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Un Sistema de Salud Tradicional y Suplementario Florece en el Caribe

¿Por qué será que un pequeño país del trópico está incorporando la acupuntura, tanto como la medicina basada en las yerbas, a su sistema médico? Puede que la respuesta le abrume.


Por Barbara Jamison
CONSUMER HEALTH INTERACTIVE

Habana, Cuba | Algo retirada de la Avenida 23, detrás de unas rejas de hierro trabajado y enclavada en el vecindario de El Vedado -- barrio de La Habana, ciudad capitalina de Cuba, conocido por sus mansiones espléndidas y sus árboles frondosos -- se encuentra la Policlínica Moncada, una mansión de tanto lujo como en tiempos pasados. Todas estas mansiones, anteriormente en manos privadas, ahora lucen el privilegio de hospedar estudios de baile, clínicas de sicología y organizaciones de escritores -- todos patrocinados por el gobierno.

Por las mañanas, al pasar muy temprano por la clínica, es muy común presenciar un grupo de 10 a 12 mujeres de edad que se agrupan para realizar una serie de ejercicios de Tai Chi en las afueras del colegio que colinda con la institución. Todas ellas sufren varias enfermedades crónicas tales como la hipertensión, la diabetes -- entre otras enfermedades crónicas -- y todas pertenecen a una organización, fomentada por el estado, que les brinda ayuda diaria con el fin de controlar los síntomas agraviantes de sus enfermedades.

En cualquier mañana un tanto friolenta por esta capital del trópico, las mujeres, arropadas con pantalones y suéteres un poco destartalados, se ponen de pie en formación circular mientras se estiran y se agachan conforme a las posturas tan elegantes de esa disciplina asiática. Más allá de esta zona, la ciudad de la Habana igualmente se calienta para el arranque frenético de todos los días mientras habitantes de la capital de todas las edades, rumbo al trabajo, se arriman a los vendedores que ofertan café de sus termos con el tentador humo fragante.

A unos pasos de la clínica Moncada, un joven ejerce su oficio ayudado por los enseres de su labor que incluyen un bote bajo presión -- lo que aparenta ser un viejo escritorio rescatado de un aula de niños -- y una silla. Se ve un cartel pintado a mano en el escritorio: Se llenan fosforeras. Por unos pesos, este empresario de poca monta puede rellenarle a usted sus fosforeras vacías.

El impulso hacia el reciclar todo lo que los habitantes del primer mundo consideran desechable viene siendo, al primer toque de ruptura, una tradición entrañable en este pequeño país socialista desde el triunfo de la revolución del 59, y, a la vez, atestigua las destrezas inventivas que -- para sobrevivir -- alientan y mantienen viva a esta nación agobiada por infortunios múltiples.

Los propios cubanos no valoran demasiado sus impresionantes hazañas atribuyéndolas al muy pragmático "invento", que rinde su esencia en la frase: "Invención ingeniosa en tiempos de grave necesidad económica." Esta regla, tan única entre los cubanos, se ve en abundancia, usada con rigor, en la re-estructuración actual del sistema de la Salud Nacional.

Si a usted le toca ser visto en una sala de emergencia o está visitando una clínica de barrio por un chequeo médico, en cualquier lugar de este país isleño de 11.5 millones de habitantes, es probable que a usted le traten con una armónica combinación que incorpora, a la convencional, la medicina tradicional y suplementaria. Cada centro medico en la isla, tiene una clínica tradicional adjunta con farmacias que distribuyen medicamentos fundamentados en remedios que parten de hierbas de reconocida eficacia.

En el Hospital Ortopédico en La Habana -- un destacado centro docente -- usted se fijara que, adjunto a los pabellones convencionales, hay alas enteras en que los pacientes reciben lo más novedoso en terapias de lodo, masaje y acupuntura para pacientes con osteoporosis, artritis y otras enfermedades degenerativas.

En otro piso de clínica especializada, amplias salas de tratamientos dermatológicos acogen a pacientes que se acuestan en modernas camillas recibiendo terapias innovadoras que utilizan tratamientos basados en algas que actúan sobre problemas diversos: desde las quemaduras severas hasta el acne adolescente.

En la sala de espera, diagramas del sistema chino de acupuntura abarcan las rutas complejas del "chi" (palabra china que significa fuerza de vida o energía) por el cuerpo humano. Mientras está usted esperando, una enfermera quizá intentará aliviar su dolor al presionar ciertos puntos de acupuntura -- tal vez dirigiendo una mirada fugaz al cartel, a cada tanto, para refrescarle la memoria.

La medicina tradicional y suplementaria ha penetrado la cultura hasta tal punto que hoy en día los niños empiezan a estudiar los usos múltiples de plantas medicinales en la primaria. Primero, reciben instrucción en como cultivar y cuidar sus terrenos de aloe, manzanilla, menta, para que luego ellos mismos planeen sus estudios científicos particulares comprobando los múltiples usos de las plantas.

La acupuntura ha entrado en el vocabulario de todo los días. Hasta la radio y la televisión difunden métodos para aliviar agruras comunes y jaquecas al presionar algunos puntos de acupuntura claves.

¿Cómo es que llegó Cuba a realizar un cambio tan brusco en su sistema de salud primario? Esta fue una de las preguntas más frecuente entre los muchos que investigaban en la conferencia internacional -- única en el mundo -- sobre la medicina tradicional y suplementaria que tuvo lugar en La Habana a fines del año 2000. No debe sorprenderle a nadie que la respuesta esté íntimamente relacionada a las relaciones entre los EEUU y Cuba.

Cuando el embargo impuesto por los EEUU se estrechó, poco después de que Cuba hubo de perder a la entonces Unión Soviética como socio de libre negocio al comienzo de los 90, la isla perdió su rumbo por completo. Cuando medicinas y maquinarias de toda índole dejaron de entrar en el país, la economía cubana dejó de funcionar. El Ministerio de Salud Pública no tenía otro remedio que buscar alternativas médicas menos costosas. El sistema que plantearon integraba medicina del oeste convencional con la tradicional. Ahora, 13 anos más tarde, varios países subdesarrollados miran hacía el plan cubano como un patrón para la buena salud de todo el hemisferio.

Por tres décadas anteriores al embargo, el sistema cubano de salud había sido lo mas codiciado de toda Latino América, y aun por países más desarrollados. Los índices de mortalidad habían bajado precipitadamente mientras que los índices de vida volaban hacia arriba; es decir, que las tasas de éxito competían con países mucho más económicamente vitales -- e incluso los sobrepasaban. Pero la combinación de la pérdida de su socio económico soviético, a la vez que se estrechaba el embargo estadounidense cada vez más, empujó el sistema cubano de salud -- que anteriormente funcionaba a un nivel tan alto -- hacia un hueco negro en apenas dos años.

Cuando la crisis económica que los cubanos tildan de Periodo Especial azotó la isla al comienzo de los 90, el sistema se paró en frío. Incluso los medicamentos y vitaminas básicos no se hallaban en ninguna parte -- esto incluía analgésicos, anti-inflamatorios y antibióticos comunes. "De repente nos encontrábamos en una situación en que solamente había dos paquetes de morfina para servir a todo un pabellón. La mayoría de las operaciones tenían que depender de la acupuntura como anestesia," dice el doctor Marcos Díaz Mastellari, un psiquiatra que puso en marcha la Conferencia Internacional BIONAT en La Habana, en el invierno del ano 2000.

"Teníamos la suerte de que existía un sistema paralelo de salud que, a pesar de que fuera marginado, había funcionado de forma consistente desde los años 60. Nosotros esperábamos que asimismo los practicantes asumieran el duro trabajo de ayudarnos. No había otro remedio".

Para entonces, los médicos cubanos estaban agobiados por la crisis de salud en vías de cristalizarse. Sin acceso a las semillas, sin petróleo para las maquinarias, el país ni siquiera podía llevar a cabo sus cosechas. No había la cantidad suficiente de alimentos para abastecer los mercados ni para poner en las mesas de las casas. Mucha gente sobrevivía en una dieta de semi-régimen de hambre, aguantando aun apagones que duraban hasta doce horas y cortes en los servicios de pipas de agua. Mas de 50,000 cubanos, sobre todo menores y mayores de edad, desarrollaron enfermedades (neuropatías) por falta de vitaminas básicas.

China intento ayudar al consignar dos millones de bicicletas a Cuba apenas había empezado el Periodo Especial. En circunstancias normales, andar en bicicleta sería un ejercicio formidable, sin embargo, no se le recomienda a nadie andar en bicicleta con la barriga vacía. Fue la reducción drástica de consumo de calorías combinado con un incremento en la actividad física lo que impulsó la crisis de salud tan severa en la población cubana", dice Mastellari. "La gente caminaba o andaba en bicicleta por millas, con poco o nada de comida para ir y regresar del trabajo. Todavía estamos tratando esas neuropatías que entonces se desarrollaron en múltiples sectores de la población. Pero en este momento no es una crisis de dimensiones epidémicas".

Mastellari, también decano del Departamento de Medicina Oriental en el Centro Internacional para la Restauración Neurológica de La Habana, recuerda que durante el Periodo Especial tenía que almorzar con una sopa de caldo y yerbas. Luego, para calmar su hambre y lograr dormirse de noche, bebería agua azucarada. Cuando a Mastellari le preguntan cómo se ve afectado profesionalmente por la escasez, él se encoge de hombros, con su cara tan preocupada como una mascara de estoicismo estilo caribe. "Bueno, por ejemplo, se me rompió el endoscopio el otro día. Imagina tú ¾¡debe ser una cosa tan simple repararlo! Pero, mira: uno de los elementos pequeños esta hecho en los EEUU. Y ahí termina el endoscopio. Ahora, multiplica eso a cada esfera de la vida cubana".

En hospitales y clínicas por toda la isla, se están desarrollando estudios clínicos para investigar la eficacia de los tratamientos alternativos. Por ejemplo, en la Clínica 10 de Octubre en la Habana, un estudio de 12 semanas tuvo lugar hace poco para investigar los efectos de la homeopatía en la hipertensión leve a moderada. Por lo visto, había unos índices de éxito del 82 por ciento en llevar la hipertensión dentro de unas gamas normales utilizando nada más que los remedios homeopáticos. Por otro lado, otros investigadores están intentando cuantificar el éxito de la acupuntura para aliviar el dolor relacionado a varias condiciones -- desde la osteoporosis hasta las úlceras duodenales -- y para ser utilizado como sustituto en la cirugía. En el año 2000 se usó exitosamente la acupuntura como anestesia en 1.412 operaciones en la ciudad de La Habana, según un estudio realizado en el Hospital Ortopédico de esta ciudad.

Uno de los toques irónicos que da la historia tan torturada entre los EEUU y la isla, es, nada menos, que un norteamericano a quien se le acredita, con su ayuda en la implementación de un modelo integrado, que, en esencia, ha salvado el sistema médico Cubano: Ralph Allen Dale, un acupunturista de 80 años de edad y pedagogo residente en Miami, Florida. Durante el transcurso de su profesión exitosa como músico de orquesta, Dale desarrolló la enfermedad de Menières. Luego de tratarse con acupuntura a sí mismo exitosamente, Dale se convirtió en un personaje clave en el campo de la medicina china en los EEUU. Luego, desarrolló un sistema de acupuntura enteramente innovador que utiliza la mano -- cuyo sistema se derivó de las investigaciones de Paul Nogier que planteaba la oreja como un sistema de micro-acupuntura. Según Dale, entre otros de sus semejantes, cada parte del cuerpo actúa como un micro-sistema para el cuerpo entero.

"Lo que es tan increíble de los cubanos, es que ellos toman una idea de usted para luego transformarla ellos con tanta creatividad propia que, al rato, ya ni usted puede reconocerla como suya", dice Dale. "También utilizan todo de una manera extraordinaria. Yo encontré que uno de los libros que había donado hace 10 anos se había convertido en un cartel de enseñanza dirigida en una clínica de Matanzas. Nada se pierde aquí; eso es lo que a uno le gratifica tanto". "Durante las décadas futuras, lo que Cuba esta creando puede convertirse en un modelo de cuidado médico que el mundo entero podría seguir", añade Dale. "Cuba goza de un sistema médico verdaderamente dirigido a la prevención, no de un sistema dirigido a la enfermedad. De hecho, no se hace negocio con la enfermedad aquí".

-- Barbara Jamison, MFA, es editora colaboradora de Consumer Health Interactive. Ha escrito para Hipócrates y WebMD, y ha ganado dos premios PEN por su trabajo en ficción.

Publicado por primera vez 08 de septiembre de 2003
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