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Reseña de Un Libro: Rompiendo el Ciclo de la Obesidad

Generation Extra Large: Rescuing Our Children from the Epidemic of Obesity
Por Lisa Tartamella, Elaine Herscher, and Chris Woolston
Basic Books
255 pp $25



Reseña por Michael Castleman
CONSUMER HEALTH INTERACTIVE

Hoy en día, cualquiera que se mantenga al día de las noticias sabe que los norteamericanos pesan más que nunca: dos tercios de ellos pesan más de lo que aconsejan los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades para mantener la buena salud. La epidemia es especialmente preocupante en cuanto a los niños: nueve millones de niños pesan considerablemente más de lo debido, lo cual aumenta sus riesgos de padecer diabetes, enfermedades cardíacas y un sinnúmero de otros padecimientos.

En medio de estas estadísticas alarmantes entra en escena un nuevo libro que brinda una investigación inesperadamente esperanzada de la epidemia que se propaga como una plaga entre la población juvenil norteamericana. Tomando como ejemplos historias conmovedoras de la gente común y corriente a través del país –médicos, maestros, líderes de programas para jóvenes y padres de familia– que han descubierto maneras creativas de interesar a los jóvenes en un estilo de vida más saludable que incluye, por cierto, una buen dosis de reducción de peso, Generation Extra Large es un análisis perturbador, pero a fin de cuentas optimista, sobre cómo dar marcha atrás a esta tendencia tan peligrosa. El libro no culpa completamente a ninguna influencia en particular—la comida rápida, la tele, los juegos de video, la industria alimenticia, las escuelas, los padres o la falta de ejercicio. En su lugar, el libro muestra cómo se combinan tales factores, muchas veces sin que las personas ni siquiera se den cuenta, para crear lo que los autores llaman un "ambiente tóxico", un terrorífico mundo nuevo en que es demasiado fácil para los niños (y los adultos) subir de peso.

Estadísticas alarmantes

Escrito por la renombrada dietista de la Universidad de Yale Lisa Tartamella y dos periodistas veteranos, Elaine Herscher y Chris Woolston, Generation Extra Large va delineando su caso tan cuidadosamente como para no dejar lugar a la duda. Amontona las estadísticas como los ingredientes adicionales encima de una pizza extra grande.

Nos enteramos, por ejemplo, de que desde 1970 el porcentaje de niños gordos de 6 a 11 años ha triplicado; en el mismo periodo, el porcentaje de calorías que consumen los niños de la comida rápida ha incrementado en un 500%. A la vez, el consumo de sodas por parte de los niños casi se ha duplicado, hasta alcanzar un promedio de una lata y media diaria. Según la revista médica The Lancet, cada porción diaria de una soda azucarada aumenta el riesgo de obesidad en un 60 %. Mientras tanto, tres cuartos de las escuelas en los EE.UU. recaudan fondos a través de las máquinas vendedoras de Coca Cola o Pepsi en sus pasillos, y los comedores escolares ofrecen los productos de McDonald's, Taco Bell y KFC.

La industria de la comida rápida, bajo ataques cada vez más fuertes por sus comidas llena de grasa, ha respondido por medio de ofrecer opciones que son supuestamente más saludables. El único problema es que a menudo no son más saludables. La ensalada BLT de Wendy’s está cargada con más calorías que un "Big Mac". Mientras tanto, según el American Journal of Clinical Nutrition, los niños están aumentando de peso más rápido que McDonald's abre puntos de venta, y sólo el uno por ciento de los niños norteamericanos llevan dietas que se atienen a todas las recomendaciones de la pirámide de comida del U.S.D.A. para los niños.

Pero la epidemia de la obesidad va más allá de las estadísticas. El libro demuestra convincentemente su alto costo en vidas. Los padecimientos relacionados con la obesidad incluyen las enfermedades cardíacas, el cáncer, los aneurismas, enfermedades de la glándula tiroides, problemas para dormir, artritis, fracturas de cadera, quistes de ovario y las complicaciones de la diabetes tales como enfermedades cardíacas, ceguera, el paro renal y la amputación de miembros.

Hace solo una generación, había dos clases de diabetes, juvenil y adulta, la primera causada por la escasez de las células del páncreas que producen la insulina y la segunda por exceso de peso y un estilo de vida sedentario. Sin embargo, desde los años ‘80, tantos niños han desarrollado la diabetes adulta causada por la obesidad que las autoridades médicas han cambiado su terminología. La diabetes juvenil es ahora el tipo 1. Lo que antes se llamaba adulta es ahora el tipo 2. Desde 1980 el número de niños con diabetes tipo 2 se ha elevado en diez veces. El impacto de la obesidad sobre la salud es tan devastador que, a menos que los niños de hoy empiecen a perder peso, se pronostica que van a ser la primera generación en la historia de los EE.UU. que puede tener una expectativa de vida menor que la de sus padres.

El papel de los padres

Al examinar quién tiene la culpa por la obesidad entre los niños, Generation Extra Large cita encuestas que demuestran que dos tercios de los padres se culpan a sí mismos. Por supuesto, los padres tienen parte de responsabilidad. Sin embargo, como muestra el libro con pruebas abundantes, ningún padre puede contrarrestar la presión inmensa del ambiente tóxico en el cual vivimos, un mundo en que es absurdamente fácil evitar el ejercicio y escoger las peores comidas. Como resultado, los padres se sienten a menudo paralizados y deprimidos, convencidos que ellos no pueden hacer nada para detener la carrera incontrolable del peso de sus niños—y el de ellos mismos.

Generation Extra Large ofrece un antídoto a esta parálisis y depresión. Cuenta historias conmovedoras de personas a través del país quienes, por una razón u otra, se hartaron del aumento de tallas de la juventud de Norteamérica y decidieron hacer algo al respeto. Sus esfuerzos han producido resultados sorprendentemente positivos. En Sarasota, Florida, por ejemplo, la dietética escolar Beverly Girard sustituyó el Kool-Aid por leche y jugo de naranja y mandó que las escuelas sirvieran menos papas fritas.

En Folsom, California, Al Schieder, jefe del servicio de comidas para las escuelas del distrito local, optó por ofrecer tallarines, sushi, y pollo asado en vez de las hamburguesas grasosas, los nachos y las rosquillas. Unos activistas convencieron a la junta escolar de Los Angeles de prohibir las sodas en las escuelas primarias y medias – y están trabajando en la misma prohibición para las secundarias. La ciudad de Nueva York prohíbe ahora la venta de dulces y sodas en las escuelas hasta después de la hora de la comida.

Y en San Antonio, la ciudad en los Estados Unidos con el porcentaje más alto de adultos obesos, el departamento de salud pública lanzó un programa de caminatas al que se han inscrito 10,000 residentes, y las escuelas han incrementado de forma impresionante la cantidad de ejercicio en los programas de educación física, incluyendo todo lo que puede inspirar a los niños a moverse, desde los deportes tradicionales hasta el baile hip-hop. El distrito de escuela también prohibió la venta de dulces y comida rápida en sus escuelas; los trabajadores de la comunidad emprendieron un programa intensivo para identificar a los diabéticos tipo 2 entre la comunidad juvenil y trabajar con sus familias para bajar tanto su peso como el nivel de azúcar en la sangre.

Generation Extra Large muestra que cuando hay un ambiente en que tantos factores se juntan para subvertir la buena alimentación y el ejercicio, incluso el paso más pequeño hacia más actividad física y alimentos con menos grasa es un paso adelante. En vez de culparse a sí mismos, los padres harían mejor en comprar jugo de frutas en vez de Coca Cola (y beberlo ellos mismos para dar el ejemplo); en reducir las salidas a comer comida rápida y hacer una buena olla de sopa minestrone; en hacer caminatas con sus niños; de subir las escaleras en vez de las escaleras móviles en el centro comercial; en breve, de ver cada alimento que sirven y cada actividad física como una pequeña pero significativa escaramuza en la guerra contra la obesidad de los niños (y de los adultos).

"¡Comí una ensalada!"

Aun los pasos diminutos son significativos. Cuando los legisladores del estado de Georgia aprobaron una ley que permitía que los distritos escolares faltos de fondos ahorraran dinero al despedir a los maestros de educación física y eliminar las horas de recreo, los padres en Gwinnet County se ofrecieron como voluntarios para supervisar. El resultado: los niños tenían más oportunidades para el ejercicio—y había menos problemas de mal comportamiento para los maestros. Como dijo Cydney Torrez, de 9 años de edad: "Cuando no puedo salir al recreo, siento como que quiero salir disparado de mi pupitre y correr por el aula. Cuando sí puedo salir, me ayuda a sentarme y trabajar mejor".

Cuando Linal Ishibashi se hizo directora de la escuela media Aptos en San Francisco, encontró que en la cafetería servían hamburguesas con queso, sodas y patatas fritas tamaño súper grande. Indignada, organizó un comité de padres para tomar una encuesta sobre los que a los niños les gustaba comer para el almuerzo. Los niños votaron por las sopas y los sándwiches. Entonces Ishibashi encontró un proveedor, y ahora los niños pueden comer frutas, ensaladas, y en general comida baja en grasas. Ishibashi les animó a que acogieran un menú mucho más saludable al visitar la cafetería y dar premios a los niños que comían más saludablemente. De pronto, los niños venían corriendo diciéndole, "¡Me estoy comiendo una manzana!" o "¡Me comí una ensalada!"

Las opiniones de los niños son importantes. Cuando Molly Markus de Billings, Montana, tenía 8 años, ya estaba en camino a ponerse seriamente gorda. Ya tenía el azúcar alto y pesaba alrededor de 145 libras. Hoy en día, ella tiene dos años más y pesa 8 libras menos, gracias a su determinación, su sistema de apoyo y una dieta más saludable. También gasta menos tiempo delante de la televisión y más tiempo escalando árboles.

"Si tienes oportunidad, trata de comer algo sano. No pienses en la comida grasosa cuando tengas hambre", dice Molly. "Piensa en frutas y verduras. No tiene que ser grasoso para ser sabroso".

Estas historias muestran por qué Generation Extra Large es en última instancia un libro esperanzado, un libro importante, y un libro que todos los padres deberían leer. Muestra que la ola de obesidad puede ser contenida, e inspira a los lectores a levantarse del sofá para empezar a hacerlo.

-- Michael Castleman es un escritor de temas de salud que vive en San Francisco y es autor de There's Still a Person in There: The Complete Guide to Treating and Coping With Alzheimer's (Perigee, 2000).




Revisado por Charles E. McLaughlin, MD, que enseña en la Universidad de California en Berkeley.

Copyright © 2006 Consumer Health Interactive




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