Por Paige Bierma CONSUMER HEALTH INTERACTIVEAbajo: • Un proceso multigeneracional • Romper el ciclo • 'Me casé con mi madre'
La madre de Shirley Beeman solía emborracharse y golpear a su hija con una cuchara de madera, incluso la lanzó contra la pared en varias ocasiones. Cuando Shirley estaba empezando a caminar, un primo adolescente comenzó a abusar sexualmente de ella y años más tarde un tío tomó el relevo donde el primo había terminado. Hoy, Shirley Beeman* ha confrontado su maltrato infantil y habla de ello muy abiertamente. Hablar acerca del pasado y hacerle frente, dice ella, es la única manera de seguir adelante y llevar una vida saludable. Beeman está tan convencida de esto que estudió para convertirse en psicoterapeuta y ahora ocupa sus días ayudando a otros a abrirse paso a través de sus propios traumas infantiles. Un proceso multigeneracional Muchos pacientes con razón se muestran renuentes a retomar los recuerdos angustiantes de la infancia, dice Beeman, pero esto es crucial para el proceso de curación. Ella cree que las víctimas que no le hacen frente a su pasado a menudo están destinadas a infligir un maltrato similar a sus propios hijos. "El maltrato infantil es un proceso multigeneracional", señala. "Simplemente continúa y continúa y continúa a menos que usted haga algo por detenerlo". Esta idea no es nueva. La psiquiatra alemana Alice Miller escribió por primera vez acerca de esto en la década de 1980. Sus libros: "Prisoners of Childhood: The Drama of the Gifted Child" (Prisioneros de la infancia: el drama del niño prodigio) y "For Your Own Good: Hidden Cruelty in Child-Rearing and the Roots of Violence" (Por su propio bien: crueldad oculta en la crianza de los niños y las raíces de la violencia) abrió un nuevo camino expandiendo una teoría sobre las raíces de la violencia tanto en las familias como en la sociedad occidental en su conjunto. La "compulsión inconsciente a repetir", escribe Miller, continuará hasta que un sobreviviente adulto de maltrato infantil remedie conscientemente sus traumas. Una comprensión intelectual de que golpear o menospreciar a un niño está mal, por ejemplo, es posible que no sea suficiente para prevenir el maltrato, simplemente debido a que el impulso a repetir se presenta a nivel inconsciente. Los sobrevivientes se ven obligados a representar de nuevo las escenas de maltrato de sus propias infancias en un esfuerzo inconsciente por recuperar el poder que alguna vez perdieron ante sus propios padres, escribe la doctora Miller. En algunos casos, un sobreviviente de maltrato adulto no repetirá dicho maltrato con sus hijos u otras víctimas, pero en lugar de esto, desviará su ira y frustración hacia su interior y se volverá depresivo. Es más probable que este tipo de sobrevivientes, dice Beeman, descuiden a sus hijos en lugar de maltratarlos y que muestren una incapacidad alarmante para detectar si sus hijos pueden estar sufriendo maltrato en manos de alguien más. "No pueden ver los cambios de comportamiento" en sus propios hijos, dice Beeman. "Es como si existiera un punto ciego debido a que ellos no se han abierto paso a través de su propia historia". Los sobrevivientes adultos pueden ser ciegos al maltrato debido a que ellos han reprimido sus propios recuerdos de esto. Algunos expertos denominan a esto "el trauma de traición" y explican que las crueldades que son más probables de olvidar para una víctima pueden no ser las más aterrorizantes, sino las que involucran el hecho de ser traicionados por alguien que ellos aman y en quien confían. "Los seres humanos pueden ser detectores de traición y engaño extremadamente sensibles", escribe Jennifer Freyd en su libro "Betrayal Trauma: The Logic of Forgetting Childhood Abuse" (Trauma de traición: la lógica de olvidar el maltrato infantil). "Pero ellos también pueden ser notablemente ciegos a la traición o al engaño que puede ser obvio para un observador externo". Romper el ciclo Llegar a un acuerdo con el maltrato sufrido en la infancia, ya sea físico, sexual o emocional, es la única forma de romper el ciclo de dicho maltrato, dicen la doctora Miller y otros psiquiatras. "Cuando las personas logran ponerse en contacto con su propio dolor, ya no desean desahogarse más con otros", dice Shirley Beeman. La terapia es la forma más común de alcanzar este punto crucial, pero los grupos de apoyo también pueden ser de mucha ayuda. A menudo, el simple hecho de estar alrededor de otras personas que han pasado por experiencias similares permite a los sobrevivientes abrirse paso a través de sus recuerdos y comenzar a curarse. "Cuando las personas se dan cuenta de que no van tener que enfrentarse solos con un pasado doloroso, generalmente son capaces de hablar acerca de ello y procesar lo que les sucedió", dice Shirley Beeman, quien coordina grupos de apoyo en San Francisco, California, por medio de la organización Adult Survivors of Child Abuse (Sobrevivientes Adultos del Maltrato Infantil), o ASCA. Los grupos como éste definen típicamente 3 etapas de recuperación para los adultos sobrevivientes del maltrato infantil: recuerdo, duelo y curación. (ASCA presenta en detalle un programa completo de recuperación de 21 pasos en su sitio en la red). En la primera etapa, los participantes se abren paso a través de sus recuerdos de maltrato y reconocen que fueron agraviados como niños. El grupo hace énfasis en que quien cometió el maltrato fue el responsable de este trauma, no el niño: algo que, a menudo, los sobrevivientes tienen dificultad en aceptar a un nivel emocional. En la segunda etapa, se invita a los sobrevivientes a afligirse por la infancia que perdieron, lamentar el hecho de que los seres amados les fallaran y trabajar para controlar su ira y encontrar salidas saludables para cualquier sentimiento agresivo o autodestructivo que aún puedan experimentar. A estas personas se les insta a identificar la forma en que el maltrato los ha afectado como adultos y a hacer un inventario de las áreas problemáticas actuales en sus vidas. Según el grupo, para alcanzar la etapa final de curación, los sobrevivientes deben aprender que tienen derecho a ser felices. Trabajan en el fortalecimiento de las partes sanas de sí mismos y en hacer los cambios necesarios en su propio comportamiento y en sus relaciones con amigos y familiares. Con los sobrevivientes, lo importante es hacer que se den cuenta de que ellos merecen afecto, una creencia que les fue arrebatada por sus experiencias de maltrato en la infancia, dice Beeman. 'Me casé con mi madre' Lograr confianza e intimidad en las relaciones con frecuencia es el obstáculo más difícil para los sobrevivientes del maltrato infantil. Beeman dice que ella se casó con un "hombre mezquino, narcisista y emocionalmente inmaduro" debido a que ella pensaba que el amor era eso. Pero fue el nacimiento de su primera hija lo que originó el mayor reto. "Yo pensé, '¡oh oh!, estoy embarazada y voy a tener una niña', y volví de inmediato a la terapia", dice. Los "terribles dos años" de su hija probaron la fortaleza de Beeman y la convencieron aún más de la importancia de la terapia para los sobrevivientes. Aunque ella sabía que el comportamiento desafiante de su hija era perfectamente normal para una niña de 2 años, Beeman encontró que el instinto de golpear a su hija era para ella aún un impulso difícil de resistir. Por fortuna, Beeman, al igual que un número incontable de personas que han buscado ayuda, fue capaz de romper el ciclo. "El estudio del maltrato infantil nos confronta con el asombroso hecho de que los padres infligen el mismo castigo o descuido de sus hijos que ellos mismos experimentaron a temprana edad", escribe Alice Miller y "no es hasta que están en la terapia -- suponiendo que están asistiendo a alguna -- que se trasluce que ellos han estado representando de nuevo lo que experimentaron como niños. En tanto que la ira dirigida hacia uno de los padres o hacia otra persona que brindó los primeros cuidados permanezca inconsciente o se desconozca, no se puede disipar. Ésta solo puede salir a flote en uno mismo o descargarla sobre sustitutos o chivos expiatorios como los propios hijos". En un ensayo más esperanzador, Miller concluye que nuestra sensibilización a la crueldad con la cual son tratados los niños provocará inevitablemente el fin de la perpetuación de la violencia de generación en generación". -- Paige Bierma es una premiada periodista especializada en medicina y salud en el área de la bahía de San Francisco. • Este nombre ha sido cambiado. |
Otros Recursos Adult Survivors of Child Abuse The Morris Center P.O. Box 477 San Francisco, CA 94114 Teléfono: 415-928-4576 Esta organización ofrece programas de apoyo individuales y grupales para sobrevivientes adultos de abuso sexual, así como de abandono y maltrato físico y emocional en la niñez. El sitio en la red contiene información sobre el programa de recuperación de 3 etapas, un grupo de apoyo de reunión electrónica (e-meeting) y direcciones de lugares de reunión de grupos de apoyo en California. United Way of America 701 N. Fairfax St. Alexandria, Virginia 22314-2045 Teléfono: 703-836-7100 La United Way of America puede brindar remisiones a organizaciones locales en su ciudad que le pueden ofrecer servicios de asesoramiento psicológico y grupos de apoyo para sobrevivientes adultos del maltrato infantil. Visite el sitio web, verifique en la guía telefónica o llame al teléfono 800/411-8929 para obtener el número de la oficina local de United Way.
Referencias Jennifer Freyd. "Betrayal Trauma: The Logic of Forgetting Childhood Abuse." Harvard University Press. Reprint April 1998.
Revisado por Lynn Cohen, MA, MFT, asesora certificada en matrimonio y familia en ejercicio privado en Vacaville, California.
Actualizado por última vez 15 de diciembre de 2005
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