Por Chris Woolston CONSUMER HEALTH INTERACTIVEAbajo: • 'Parte de mi estilo de vida' • Hechas para moverse • Los cuatro grandes • Yoga: alivio para el dolor de la artritis • Para comenzar

Cuando Charlie Jannings, MD, habla acerca del valor del ejercicio, debe tomarlo en serio. Después de todo, el hombre es un Kickboxer. También es el atleta masculino reinante del año en los Big Sky State Games, un evento de estilo olímpico que atrae a miles de habitantes de Montana de todas las edades: ganó 4 medallas de oro en su grupo de edad. En todo y por todo, se puede decir que está en muy buena condición para ser una persona de 75 años de edad. Un especialista en geriatría y medicina deportiva, Jannings tiene razón para estar obsesionado con el ejercicio. La actividad física es un remedio potente para el dolor crónico causado con frecuencia por la artritis, una condición que aflige a la mayoría de los pacientes que llegan a su consultorio. Cuando los pacientes buscan alivio para su dolor, rigidez de las articulaciones, Jannings ofrece una prescripción general: "los invito a mover las articulaciones cada día de todas las maneras". 'Parte de mi estilo de vida' Todos los días de todas las maneras. Todos los médicos a lo largo del país están haciendo la misma recomendación, pero los pacientes no siempre están listos para escuchar. Jane Kowalski*, una mujer de 83 años de edad que vive en Baltimore, tuvo una respuesta típica cuando su doctor la instó a ejercitarse. "Era escéptica", dice. "Me dolían las articulaciones y pensé que se suponía que debía dejarlas en reposo". Kowalski tenía otra razón para estar a la defensiva ante el ejercicio. Tiempo atrás cuando tenía 50 años, decidió aprender cómo montar en bicicleta y, como cualquier ciclista novato, tuvo unas cuantas caídas. Pero sus accidentes no fueron juego de niños. En un accidente memorable, se rompió los ligamentos de la rodilla derecha. Aún cuando la lesión sanó, sabía que el dolor no había terminado. "Mi médico dijo que tendría artritis cuando envejeciera", dice. "Y hace 7 años, envejecí". Como se predijo, le comenzó a doler la rodilla derecha y el resto del cuerpo pronto se contagió. La osteoartritis llegó a la otra rodilla, las dos caderas, las dos muñecas, los dos hombros y el cuello. En ocasiones, la enfermedad la atrapaba de tal manera que no podía levantarse de la cama. En más de una ocasión, debido al dolor, ella quedó "atrapada" en la tina o el sanitario. Kowalski tenía dos opciones: podía hacer algo frente a su artritis o podía perder su independencia. Kowalski ha decidido luchar. Comienza cada día con estiramientos para calentar los músculos y aliviar la rigidez de las articulaciones. Luego, trabaja las articulaciones con una serie de ejercicios, que incluyen levantamientos de piernas con pesos adheridos a los tobillos. Los ejercicios le dan la fortaleza y flexibilidad que necesita para levantarse, y pasar el día. "Los hago todos los días, contra viento y marea", dice. "Es parte de mi estilo de vida ahora". Hechas para moverse Las articulaciones están hechas para moverse, dice Jannings. Si una persona pone en reposo una rodilla, cadera u hombro con dolor día tras día, los músculos que soportan la articulación se debilitarán lentamente. Al mismo tiempo, los tendones que adhieren el músculo al hueso se harán menos elásticos. Para una persona con artritis, esto aumenta el dolor y la rigidez. El ejercicio regular revierte este declive. Los músculos se hacen más fuertes, los tendones se vuelven más flexibles y el dolor y la rigidez comienzan a desaparecer. La mayoría de las personas comienzan a notar mejorías en dos meses, aunque algunas se sienten mejor casi inmediatamente. Para pacientes con osteoartritis hay otro beneficio importante del ejercicio. La actividad regular suministra el elemento vital al cartílago que amortigua las articulaciones. A diferencia de la mayoría de tejidos corporales, el cartílago no recibe nutrientes del torrente sanguíneo; en cambio, obtiene sus nutrientes del líquido en las articulaciones (denominado líquido sinovial). Cuando una articulación se mueve, el líquido se desplaza, dándole al cartílago una dosis saludable de oxígeno y otras substancias vitales. Como bonificación adicional, el ejercicio regular estimula al cuerpo para producir más líquido sinovial. Músculos fuertes, tendones flexibles y cartílago saludable; éstas son las cosas que hacen posible la vida diaria. "Todo el mundo necesita ejercicio," dice Barbara Resnick. PhD, enfermera especializada en atención primaria de la Escuela de Enfermería de la Universidad de Maryland. Y cuando dice todo el mundo, es en serio. Ha visto pacientes frágiles de cien años ganar una nueva oportunidad en la vida después de emprender el ejercicio. Los cuatro grandes En una edición reciente de Geriatric Nursing (Enfermería geriátrica), Resnick hizo una descripción general de cuatro tipos básicos de ejercicio que pueden ayudar a los pacientes con artritis: Estiramiento, ejercicios de rango de movimiento (movimiento lento de las articulaciones a través de toda su extensión), entrenamiento de fuerza y aeróbicos. Cualquier persona con artritis debe incorporar cada uno de estos cuatro tipos de ejercicio en su vida, dice Resnick. Ella ofrece las siguientes claves básicas para cada forma de ejercicio: • Estiramientos. Estire lentamente hasta el punto de molestia leve, sostenga durante 10 a 30 segundos y repita de tres a cinco veces. Dedique al menos diez minutos al día al estiramiento y asegúrese de cubrir todos los grupos musculares principales. |
• Rango de movimiento. Cada articulación debe pasar por todo su rango de movimiento todos los días. Si se produce mucho dolor al doblar la articulación de una manera determinada, conserve movimientos que sean más cómodos. Con el paso del tiempo, trate de aumentar gradualmente la flexibilidad hasta cuando la articulación recupere toda su extensión. |
• Entrenamiento de fuerza. Al levantar pesas, tómelo con calma y lentamente. Puede ser necesario que usted comience con un peso de sólo medio a un kilo (una o dos libras), incluso sin ningún peso. Una vez que usted pueda hacer tres series de 8 a 10 repeticiones con facilidad, incremente el peso de manera gradual. |
• Actividad aeróbica. Disfrute de una caminata enérgica, nadar, trotar o de una clase de aeróbicos. La natación y los aeróbicos acuáticos son opciones especialmente buenas si sus articulaciones están muy adoloridas para caminar. No importa qué actividad seleccione, no se presione demasiado. A lo sumo, su frecuencia cardíaca debe alcanzar alrededor del 60 a 80 por ciento de su máximo. |
Yoga: alivio para el dolor de la artritis Los hallazgos preliminares de las investigaciones sugieren que el yoga puede ser útil para tratar algunas formas de artritis, de acuerdo con la Fundación para la Artritis (Arthritis Foundation). Un pequeño estudio aleatorio controlado, publicado en Journal of Rheumatology (revista de reumatología) en 1994 indicó que el yoga mejoró significativamente la sensibilidad, dolor y rango de movimiento en los dedos de sujetos con osteoartritis en las manos. Otro estudio publicado ese año en British Journal of Rheumatology (revista británica de reumatología) demostró que el yoga fue de utilidad para tratar la artritis reumatoidea. Disciplina antigua basada en la práctica hindú de la unidad mente-cuerpo, el yoga, combina ejercicios de estiramiento, entrenamiento de fuerza y rango de movimiento con entrenamiento mental y espiritual; la mayoría de las formas incluyen técnicas de respiración y meditación. Como beneficio adicional, dichas técnicas pueden ayudar a la persona a relajarse y aliviar algunas de las tensiones de vivir con artritis. Debido a que para los practicantes de yoga ancianos puede resultar difícil mantener el equilibrio, los instructores recomiendan a las personas con artritis concentrarse en las posiciones de yoga con la ayuda de una silla, una pared o mientras permanecen acostadas en el suelo. Para comenzar El ejercicio no es algo a lo que simplemente se lanza una persona, dice Resnick. Antes de comenzar cualquier programa de ejercicio, los pacientes deben hablar con un médico, entrenador personal o fisioterapeuta para aprender qué ejercicios son los adecuados para ellos. También deben aprender sus propios límites. Como explica, el cuerpo activará una alarma si el ejercicio se hace muy intenso. Entre los signos posibles de ejercicio exagerado se pueden mencionar malestar en el pecho, sudoración abundante y dolor o fatiga persistente. Algunos pacientes deberán ajustar sus rutinas a diario para mantenerse a la par con sus necesidades corporales. Por ejemplo, Resnick invita a los pacientes con artritis reumatoidea a dar mucho reposo a sus articulaciones adoloridas durante un acceso. Los estiramientos, ejercicios de rango de movimiento y levantamiento de pesos podrían inflamar aún más la articulación; por lo que se debe esperar a que termine el acceso antes de reanudar la rutina. Con cualquier programa de ejercicios, los primeros pasos son siempre los más difíciles. Las personas con artritis pueden tener momentos especialmente difíciles al comenzar. Cuando sus articulaciones crujen cada vez que se levantan, una buena sesión de ejercicios probablemente es lo que más alejado está de sus mentes. "Es muy fácil sentarse y darse por vencido", dice Helen Sollins, una paciente con artritis de 76 años de edad que vive en Baltimore. Como Kowalski y muchos otros, Sollins decidió no tomar el camino fácil. Ella hace estiramientos, levanta pesos, monta en una bicicleta estática y permanece tan activa como sea posible. "El ejercicio me da una gran sensación de satisfacción", dice. "Se siente que uno realmente ha logrado algo". Sollins no tiene intención de ir más lento. Ella dice que sus sesiones de ejercicios diarias le ayudan a mantenerse en pie e independiente. En este momento hay un logro. -- Chris Woolston es editor colaborador de Consumer Health Interactive. Escribe sobre medicina y salud y tiene una maestría en biología. Woolston vive en Billings, Montana. Ha escrito para Health, Hippocrates, WebMD y Chronicle of Higher Education. • Este nombre ha sido cambiado. |
Referencias Entrevista con Charlie Jannings, MD, gerontólogo y médico especialista en medicina deportiva en Billings, Montana.
Entrevista con Barbara Resnick, PhD, enfermera especializada en atención primaria de la Escuela de Enfermería de la Universidad de Maryland.
Entrevista con Helen Sollins, una paciente con artritis que vive en Baltimore.
Resnick, B. Managing Arthritis with Exercise. Geriatric Nursing. 2001. 22: 143-150.
National Institutes of Arthritis and Musculoskeletal and Skin Diseases. Health Topics: Questions and Answers about arthritis and exercise. May 2001.
Johns Hopkins Health after 50. Physical Therapy for Osteoarthritis. October 2001.
Revisado por Peter Pompei, MD, especialista en geriatría y profesor asociado de medicina en la Escuela de Medicina de la Universidad de Stanford.
Publicado por primera vez 25 de agosto de 2003
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