Por Chris Woolston CONSUMER HEALTH INTERACTIVEAbajo: • Una causa normal de ataques de asma • Diferentes deportes, diferentes riesgos • Práctica de un deporte
Cuando un joven jugador de fútbol respira entrecortadamente en el campo, se puede asegurar que hay un padre asustado en las gradas. ¿Qué puede hacer un padre si el deporte favorito de su hijo le produce ataques de asma? La reacción natural sería apartarle de los entrenamientos y hacer que tenga otra afición más tranquila, como los videojuegos. A ningún padre le gusta ver a su hijo jadear y con dificultades para respirar. Pero antes de guardar las rodilleras de su hijo, piense en esto: investigaciones del Johns Hopkins Children's Center muestran que cerca del 20 por ciento de los niños con asma no hacen el suficiente ejercicio, en parte debido a que sus padres temen que sea demasiado arriesgado. Sin embargo, con el tratamiento adecuado, la mayoría de los niños con asma pueden practicar el deporte de su preferencia. De hecho, muchos atletas olímpicos tienen asma. Al igual que ellos, su hijo puede disfrutar de los múltiples beneficios del deporte y practicarlos sin arriesgar su salud. Una causa normal de ataques de asma Cuando una persona tiene asma, los tubos bronquiales (las vías respiratorias que llevan aire a los pulmones) son especialmente sensibles. Si se exponen a algo no habitual, estos tubos pueden estrecharse, dificultando que el aire pase por ellos. Esto es lo que se denomina un ataque de asma y puede desencadenarse por la presencia de aire frío, polvo, humo de tabaco o el gas que despiden algunos productos como los marcadores "magic marker". Desafortunadamente, un ataque puede desencadenarse por una de las mejores y más saludables actividades que un niño puede hacer: el ejercicio. De hecho, muchos niños tienen "asma inducida por ejercicio", lo que significa que sólo sufren de asma cuando hacen ejercicio. Incluso los niños con asma continua pueden notar problemas respiratorios durante las clases de educación física. El ejercicio es bueno para los pulmones, pero puede causar que las vías respiratorias pierdan calor y humedad, especialmente si el aire es frío y seco. Esto puede irritar los tubos bronquiales y hacer que se hinchen, creando las condiciones para un ataque. Si su hijo sufre de asma, puede toser, respirar con dificultad, sentir rigidez en su pecho o quedarse sin aire justo después de hacer ejercicio. Con menos frecuencia, el niño puede tener los síntomas durante la realización de la actividad. Diferentes deportes, diferentes riesgos Algunos deportes son especialmente propicios para causar ataques de asma. Los deportes de mucha acción practicados en un ambiente frío, como las carreras en el campo, el patinaje y el hockey sobre hielo, encabezan la lista, seguido de los que precisan de un esfuerzo intenso con poco descanso o sin descanso, como el fútbol, carreras de larga distancia y ciclismo profesional. La natación, sin embargo, como se realiza en un ambiente húmedo, raramente ocasiona ataques. Deportes donde se alterna la acción con el descanso, como el béisbol, softbol, karate, carreras de velocidad y el golf, no presentan serios riesgos para los que padecen de asma. Práctica de un deporte El asma no debe apartar a su hijo del deporte. Un tratamiento correcto puede evitar un ataque de asma durante la práctica de cualquier deporte. Si la enfermedad de su hijo es grave, podría practicar natación, béisbol u otro deporte más seguro. Para muchas personas, tanto adultos como niños, la mejor defensa contra el asma causada por el ejercicio es un inhalador de broncodilatadores como el albuterol o pirbuterol. Muchos médicos recomiendan tomar una o dos inhalaciones 15 minutos antes del ejercicio para prevenir los síntomas. Si los ataques continúan, el médico podría prescribir otros medicamentos adicionales, también inhaladores, como el cromolyn o el nedocromil. Si su hijo no puede tomar medicamentos justo antes del ejercicio, pregunte a su médico sobre los broncodilatadores de larga duración, como el salmeterol, cuyos efectos duran hasta nueve o más horas. Sin importar la medicación que se tome antes, el niño debe llevar siempre un inhalador mientras hace ejercicio. Si las normas de la escuela no lo permiten, deberá haber siempre un inhalador en la enfermería u otro lugar seguro (la enfermería debe estar abierta también cuando los niños practiquen deportes después de clase; si le preocupa la distancia entre ésta y el campo de entrenamiento, pida al entrenador o profesor de educación física de su hijo que tenga el inhalador a mano en caso de emergencia. Y si su hijo tiene que desplazarse fuera de la escuela en una excursión o evento deportivo, debe tener acceso inmediato a un inhalador). Si se presenta un ataque de asma, un par de inhalaciones de albuterol u otro medicamento similar sería suficiente para abrir sus vías respiratorias y devolver la respiración. Recuerde: un ataque que se deje pasar puede ser peligroso e incluso mortal. Su hijo también debería llevar un medidor de flujo máximo para usarlo antes y después del ejercicio. Este pequeño y cómodo aparato mide la fuerza de la respiración. Cuando el asma cierre las vías respiratorias, los indicadores serán bajos. Si esto ocurre antes o durante la práctica de ejercicio, el niño necesitará de medicación extra o deberá apartarse del ejercicio ... por un rato. Cuando la lectura recupere la normalidad, el niño volverá al ejercicio con toda normalidad. Su hijo no debería ser el único en saber su condición. Asegúrese de que sus profesores, particularmente el entrenador o profesor de educación física, sepan qué hacer con la enfermedad. Un entrenador puede creer que su hijo debe permanecer sentado como suplente, pero asegure a todos que su hijo puede jugar tan bien como los demás... con las debidas precauciones. También debería asegurarse de que el entrenador reconoce los síntomas de un ataque de asma y sabe dónde está guardado el inhalador de su hijo. Unos pocos cambios en la rutina de su hijo también ayudan a prevenir ataques. Anímele a calentarse primero caminando, estirando músculos o corriendo suavemente antes de realizar cualquier ejercicio. Cuando finalice el partido, un poco de caminata y estiramientos también ayudan a que las vías respiratorias no se estrechen. Si es posible, evite que haga ejercicio en lugares donde haya presencia de irritantes como polvo, polen, pelo de animal o polución. Y si está haciendo ejercicio en el frío, una bufanda o máscara que tape la nariz y la boca son de gran ayuda. Por encima de todo, anime a su hijo a que se mantenga activo. La práctica regular de ejercicio es buena para todo niño, con o sin asma. Y una vez que su hijo controle su asma en la cancha de baloncesto o en el campo de fútbol, se sentirá más seguro para lidiar con su condición el resto de su vida. -- Chris Woolston, M.S., es escritor de temas médicos y relacionados con la salud con una maestría en biología. Es editor colaborador de Consumer Health Interactive, y formó parte del personal redactor de Hippocrates, una revista para médicos. Sus informes sobre salud ocupacional le hicieron merecedor de un premio por parte de la Northern California Society of Professional Journalists. Revisado por Martha Vetter White, MD, directora de la investigación del Instituto de la Asma y la Alergia en Washington, D.C.
Publicado por primera vez 13 de octubre de 2004
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