Los Peligros de la Grasa en la Barriga
Por Chris Woolston CONSUMER HEALTH INTERACTIVE La grasa puede aparecer en cualquier lugar. Puede apretar la parte trasera de un par de pantalones vaqueros, colgar por delante del cinturón o hacer que un anillo de boda se apriete tanto que casi no se lo puede sacar. En estos tiempos tan dados a la conciencia de la delgadez, mucha gente se preocupa por cada bulto extra, no importa donde surja. Los médicos, sin embargo, ven estas cosas de forma distinta. Cuando de la salud se trata, hay un lugar en particular donde la grasa es particularmente peligrosa. La grasa que se acumula en su sección central crea un riesgo fuerte de contraer enfermedades cardiacas, diabetes tipo dos e inclusive algunos tipos de cáncer, dice Samuel Klein, MD, director del Centro de Nutrición Humana en la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington en St. Louis, Missouri. A pesar de muchos años de investigaciones –y una abundancia de voluntarios potenciales a estudiar– los expertos todavía no tienen una idea firme del por qué la gente con abdómenes grandes son blanco frecuente de enfermedades. Sí saben que las células de grasa regulan las funciones metabólicas, y muchos expertos creen que las células de grasa en el estómago sueltan cantidades enormes de ácidos grasos, las cuales desestabilizan el azúcar en la sangre y el metabolismo de la insulina. Derrumbe metabólico
Por cierto, las personas con abdomen grande tienden a perder la sensibilidad a la insulina, una hormona crucial que ayuda el cuerpo a quemar energía. Cuando la insulina pierde su poder, el cuerpo responde bombeando más cuantiosamente la hormona, lo cual sólo desequilibra aun más al sistema. Como resultado, las personas que tienen grasa extra en la barriga son vulnerables a toda suerte de problemas, conocidos como síndrome de resistencia a la insulina o síndrome metabólico. El síndrome—que según se calcula afecta de 70 a 80 millones de americanos – trae una cantidad de complicaciones potenciales. Por ejemplo, la gente con resistencia a la insulina muchas veces terminan con diabetes tipo dos. A la vez, tienden a padecer presión alta y demasiado colesterol malsano, abriendo la puerta a las enfermedades del corazón, según numerosas investigaciones. No empiece a preocuparse si sólo tiene las “manijas de amor” – éstas son compuestas de grasa cerca de la superficie de la piel. Es la grasa visceral que rodea los órganos al fondo del abdomen que parece ser activa metabólicamente. El cuento lo cuenta la cinta
No es nada difícil determinar si tiene una cantidad potencialmente no saludable de grasa en el abdomen. Todo lo que necesita es una cinta para medir. Aspire, relájese y coloque la cinta alrededor de su vientre. El extremo de la cinta debe estar precisamente al nivel de la parte de arriba de los huesos de la cadera. Mantenga la cinta recta y apretada, pero no al punto que se le entierre en la piel. Los hombres deben mantener una circunferencia de menos de 100 centímetros (39 pulgadas) y las mujeres pueden relajarse si la cintura mide menos de 88 centímetros (34.5 pulgadas). Cualquier cifra por encima de éstas, sin embargo, puede crear un riesgo más alto. Según un informe de 2005 en la revista British Medical Journal, el tamaño de su cintura puede tener más que ver con su salud que las cifras comunes de obesidad, incluyendo el índice de masa corpórea (BMI) o la relación cintura-cadera. No obstante, para la mayoría, la báscula es el indicador más simple. “Casi todos con un BMI arriba de 30 (la definición común y arbitraria de obesidad) también tienen una circunferencia de la cintura grande”, dice Klein. El pequeño número de personas con los BMI saludables y las cinturas grandes parecen ser aún blanco de problemas de salud, dice él, lo cual es una señal de los peligros de la gordura en la cintura. Manzanas y peras
Por lo general, la forma de su cuerpo es un reflejo tanto de sus genes como de su estilo de vida. Los individuos tienden a acumular grasa en distintos lugares. Algunos por naturaleza llevan peso en las cinturas (en forma de manzana) mientras que otros lo llevan más abajo (en forma de pera.). Las mujeres jóvenes tienden a acumular grasa en las piernas y en los traseros, mientras que los hombres son más propensos a llevarlo en la barriga. Puede que sea ésta la razón por la cual los hombres en sus 30 y sus 40 años de edad son mucho más propensos que las mujeres de la misma edad a padecer de enfermedades cardiacas. Una vez que las mujeres alcanzan la menopausia tienden también a cumular grasa en esa zona. A lo mejor no es coincidencia que también resulta la época en que el riesgo de las mujeres alcanza el de los hombres. No importa su edad o sexo, una vida de televisión y comida rápida puede irse directamente a la cintura. Una investigación en 2005 hecha por investigadores de la Universidad Duke señala que evadir el ejercicio es una manera muy eficaz de acumular grasa en la cintura. La investigación, publicada en el Journal of Applied Physiology, encontró que ocho meses de inactividad incrementan la grasa visceral—el nivel potencialmente peligroso de grasa en la cintura – en un 9 por ciento. Por suerte, la gente que hacía ejercicio vigoroso por ocho meses de hecho reducía la grasa visceral en un 8 por ciento. Un estilo de vida sedentario a lo mejor no es el único camino que lleva a la barriga grande. Hay pruebas contundentes de que el estrés perpetuo –tal como la insatisfacción que proviene de un trabajo de alta presión, y mal pagado– puede alentar el incremento de la grasa en la cintura. Bajo el estrés, el cuerpo produce hormonas como el cortisol que ponen el cuerpo en un estado de alarma exagerada. Entre otras cosas, las hormonas parecen alentar el incremento de la grasa en la cintura. De hecho, algunos expertos creen que la grasa en la cintura puede ser la defensa del cuerpo bajo el estrés. Las células de grasa a lo mejor descomponen el cortisol, dando al cuerpo un descanso del estrés. No hay remedio mágico
Una cintura que crece es un llamado de alerta. Si puede adelgazar el abdomen, irá lejos en la prevención de problemas de salud relacionados con la grasa de la barriga. Un estilo de vida saludable puede prevenir la grasa de arriba a abajo, y sobre todo, en el medio. Cuando pierde peso, su cuerpo automáticamente hará una prioridad de deshacerse de la grasa de la cintura. Si logra perder solo 5 a 10 por ciento de su peso corporal, podrá reducir el nivel peligroso de la grasa en la cintura al menos un 30 por ciento. Si el estrés es un factor en la acumulación de grasa, el incorporar algunas técnicas de relajación también le podrá ser útil. Desafortunadamente, si está preocupado con la cantidad de grasa que ha acumulado en la cintura, no encontrará la paz de espíritu en la oficina de un cirujano cosmético. En una investigación publicada en el número de 2004 del New England Journal of Medicine, Klein y sus colegas quitaron toda esperanza de una reparación rápida. La investigación encontró que las mujeres que extraían el 30 por ciento de su grasa corpórea por liposucción no estaban más cerca de evadir la diabetes ni las enfermedades cardiacas. De hecho, el procedimiento no bajaba la presión sanguínea ni mejoraba la reacción a la insulina. “Nosotros sacamos miles de millones de células de grasa, pero no cambiamos el tamaño de las células de grasa que se quedan”, dice él. Es posible, añade, que sea el tamaño de las células grasas—no su cantidad en sí—lo que impacte la salud. Si está listo para deshacerse de la grasa que ha acumulado en la cintura, haga una cita con su médico. Entre los dos pueden idear la estrategia mejor y más saludable para la pérdida de peso. El método más exitoso combina por lo general un régimen bajo en calorías, que también es bajo en grasa saturada y azúcar, con el ejercicio regular. Como mostró la investigación de la Universidad de Duke, el ejercicio por sí solo puede ayudar a amenguar la grasa de la cintura. Un abdomen completamente plano a lo mejor no está a su alcance, pero sí un cuerpo más saludable. - Chris Woolston, M.S., licenciado en biología, escribe sobre medicina y salud. Es redactor contribuyente para Consumer Health Interactive. Es uno de los autores del libro del año 2005 Generation Extra Large: Rescuing Our Children from the Epidemic of Obesity.
References Entrevista con Samuel Klein, MD, director del Center for Human Nutrition en la Washington University School of Medicine en St. Louis.
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Revisado por Michael Potter, MD, médico asistente y profesor clínico asociado en la Universidad de California, San Francisco. Así mismo, es un profesional oficialmente certificado como médico de familia.
Publicado por primera vez 13 de septiembre de 2006
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