Reseña de un Libro: Una Curación en Haití
Reseña por Connie MatthiessenCONSUMER HEALTH INTERACTIVEMountains Beyond Mountains: The Quest of Dr. Paul Farmer, A Man Who Would Cure the World Por Tracy Kidder Random House 336 pp $25.95  Cualquier recorrido que pase por las deprimentes poblaciones de Perú, los pueblos de Haití, y los gulags rusos puede ser suficiente para eliminar cualquier esperanza que se hubiese tenido para el mundo. Pero, cuando se viaja con Paul Farmer, aun los lugares más lúgubres se vuelven edificantes. Farmer, un médico entrenado en Harvard, se ha dedicado a proporcionar asistencia sanitaria a los pobres de todas partes del mundo. Recientemente, el reportero Tracy Kidder acompañó a Farmer mientras llevaba su destreza y su visión a hospitales primitivos, viviendas marginadas, y otros rincones oscuros de la humanidad. El resultado es Mountains Beyond Mountains (Las montañas más allá de las montañas), un libro poderoso y conmovedor que lleva al lector a las profundidades de una miseria inimaginable. Pero con Farmer a nuestro lado, de alguna manera salimos ilesos – y quizás hasta transformados. Vodú y fantasía
Farmer es un idealista raro. Sabe más que nosotros sobre el vodú haitiano, y su devoción al Señor de los anillos casi da miedo. Él es el tipo de hombre que puede tratar a un niño contra el cólera un momento y hacer un chiste malo el siguiente. Está completamente dedicado a su misión. Está completamente dispuesto a caminar kilómetros por las montañas para ver a un niño enfermo o viajar de Haití a Rusia para asistir a una reunión. Y cuando está con un paciente, es como si no hubiera nadie en el mundo con quien hubiese preferido estar. Aunque trabaja en sitios remotos, Farmer es muy respetado en la comunidad médica global. La pequeña clínica en Haití rural llamado Zanmi Lasante (“compañeros en la salud” en criollo) es ahora un modelo reconocido internacionalmente para tratar a la gente pobre. Es visitado regularmente por médicos, expertos de la salud, y políticos de todas partes del mundo. Este logro es aun más impresionante porque Zanmi Lasante está situado en uno de los lugares más pobres del país más pobre del hemisferio occidental. Farmer cree que para tratar efectivamente a un paciente se requiere el tratamiento tanto de sus necesidades sociales como de su cuerpo. Por eso Zanmi Lasante ha construido escuelas, casas, y sistemas de sanidad pública y agua y ha establecido programas para combatir el SIDA, la desnutrición, y aun el analfabetismo. Los resultados son impresionantes. En el área alrededor de la clínica de Farmer, los índices de desnutrición, mortandad infantil, transmisión de VIH, fiebre tifoidea y tuberculosis han disminuido increíblemente. Partners in Health (PIH), la entidad sin fines de lucro basada en Boston que encabeza Farmer, ha tenido un éxito extraordinario a pesar de su pequeñez y de sus incesantes vicisitudes financieras. Hace poco, lanzó una campaña dedicada a combatir variedades de tuberculosis que son resistentes a múltiples fármacos (o variedades MDR por sus siglas en inglés)– un problema grave para los países en vías de desarrollo – y en el proceso acabó cambiando la política de salud internacional. Inspirado por el éxito de Farmer en tratar variedades MDR de tuberculosis, primero en Perú y luego en prisiones rusas, la Organización mundial de la salud (OMS) aumentó sus esfuerzos para combatir este problema. Hasta convenció a varias compañías farmacéuticas de que donaran medicamentos para la tuberculosis y que comenzaran a rebajar sus precios poco a poco. Es claro que no todos los esfuerzos de Farmer terminan bien. Mountains Beyond Mountains obliga al lector a hacer frente a la cruel realidad de la pobreza del mundo en vías de desarrollo. Los pacientes de Farmer suelen padecer enfermedades a rara vez se encuentran en hospitales norteamericanos, enfermedades que son consecuencia del hambre y la sanidad pública deficiente. A pesar de sus esfuerzos, muchos de los pacientes de Farmer mueren, y por lo general cuando son aún muy jóvenes; en Haití, el país más devastado por las enfermedades en todo el hemisferio occidental, el 25 por ciento de la población muere antes de llegar a los 40 años. Kidder describe a Farmer como “un hombre que curaría al mundo”, y su tarea de Sísifo le mantiene en movimiento constante. Duerme poco, raramente toma un descanso, y raras veces ve a su esposa y su pequeña hija, que viven en París. Farmer no se contenta con dormirse en sus laureles, que incluyen un premio “genio” de la fundación MacArthur, varios nombramientos académicos prestigiosos, y el respeto de la comunidad médica internacional. Durante el tiempo que Kidder estaba escribiendo su libro, Farmer tenía un solo traje, que vistió cada día durante sus viajes incesantes. Los resultados fueron asombrosos. Después de cuatro meses, el dolor entre los que hacían ejercicios bajó en un 43 por ciento, comparado con sólo 12 por ciento en sus contrapartes más sedentarias. La disparidad entre los grupos en cuanto a su funcionamiento físico en general fue casi igualmente sustancial. "La mejoría pudo realmente verse en 17 quehaceres físicos cotidianos, incluyendo ir de compras, ponerse los zapatos y abandonar una silla", escribe Nelson. "De repente, personas que encontraban las actividades cotidianas cada vez más difíciles y dolorosas podían participar en la vida con entusiasmo como hacía años que no lo hacían." Estudio de tres dimensiones
Pero el retrato de Farmer es tridimensional: no retrata al médico como un santo ni como un mártir. A veces Farmer es irascible, engreído, y monotemático a rabiar. Es claro que sería mucho más fácil ser su paciente que ser su esposa. El lector no puede evitar sentir compasión por su esposa, que vive sola en París con su hija pequeña y hace un curso de posgrado. Farmer llama a su familia varias veces al día, pero en realidad es una presencia efímera, sólo haciendo escala en el camino de un continente a otro. Kidder evidencia claramente que el enfoque primario y el gran amor de Farmer son sus pacientes: los campesinos haitianos que viajan millas en burro para verlo, los prisioneros rusos que viven 50 en una celda, el hombre sentado al lado en el avión que padece de dolores de corazón, y, en ciertas ocasiones en el libro, el mismo Kidder. Kidder describe su concentración absoluta cuando trata a sus pacientes: “Parece llegar tan cerca a sus pacientes como sea posible. Los hace sentarse en una silla al lado de la suya, para, supongo, poder tocarlos con sus manos largas y blancas…” A lo largo del libro, Kidder intenta mantener una perspectiva objetiva y periodística de Farmer y sus éxitos. Repetidas veces hace el papel de abogado del diablo, mirando a Farmer a través de los ojos de la política médica tradicional. “Todas las críticas serias y comprensivas se reducen a estos dos argumentos”, explica Kidder. “Hacer una excursión a pie por las montañas para ver sólo a uno o dos pacientes es una manera tonta de gastar su tiempo, y, aún si no lo fuese, no hay mucha gente que seguirá su ejemplo, por lo menos no la suficiente para crear una diferencia en el mundo.” Pero Kidder también toma el lado de Farmer. Para los que creen que el tiempo del médico sería más útil asistiendo a conferencias de salud internacional o enseñando en la facultad de Medicina de Harvard, Kidder señala: “Los criterios estándar de eficacia, rentabilidad y de que las grandes personas deben ocuparse de cosas grandiosas no han funcionado tan bien de todos modos”. Kidder concluye preguntando y dando la respuesta a su propia pregunta: “¿Cómo puede una persona con grandes talentos llegar a ejercer una fuerza en el mundo? Pienso que en el caso de Farmer la respuesta está en la locura aparente, lo poco práctico, de la mitad de todo lo que hace...” Hay que reconocer que es loable que Kidder trate estas cuestiones difíciles y que no se contente con respuestas simples. Nunca asume la postura de experto o de forastero mundano. En cambio, expresa sus emociones, desde su respeto para Farmer hasta su horror en la presencia de la miseria y la enfermedad. Por todas estas razones, Kidder es un guía excelente a lo largo de este terreno complejo y muchas veces doloroso. Retrato unilateral
La cercanía entre Kidder y Farmer sí viene con un inconveniente: el lector no tiene mucha oportunidad para aprender sobre los pacientes y sus familias, para escuchar esas voces. Kidder está al lado de Farmer cuando está tratando a los prisioneros rusos, cuando está visitando a gente viviendo en casas con pisos de tierra, mientras trata a un niño haitiano pobre – gravemente enfermo de una forma rara de cáncer – después de haber sido trasladado a un hospital de élite de Boston. Pero aunque Kidder observa a Farmer tratando a esta gente, en realidad aprendemos poco de ellos, de sus problemas o de la manera en que ven el mundo. Aún así, Mountains Beyond Mountains es un éxito, un libro raro que impresiona y también inspira. Cualquiera que tenga un interés en la justicia social y la salud global se sentirá conmovido por el ejemplo de Farmer – o sea, que prácticamente todo el mundo sacará provecho de este libro -- Connie Matthiessen fue escritora de plantilla para el Center for Investigative Reporting y ha publicado artículos sobre muchos aspectos de salud y medicina.
Revisado por Charles E. McLaughlin, MD, que enseña en la Universidad de California en Berkeley.
Publicado por primera vez 08 de marzo de 2007
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