Por Chris Woolston CONSUMER HEALTH INTERACTIVEAbajo: • Los principios de la dieta saludable • Las dietas Ornish y mediterránea • El mundo real
La mayoría de las personas que sufren enfermedades de las arterias coronarias tienen una historia de altibajos con la comida. Quizás han comido muchas pizzas y papas fritas y no suficientes frutas y vegetales. Tal vez usted puede identificarse. Sin embargo, si tiene problemas del corazón, no es el momento de arrepentirse de sus abusos del pasado. En lugar de eso, es hora de convertir la comida en un aliado. Una dieta saludable puede ser de gran beneficio para la prevención de un ataque cardiaco y podría incluso ayudarle a limpiar sus arterias. De hecho, un nuevo estudio sugiere que una dieta muy baja en grasa, especialmente una que se combine con ejercicio regular, puede ser tan efectiva como las estatinas para la reducción de su colesterol. Los principios de la dieta saludable Las dietas son tan individuales como las personas. Los alimentos que usted escoge dependen de sus gustos y metas personales. Sin embargo, hay una regla que se aplica a todas las personas con enfermedades de las arterias coronarias. Usted no tiene que pasarse con las grasas, especialmente grasas saturadas. Su cuerpo convierte rápidamente la grasa saturada en colesterol de lipoproteínas de baja densidad (LDL, por sus siglas en inglés), el colesterol "malo" que obstruye sus arterias. De acuerdo con la Asociación Americana del Corazón (American Heart Association, o AHA), las personas con enfermedades de las arterias coronarias deben obtener menos del 30 por ciento de sus calorías de la grasa y menos del 7 por ciento de la grasa saturada. Para una dieta estándar de 2,000 calorías, eso significa menos de 67 gramos de grasa y 16 gramos de grasa saturada. Esta pauta por sí sola le ayudará bastante a bajar su colesterol y reducir su riesgo de sufrir un ataque cardiaco. El leer las etiquetas en los paquetes de los alimentos procesados le indicará cuántos gramos de grasa saturada consumirá en una porción. Los productos derivados de animales (incluyendo la leche, el queso y la carne) también tienen alto contenido de grasa saturada al igual que los bisquets, galletas, pizza y otras comidas horneadas que son ricas en mantequilla, queso o crema. La grasa saturada a menudo es considerada el villano máximo, pero otro tipo de grasa puede ser aún más peligrosa para su corazón. Las grasas insaturadas trans o grasas trans, que se encuentran en la margarina de barra, comidas rápidas fritas y algunas galletas u otros bocadillos, aumentan los niveles de lipoproteínas de baja densidad (LDL) y bajan su nivel de lipoproteínas de alta densidad (HDL), el colesterol "bueno" que ayuda a mantener sus arterias despejadas. Un estudio reciente de Harvard University de más de 80,000 mujeres sugirió que sustituir apenas el dos por ciento de calorías derivadas de la grasa trans por calorías derivadas de grasas más saludables redujo el riesgo de enfermedades cardiacas en más del 50 por ciento. (Observe si se lee "aceite vegetal parcialmente hidrogenado" en la etiqueta del producto ya que ése es el código para la “grasa trans”. Desde enero de 2006, los fabricantes de alimentos están obligados a enumerar las grasas trans en las etiquetas de datos nutricionales de todos sus productos.) Hablar de "grasas más saludables" puede sonar contradictorio, pero algunos tipos de grasa en realidad pueden ayudar a proteger su corazón. En el primer lugar de la lista se encuentran las grasas monoinsaturadas que se encuentran en el aceite de olivo, el aceite de canola y algunos frutos secos. Estas grasas realmente reducen su colesterol de lipoproteínas de baja densidad (LDL) y hacen más lenta la progresión de las enfermedades cardiacas. Las grasas poliinsaturadas, que se encuentran en el aceite de maíz, en el aceite de soya y en muchas margarinas, también reducen el colesterol de lipoproteínas de baja densidad (LDL), pero pueden empeorar la enfermedad de las arterias coronarias al hacer más "pegajoso" el colesterol que queda. Los ácidos grasos Omega 3, que se encuentran en pescados grasosos como el salmón y en algunos aceites de pescado o suplementos de semilla de linaza, también pueden reducir su colesterol y realmente beneficiar a su corazón. Por supuesto, las grasas no son la única parte de su dieta que merece atención. Si usted ya padece de problemas cardiacos, la Asociación Americana del Corazón (AHA) recomienda consumir menos de 200 miligramos de colesterol por día. Como parte de una dieta baja en colesterol, usted no debe comer más de dos yemas de huevo a la semana y debe obtener al menos el 55 por ciento de sus calorías de los carbohidratos, especialmente de carbohidratos complejos. Eso significa cinco porciones de frutas y vegetales, y cantidades considerables de granos integrales todos los días. Incluir más frutas y vegetales en su dieta no debería ser un trabajo difícil. La mayoría de las personas pueden reducir a la mitad de su consumo de grasa saturada y grasas trans evitando la mantequilla, la margarina, las comidas grasosas y los productos lácteos hechos con leche al 2 por ciento o entera. Las dietas Ornish y mediterránea La dieta de la AHA es práctica y efectiva. ¿Pero es lo suficientemente efectiva? Unos cuantos estudios recientes han sugerido que los pacientes con enfermedades cardiacas pueden tener inclusive mejores resultados si siguen dietas más específicas. Un estudio publicado en la revista de la Asociación Médica Estadounidense (American Medical Association) del 23 de julio de 2003 sugiere que una dieta vegetariana baja en grasa saturada podría ser tan efectiva para bajar el colesterol como las estatinas. El estudio de University of Toronto concluyó que los pacientes con colesterol alto se beneficiarían en gran medida del consumo alto de fibra vegetal y poca grasa. Hay dos dietas en particular que han acaparado la atención de la mayoría de los titulares: La dieta mediterránea y la Ornish, un régimen creado por el Dr. Dean Ornish. La primera de estas es simplemente una versión modificada de la dieta de la AHA; la segunda adopta un enfoque radical del concepto de "bajo en grasas". Cada dieta tiene sus ventajas, y cada una puede ayudar a guiar sus propias elecciones saludables. Al igual que la dieta de la AHA, la dieta mediterránea toma de la grasa hasta el 30 por ciento de las calorías. Sin embargo, la mayoría de estas grasas son grasas monoinsaturadas saludables para el corazón derivadas del aceite de olivo o margarinas a base de canola. La dieta también es rica en legumbres, alimentos como guisantes y frijoles que bajan el LDL dejando el colesterol bueno, HDL. Parece que la formula funciona. Un estudio realizado con más de 400 sobrevivientes de ataques cardiacos, publicado en la edición de febrero de 1999 de la revista Circulation, sugiere que la dieta mediterránea puede ser un arma poderosa contra las enfermedades cardiacas. En comparación con los pacientes que siguen dietas estándar de bajas en grasas, los pacientes que adoptaron la dieta mediterránea tuvieron aproximadamente un 70 por ciento menos de probabilidades de sufrir otro ataque cardiaco o de morir de una complicación cardiaca en un plazo de cinco años. También presentaron alrededor de un 70 por ciento menos de probabilidades de padecer de dolores en el pecho (angina), derrame cerebral o coágulos en los pulmones. La dieta Ornish adopta el concepto de "bajo en grasas" hasta los extremos. En esta dieta, la proporción mágica de consumo de grasa baja de menos del 30 por ciento del total de las calorías a menos del 10 por ciento. Los pacientes evitan la carne y todos los otros productos derivados de los animales, excepto las claras de huevo y productos lácteos sin grasa. Asimismo, evitan otros alimentos grasosos como aguacates, frutos secos y semillas. (Algunos de sus pacientes escogen consumir de 3 a 4 gramos de aceite de linaza crudo a diario, el cual es rico en ácidos grasos omega-3.) Además de adoptar una dieta baja en grasas, estos pacientes consumen escasos 5 mg de colesterol por día. Para llenar el vacío de las comidas grasosas, estas personas ingieren bastantes frutas, vegetales y granos; lo suficiente para que los carbohidratos conformen el 75 por ciento de las calorías diarias. El programa Ornish también requiere ejercicio regular y una hora diaria de una técnica de manejo del estrés como el yoga o la meditación. Para los pacientes que pueden apegarse a él, el método Ornish puede ofrecer grandes beneficios. En un estudio de referencia entre 35 pacientes con enfermedades de las arterias coronarias publicado la edición de la revista de la Asociación Médica Americana el 16 de diciembre de 1998, Ornish y sus colegas informaron que la dieta incluso ayudó a revertir la enfermedad. Después de cinco años del programa Ornish, las arterias de los pacientes se abrieron en un promedio de casi el 10 por ciento. Entre los pacientes que siguieron un plan regular de recuperación, la acumulación de colesterol en las arterias empeoró aproximadamente un 30 por ciento en esos cinco años. No sorprende que los pacientes que no participaron en el programa Ornish tuvieron dos veces más probabilidades de sufrir un ataque cardiaco, ingresar en un hospital por problemas cardiacos o morir de complicaciones del corazón. El mundo real Los resultados de las dietas mediterránea y Ornish han provocado muchas preguntas y muchas de ellas todavía no han sido contestadas. Para empezar, ¿qué partes de las dietas están en realidad protegiendo el corazón? En el caso del pograma Ornish, ¿podría el ejercicio y el manejo del estrés ser inclusive más beneficioso que la reducción de grasa? Quizás sea más importante este aspecto: ¿cuántas personas con enfermedades de las arterias coronarias podrían tener la expectativa de adoptar alguna vez cualquiera de los regímenes? Si usted no puede concebir la idea de dejar la carne o volcarse a los frijoles y al aceite de olivo, no se desespere. Para cualquier paciente con enfermedades de las arterias coronarias, la dieta de AHA, menos del 30 por ciento de las calorías derivado de la grasa y menos del 7 por ciento de la grasa saturada, es un excelente punto de partida. Desde ahí, usted puede decidir reducir la grasa un poco más o usar aceite de olivo en lugar de mantequilla. Usted puede terminar siguiendo a una dieta muy personal, algo con lo que usted puede convivir. -- Chris Woolston, M.S., escribe sobre temas médicos y de salud, y tiene una maestría en biología. Es editor colaborador de Consumer Health Interactive, y fue redactor de planta de Hippocrates, una revista para médicos. También cubría los temas científicos para Time Inc. Health, WebMD y para Chronicle of Higher Education. Sus informes sobre la salud ocupacional lo hicieron merecedor de un premio otorgado por la Sociedad de Periodistas Profesionales de California del Norte.
Referencias Dr. Jenkins, David J.A., et al, "Effects of a Dietary Portfolio of Cholesterol-Lowering Foods vs Lovastatin on Serum Lipids and C-Reactive Protein," revista de la Asociación Médica Estadounidense, 23 de Julio de 2003
Ornish D., et al. Intensive Lifestyle Changes for Reversal of Coronary Heart Disease. Revista de la Asociación Estadounidense de Dietética. 16 de diciembre de 1998. 280(23):2001-2007
Ornish, Dean. Programa de Reversión de Enfermedades Cardiacas: El único sistema probado científicamente para revertir enfermedades cardiacas sin fármacos ni cirugía. Random House, 1990
Asociación Estadounidense del Corazón. Dietas de Paso I y Paso II
Masley, S.C. Dietary therapy for preventing and treating coronary artery disease (Terapia dietética para prevenir y tratar enfermedades de las arterias coronarias). American Family Physician. 15 de marzo de 1998.
Stoll, Andrew, MD. The Omega-3 Connection. (Simon & Schuster, 2001).
Revisado por Lisa Tartamella, RD, especialista en nutrición de la Universidad de Yale y colaboradora de The Yale Guide to Children's Nutrition.
Publicado por primera vez 07 de junio de 2006
Copyright © 2006 Consumer Health Interactive
|