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Nutrición y Estado Físico

Terapia Acuática




Por Laurie Udesky
CONSUMER HEALTH INTERACTIVE

Abajo:
 • La ciencia de moverse en el agua
 • Dónde encontrar la clase idónea


Doce mujeres mayores están sentadas en una piscina poco profunda mientras que los suaves compases de El lago de cisnes se escuchan en el fondo. Una numerosa familia de patitos de goma color amarillo brillante cabecea por la piscina mientras María Antonieta Nevarez guía al grupo en un ejercicio de bicicleta simulado. "Bueno, cierren los ojos. ¿Por dónde vamos hoy?", pregunta ella al grupo. "Estamos en el parque Golden Gate; por el camino crecen lirios", llega la respuesta. Luego ella las enseña a presionar sus pulgares contra los demás dedos. "Ahora, toquemos el piano", sugiere ella, mientras recorre con los dedos, bajo el agua, un teclado imaginario y canta como si fuera artista de ópera.

La vivaz Nevarez, de 66 años, fue anteriormente una estudiante en la clase que ahora imparte. Estaba entonces tan debilitada por la artritis de las rodillas que apenas podía caminar la cuadra y media que la separaba de su clase de terapia acuática.

"Tenía que dar dos o tres pasos, detenerme, tomar un descanso, y comenzar de nuevo", recuerda ella. "Cuando llegaba a la clase, el dolor era tan tremendo que se me salían las lágrimas", dice Nevarez, que padece de osteoartritis. La suya es la variedad más común de las enfermedades de las articulaciones, que nos afligen a muchos de nosotros a medida que envejecemos.

Pero apenas entraba en el agua tibia, todo cambiaba. "Me sentía muy feliz en el agua, porque era el único lugar donde podía moverme sin dolor", dice ella. La clase de ejercicios acuáticos también le ayudó a sanar con rapidez de las cirugías sucesivas de reemplazo de cadera y de las dos rodillas. "Estoy en el agua dos horas por día, cinco días por semana", dice Nevarez. "Usted es testigo que camino. No cojeo, y estoy libre de dolores".

La clase en la que Nevarez ingresó hace casi una década fue creada por la Arthritis Foundation (Fundación de la Artritis),o AF, y el YMCA y ofrecida por sucursales de la AF en todo el país. Personas con toda clase de artritis se sumergen en piscinas tibias, de poca profundidad, donde aprenden una serie de ejercicios suaves que pueden hacer sin esforzarse. La combinación de calor, agua y movimiento brinda a muchas personas que sufren de enfermedades de las articulaciones un respiro al dolor crónico y la rigidez. Los hace más fuertes y ágiles y les permite moverse sin perjudicar más a las articulaciones.

Cada clase dura de unos 45 minutos hasta una hora. Como cualquier rutina de ejercicios eficaz, el programa cuenta con una serie de ejercicios de calentamiento para empezar y con movimientos de enfriamiento para terminar. Por lo regular, la clase empieza con una oscilación ligera de las piernas, los alumnos de pie y apoyándose en el borde de la piscina, y termina con contracciones de los dedos de los pies y rotación de los tobillos. Durante la clase se trabaja prácticamente todos los grupos musculares del cuerpo. Aun cuando la rutina les parece abrumadora al principio, muchos enfermos de artritis se sorprenden de su rápido progreso.

Mary Ann Ceriotti comenzó a tomar clases de terapia acuática en 1999. "Al comienzo, no podía hacer todos los ejercicios. Tuve que fortalecerme", recuerda Ceriotti, de 70 años, que sufre de osteoartritis, sobre todo en las rodillas. "Yo diría que en un par de semanas ya podía caminar sin dolor en las rodillas. Y había pasado tanto tiempo [sin que yo pudiera camina sin dolor]", explica la ex maestra de educación especial.

La ciencia de moverse en el agua

Los expertos dicen que si las personas con artritis pasaran más tiempo en el agua podrían moverse mejor y con menos dolor. "En el agua, una persona que tiene problemas para moverse en tierra firme con la gravedad y las superficies puede moverse de maneras que nunca podría hacer fuera del agua", dice el Dr. Robert Gilbert, cirujano ortopédico y profesor de ortopedia clínica en el Centro Médico de San Francisco de la Universidad de California.

Sumergido en el agua hasta la cintura, uno soporta alrededor del 50 por ciento de su peso. Si entra hasta el pecho, se ha restado otro 25 por ciento de su peso corporal, afirma la terapeuta física Donna Everix. "Uno pesa menos en el agua, hay menos peso que pasa por las coyunturas, por lo que no duelen tanto y se puede tolerar mejor", explica Everix, que es especialista en reumatología y ejercicios acuáticos de los Servicios Médicos de Mills–Peninsula en Burlingame, California.

Numerosos experimentos han probado los beneficios del ejercicio acuático. En un estudio publicado por la revista Arthritis Care Research (Investigación del Cuidado de la Artritis), los investigadores compararon los beneficios de los ejercicios en agua tibia a las ventajas de sentarse en agua tibia, ejercicios en tierra firme y técnicas de relajación en general. Los 139 pacientes estudiados, todos con artritis reumatoide, fueron asignados al azar para seguir una de las cuatro técnicas en dos sesiones de 30 minutos por semana en el transcurso de un mes. Todos los pacientes mejoraron tanto física como emocionalmente, pero los asignados al grupo de hidroterapia "mostraron una mejoría significativamente mayor en el dolor de las articulaciones".

Un estudio clínico de pocos participantes para comparar los efectos de ejercicios acuáticos y de tierra firme para personas entre los 45 y los 70 años con osteoartritis de la rodilla no encontró ninguna diferencia en los beneficios fortalecientes de los dos tipos de ejercicio. Empero, "los niveles de dolor medidos de forma subjetiva resultaron bastante menores en el grupo acuático", según los resultados editados en el Journal of Strength Conditioning Research (Diario de Investigación de Ejercicios de Fortalecimiento).

Además de hacerle sentir más liviano y experimentar menos dolor mientras se está en la piscina, la terapia acuática también puede levantarle al animo. Nevarez se hizo una estudiante tan entusiasta de la terapia acuática que el Arthritis Foundation la reclutó como maestra.

Ella sabe bien lo difícil que puede ser el hecho de simplemente venir a clase, por lo que usa su personal sentido del humor para alentar a los estudiantes. "Yo les digo",¡tomen sus dolores bajo el brazo, y metan sus 'como se llama' en la piscina!"

Dónde encontrar la clase idónea

Si usted acaba de operarse o está a punto de hacerlo puede que su médico prefiera que usted trabaje individualmente con un terapeuta físico para fortalecerse en lugar de tomar clases de hidroterapia. Los terapeutas físicos pueden trabajar en agua tibia con pacientes de artritis para ayudarles a fortalecer su resistencia, movimiento y balance.

Si su médico le da luz verde para participar en una clase de ejercicios acuáticos de la Arthritis Foundation, tenga en cuenta que los maestros de terapia acuática no se parecen en nada a los instructores de ejercicios aeróbicos, que le empujan a trabajar cada vez más duro. Los instructores de ejercicios acuáticos a menudo advierten a sus alumnos que no deberían esforzarse más allá de su propio nivel de comodidad.

Para algunas personas con artritis, aun ponerse y quitarse el traje de baño les resulta difícil. Averigüe con el programa: muchas veces se permite vestir shorts y camisetas u otra ropa suelta. Si le preocupa la posibilidad de resbalar en la piscina, solicite a la Arthritis Foundation o al instructor zapatillas acuáticas que proveen tracción para caminar en el agua.

Sean cuales fueren los ajustes que usted haga, si usted participa en una clase de terapia acuática es más que probable que vea resultados. Una participante, que había estado previamente enclaustrada en su apartamento debido a dolores artríticos severos y depresión, afirma que el agua le brinda una sensación de bienestar, y lo mismo pertenecer al grupo. "Siento que todos nos apoyamos unos a otros por que todos venimos de la misma situación. Eso transforma completamente la vida de uno" .

-- Laurie Udesky es una periodista galardonada de radio y de los medios impresos. Ocupó el cargo de editora asociada de la revista Southern Exposure y ha escrito para Aids Alert, Subacute Care Weekly y muchas otras publicaciones del sector salud. Ella vive in San Francisco.



Otros Recursos

Arthritis Foundation http://www.arthritis.org

American College of Rheumatology http://www.acr.org



References


Entrevista con Maria Antonietta Nevarez, instructor de la clase de ejercicios acuáticos

Entrevista con Mary Ann Cerriotti, una participante en el programa de ejercicios acuáticos

Entrevista con Dr. Robert Gilbert, cirujano ortopédico y profesor de ortopedia clínica en el Centro Médico de San Francisco de la Universidad de California

Entrevista con Donna Everix, especialista en reumatología y ejercicios acuáticos de los Servicios Médicos de Mills-Peninsula en Burlingame, California.

"AFYAP: An Overview." YMCA Aquatics Program, Arthritis Foundation.

Hall, J., S.M. Skevington et al. "A randomized and controlled trial of hydrotherapy in rheumatoid arthritis." Arthritis Care Research, June 1996; (3):206-15.

Verhagen A.P., h.c.w. de Vet et al. "Balneotherapy for rheumatoid arthritis and osteoarthritis." (Cochrane Review) In: The Cochrane Library health database, Issue 3, 2002, Oxford.

Wyatt, F.B., s. Milam et al. "The effects of aquatic and traditional exercise programs on persons with knee osteoarthritis", Journal of Strength Conditioning Research, August 15, 2001; (3): 337-40.



Revisado por Peter Pompei, MD, especialista en geriatría y profesor asociado de medicina en la Escuela de Medicina de la Universidad de Stanford.

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