen los investigadores, tendrán una mejor oportunidad de reprimirla. Mientras los investigadores siguen desenredando los genes, las proteínas y las enzimas que propulsan la enfermedad de Alzheimer, hablar de una cura ya no parece tan fuera de las posibilidades. Por ahora, nadie sabe cuándo la enfermedad de Alzheimer será vencida. Sin embargo una cosa es segura: Tal victoria nunca vendrá demasiado temprano. -- Chris Wooston, MS, es un escritor de salud y medicina con una maestría en biología. Es un editor contribuyente para Consumer Health Interactive y fue un escritor de planta para Hippocrates, una revista para médicos. Sus reportajes acerca de la salud ocupacional fueron premiados por la Sociedad de Periodistas Profesionales del Norte de California.
Further Resources Alzheimer's Association 800/272-3900 http://www.alz.org
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Revisado por Patrick Irvine, MD, especialista en geriatría en Minneapolis, Minnesota.
Publicado por primera vez 19 de julio de 2004
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