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Reseña de Un Libro: Una Jugada Poderosa en Contra de la Artritis

Strong Women and Men Beat Arthritis: The Scientifically Proven Program That Allows People With Arthritis to Take Charge of Their Disease
Por Miriam E. Nelson, PhD, Kristin R. Baker, PhD and Ronenn Roubenoff, MD, with Lawrence Lindner
Putnam Publishing Group
288 pp $25.95



Reseña por Steve Chawkins
CONSUMER HEALTH INTERACTIVE

El año pasado, la ciudad de Monrovia en California del Sur dedicó una estatua a un oso artrítico. Samson, como se conocía al animal de 500 libras, se hizo famoso haciendo lo que le venía de lo más natural: salir de las colinas para meterse en los jacuzzis de los patios traseros, donde acomodaba su enorme trasero en el agua tibia y reconfortante y dejaba que los dolores persistentes de su artritis se calmaran.

¡Quién tuviera la suerte de Samson! Alrededor de 70 mil millones de norteamericanos sufren de cierto grado de artritis, incluyendo casi la mitad de todas las personas mayores de 65 años. Y no se ha construido un solo monumento a los humanos que buscan alivio en los cientos de maneras a las que los dolores nos han impulsado, desde engullir pasas remojadas en ginebra hasta someterse a una cirugía de reemplazo de articulaciones.

En cuanto a Samson, se convirtió en una especie de mascota del vecindario. Funcionarios de la fauna del estado consideraron eliminarlo, pero lo salvaron las protestas de los residentes de la zona. Al final, se construyó un hábitat para Samson en el zoológico del condado de Orange, donde vivió feliz hasta que la vejez se lo llevó al pote de miel celestial en el 2001.

La historia de Samson no está incluida en el libro Strong Women and Men Beat Arthritis, por Miriam Nelson y otros investigadores la Universidad de Tufts. Sin embargo, su mensaje de una vida mejor les llegaría a los autores del libro. Ellos comunican el mismo mensaje a raíz de una investigación innovadora de pacientes que padecen artritis -- algunos de los cuales creían estar más allá de toda ayuda -- que participaron en una serie de ejercicios sencillos pero poderosamente eficaces.

Cambiar de rumbo

"Los pacientes se preguntan a menudo, '¿Qué puedo esperar yo a estas alturas?'", escribe Nelson, la autora principal del libro. "Nuestra respuesta: ¡Mucho! De hecho, no sólo los jóvenes adoloridos, sino incluso las personas en sus sesenta y sus setenta años, y aún mayores, pueden cambiar el rumbo de sus vidas si toman las medidas apropiadas para reforzar las articulaciones artríticas".

A través de los años, los pacientes que padecen artritis no han oído tal optimismo de parte de sus médicos. A muchos se les dice que el mejor tratamiento para las articulaciones artríticas es descansar y evitar usarlas. El ejercicio -- la terapia esencial en Strong Women and Men Beat Arthritis -- ni se mencionaba en la mayor parte de las conversaciones entre especialistas en artritis y sus pacientes con artritis reumatoide, según una investigación llevada a cabo en Harvard y citada en el libro.

Nelson, la directora del Centro de Actividad Física y Nutrición en Tufts, toma el camino contrario, haciendo hincapié en las posibilidades del ejercicio, así como de la alimentación y los medicamentos. Ella y sus colegas -- el reumatólogo Ronen Roubenoff y la investigadora de la artritis Kristin Baker -- dividieron un grupo de 46 pacientes con rodillas artríticas en dos grupos. La mitad de los pacientes practicaron un programa progresivo de fortalecimiento en casa que duró 16 semanas, con equipos sencillos tales como pesas livianas y pesas de tobillo. Los otros recibieron simplemente visitas frecuentes, con mucha charla para levantar el ánimo y algunas instrucciones generales sobre la alimentación sana.

Los resultados fueron asombrosos.

Después de cuatro meses, el dolor entre los que hacían ejercicios bajó en un 43 por ciento, comparado con sólo 12 por ciento en sus contrapartes más sedentarias. La disparidad entre los grupos en cuanto a su funcionamiento físico en general fue casi igualmente sustancial.

"La mejoría pudo realmente verse en 17 quehaceres físicos cotidianos, incluyendo ir de compras, ponerse los zapatos y abandonar una silla", escribe Nelson. "De repente, personas que encontraban las actividades cotidianas cada vez más difíciles y dolorosas podían participar en la vida con entusiasmo como hacía años que no lo hacían."

Una mejoría asombrosa

La historia edificante de un hombre que al fin puede ponerse los calcetines sin torcerse en un nudo nunca llegará a ser la película de la semana; sin embargo, para aquellos que sufren de artritis, puede constituir algo de lo más dramático. A muchos se les dice que su única esperanza -- y bastante pequeña -- es un reemplazo de articulación. Algunos, creyendo que su único progreso va a ser de mal en peor, caen cada vez más en la depresión que acompaña a la artritis como el dolor acompaña a la hinchazón.

Investigadores anteriores no eran grandes partidarios del ejercicio porque no exponían a sus pacientes a una cantidad suficiente de ello, según Nelson. Los músculos, sin embargo, funcionan como los amortiguadores de las articulaciones, escribe ella, de modo que músculos más fuertes no pueden sino ayudar a suavizar las vicisitudes de la vida cotidiana. De no ser así, le puede dar una punzada llamada "microklutz" -- un vocablo médico muy expresivo que significa malas noticias tanto para el cartílago como para la tranquilidad del alma.

Nelson da una descripción fácil de leer de las dos clases principales de artritis -- la osteoartritis y su prima hermana, menos común y muchas veces más severa, la artritis reumatoide. También brinda consejos bien fundados sobre nutrición -- diríjase a los estantes donde se encuentran el aceite de pescado y el aceite de linaza -- y ofrece una lista de tratamientos tanto convencionales como alternativos. (Ella se opone rotundamente a las picaduras de abejas -- una medida que traerá más hinchazones que alivio a los pacientes con dolor extremo.)

Lo fundamental del libro, sin embargo, es un programa de ejercicios que abarca más de cien páginas. Los ejercicios en sí son fáciles de entender, aunque esto no necesariamente quiere decir que sean fáciles de hacer para personas adoloridas. Las instrucciones, sin embargo, para los estiramientos y las cuclillas, las contracciones y extensiones, van acompañadas de dibujos que son fáciles de entender y nada ambiguos. Y su prosa, con su énfasis en las palabras de una sílaba, es tan clara como una piscina de terapia física. "Levante los talones del suelo, hasta quedar con el peso del cuerpo sobre el metatarso. Levántese lo más que pueda... Baje sus talones lentamente hacia la posición inicial".

Provocando el cambio

Si los lectores harán realmente los ejercicios es, por supuesto, cosa de cada cual. Nelson intenta facilitar eso con un capítulo sobre "provocando el cambio", pero como los consejos bien intencionados en otros libros de auto-ayuda, sus consejos pueden de vez en cuando sonar huecos. A la queja, "Me siento demasiado cansado" como una excusa para no hacer los ejercicios, Nelson responde aconsejando: "Escoja un momento propicio cuando se siente menos cansado". Acerca de la queja de que "la comida saludable no sabe bien" Nelson insiste en que "puede encontrar platos saludables que también sean de su gusto".

Sí, puede ser, pero no es un argumento que vaya a animar a la gente a correr al supermercado en busca de tofu.

De todos modos, el mensaje principal de Nelson no es acerca del tofu. Se trata de usarlo o perderlo. La idea ayudó a sus pacientes de artritis a dejar de preocuparse de los quehaceres más cotidianos tales como subir una escalera con una cesta de ropa para lavar. Inclusive ayudó a algunos a escalar montañas. Y con logros así, ¿quien necesita un monumento?

-- Steve Chawkins es escritor de planilla para el periódico The Los Angeles Times.




Revisado por Charles E. McLaughlin, MD, que enseña en la Universidad de California en Berkeley.

Publicado por primera vez 28 de marzo de 2006
Copyright © 2006 Consumer Health Interactive




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