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Salidas Arregladas por el Internet




Por Andrea Orr
CONSUMER HEALTH INTERACTIVE

Abajo:
 • El éxito en Jdate.com
 • ¡Mamá, conocí a un tipo regio!
 • El príncipe rana


Entre la gente que usa el internet, hay una narrativa interesante de relaciones cibernéticas, desde los matrimonios entre estudiantes universitarias hasta los matrimonios traicionados por relaciones virtuales. Inclusive en el corazón de los Estados Unidos, como Oklahoma City, las historias se encuentran por todas partes.

Rick, un músico en potencia de 26 años, pronto va a casarse con una mujer que conoció por medio del internet. Andrew, un mesero de 22 años, encontró otra cosa: una relación a larga distancia con una mujer de Florida, quien confesó después de varios encuentros, que ella estaba casada. “Ella venía de visita alrededor de una vez al mes y siempre me hablaba acerca de este tipo que llamaba su compañero de cuarto, quien era homosexual, y tenía, irónicamente, el mismo apellido que ella“, recordó Andrew amargamente.

Personalmente, Andrew tiene dudas acerca de la posibilidad de volver al internet para encontrar con quién salir. Sin embargo, todos a su alrededor lo están haciendo. El chef en el restaurante en que trabaja es una mujer de 35 años que lleva tiempo correspondiendo con un hombre en Florida, pero no ha llegado al punto que esté lista para viajar a conocerlo. Y, dice Andrew, todos sus amigos solteros -- hasta el último -- están buscando el amor y la amistad en el internet.

Sin embargo ninguna de esas personas pertenecían -- ni acaso visitaban -- a un servicio de dating del internet. Usaban exclusivamente los cuartos de conversación del internet y encontraban que a pesar del tema planteado, parecía que todo evolucionaba hacia lo romántico. Y eran gratis.

El éxito en Jdate.com

Un sitio web que ha tenido mucho éxito es Jdate.com, que forma parte de la red MatchNet de sitios románticos, y que ha ayudado a judíos desde San Francisco a Jerusalén a encontrar compañeros judíos. En las ciudades como Nueva York, Jdate es el foro obvio para los judíos solteros que quieren encontrar el amor.

Michael Mandelberg y su hermano Josh -- que se auto-denominan judíos buenazos -- encontraron sus futuras esposas usando el Jdate con apenas unos meses separando los encuentros, después de haber terminado sus estudios y haber regresado a Los Angeles, su ciudad natal.

Michael, un hombre de 25 años que trabaja en marketing, dijo que supo primero del sitio web a través de su hermano mayor cuando estaba estudiando en la escuela de medicina en San Francisco, donde no conocía a muchas mujeres judías buenazas. Mientras que Josh conoció y se prometió a casarse con una mujer que había asistido a su misma secundaria, Michael conoció a una muchacha que estaba cursando estudios universitarios pero no estaba muy contenta con la vida social de la universidad.

“No era fácil para mí porque era un poco reservado”, dijo Janice Mandelberg, un par de meses después de la boda con Michael. “Estás rodeado de tanta gente distinta. Creo que eso me intimidó un poco.” Los Mandelberg también tienen un hermano menor que todavía está cursando estudios universitarios, y se bromean entre ellos a veces que serían tres por tres si él también encontrara a alguien por medio de Jdate.

¡Mamá, conocí a un tipo regio!

Jdate también provee una fuente crítica social para aquellos que viven en lugares donde la población judía es bastante reducida. Cuando Dina Tanners descubrió Jdate, ella era una mujer divorciada de 52 años que, en los ocho años desde que se había separado de su esposo, había encontrado muy pocos hombres con los cuales salir en su pueblo de Spokane, Washington, donde había nacido.

Aunque Tanners se convirtió en otra historia de éxito de Jdate, no era un proceso fácil ni libre de dolores para ella. Primero, había que rellenar la solicitud, que le llevó seis semanas. Como mucha gente que flirtea con la idea de encontrar amor en el internet pero no logra llevar a cabo el proceso, Tanners no sabía qué decir sobre si misma. El formulario de inscripción para Jdate incluye muchas preguntas que requieren reflexión sobre su vida -- para algunos son más bien mini-ensayos -- tal como la descripción de una primera cita ideal.

Tanners no había salido con nadie por 25 años y se sentía frustrada. Además, siendo una mujer en sus 50 no abundaban hombres que le escribieran. Cuando, por fin, contestó un hombre en Seattle, y después se atrevió un paso más y lo llamó cuando estaba de visita en Seattle, Tanners se sentía amargamente defraudada. Nunca devolvió la llamada.

Sin embargo, Tanners no se dejó angustiar, y cuando tuvo noticias de su segundo pretendiente de Jdate, tenía un buen presentimiento al momento. Él le mandó a ella una foto donde llevaba una camiseta que decía, “Tantos libros y no suficiente tiempo para leerlos”, y una kipá. A ella le gustó la referencia al intelecto tanto como la de una identidad judía fuerte. En una correspondencia temprana, él explicó que aunque no se identificaba como un judío ortodoxo, había puesto la kipá para mostrar al mundo que no sentía vergüenza alguna de su identidad.

“Eso cabía muy bien con mi identidad judía”, dice Tanners. La próxima vez que ella viajó las 300 millas para visitar a su mamá en Seattle, ella tuvo mejor suerte en cuanto a lo social. Su correspondiente, Howard Cockerham, cumplió con sus planes de conocerla y compareció vestido igual como en sus fotos. Se quedaron hablando hasta las dos de la madrugada.

“Yo desperté a mi madre y dije, 'Yo conocí a un tipo fabuloso!' " dice Tanners. “Nunca había hecho eso en la prepa”. Tanners, quien luego se casó con Howard, mantenia un elemento fuertemente tradicionalista a sus expectativas románticas desde un principio -- por el internet y fuera también. Después de conocer a Howard en Seattle, pero antes de invitarlo a visitarla, ella contactó a su rabino local para investigar la comunidad judía en Bellingham, y no fue hasta que ella recibió un informe favorable que ella decidió seguir adelante con una visita.

El príncipe rana

Claro, para cada historia exitosa de las citas arregladas por el internet, hay una correspondiente que resulta horripilante. Bernardo Carducci, un profesor de psicología en la Universidad de Indiana, dice que el internet parece impedir que la gente prosiga de lo superficial hasta la honestidad profunda, de la manera que suele hacerlo en el mundo fuera del internet.

“Le cuento el problema que tuve yo con el internet”, dice Carducci. “Cuando preguntamos a la gente qué tan realistas eran al describirse, realmente no existía un vínculo entre la cantidad de tiempo que habían estado involucrados en la comunicación y lo honestos que eran. A lo mejor pensaría que cuánto más tiempo que conversa con alguien por internet, más confianza existe entre las dos partes, pero nosotros no encontramos ninguna correspondencia. Fuera del internet hay maneras de averiguar eso”.

Merri, una periodista de Nueva York, conoció a su esposo en su segunda cita por el internet, y lo analiza de una manera distinta. Ella, sí, pasó por una cita pésima por el internet. ”El era una pérdida total, un mequetrefe, un tipo que daba escalofríos”, dice ella. “Yo realmente me sentía tan deprimida y defraudada, sin embargo decidí de continuar haciéndolo. Y esa perseverancia le llevó a fin de cuentas a que adoptara una perspectiva más positiva sobre la jungla de las citas por el internet. Según ella, el internet te permite recuperar tus esfuerzos más rápido después de uno que otro defraude.

“Todos sabemos que tenemos que besar muchas ranas para conocer a nuestro príncipe, pero el internet puede adelantar el proceso”, dice ella. Ud. puede conocer y descartar a nueve ranas en dos semanas en vez de dos años".

-- Andrea Orr es la autora de Meeting, Mating, and Cheating: Sex, Love, and the New World of Online Dating, de donde se adaptó este artículo.




Revisado por Michael Potter, MD, médico asistente y profesor clínico asociado en la Universidad de California, San Francisco. Así mismo, es un profesional oficialmente certificado como médico de familia.

Publicado por primera vez 28 de marzo de 2005
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