Por Chris Woolston CONSUMER HEALTH INTERACTIVEAbajo: • Ejercicio: un poderoso detonante • ¿Quién está más en peligro? • Práctica de un deporte
¿Resopla durante la práctica de un deporte? ¿Tose después de correr por la mañana? Si es así, no se desespere. Usted puede ser atleta olímpico. Muchos atletas a todos los niveles, incluyendo el 15 por ciento de los atletas olímpicos de Estados Unidos, tienen asma. Si bien la práctica de ejercicio puede originar un ataque de asma, eso no significa que no pueda practicar ningún deporte. Con el tratamiento adecuado, prácticamente cualquier persona puede practicar cualquier deporte, incluso al máximo nivel. Ejercicio: un poderoso detonante Por supuesto que Usted necesita tomar algunas precauciones cuando realiza ejercicio. Cuando una persona tiene asma los tubos bronquiales (las vías respiratorias que llevan aire a los pulmones) son especialmente sensibles. La presencia de algo no habitual, como un poco de polvo, aire frío o humo, hace que los tubos se estrechen, dejando poco espacio para que el aire pase a través de ellos. Es lo que se denomina un ataque de asma. Sorprendentemente, una buena sesión de ejercicios es suficiente para que se desencadene un ataque. De seis a ocho minutos de vigoroso ejercicio son suficientes para causar tos, jadeos, falta de respiración y rigidez en el pecho. De hecho, muchas personas tienen “asma inducida por ejercicio”, lo que significa que sólo sufren de asma cuando hacen ejercicio. Incluso las personas con asma continua pueden notar problemas respiratorios durante la realización de ejercicio. Si el ejercicio es bueno para los pulmones, ¿por qué hace que muchas personas jadeen? Cuando hacemos ejercicio, nuestras vías respiratorias pierden calor y humedad, especialmente si el aire es frío y seco. La pérdida de uno de estos factores, o de los dos, parece que inflama los tubos bronquiales y prepara el camino para un ataque. Esto explica por qué hay más posibilidades de tener un ataque de asma si se corre en invierno por la calle que si se está dentro de un gimnasio. ¿Quién está más en peligro? Algunos deportes parecen estar específicamente diseñados para sufrir un ataque de asma. Hablamos, por ejemplo, del esquí de fondo, el patinaje y el hockey sobre hielo, y otros deportes enérgicos realizados en el frío. Un estudio reciente señala que el 55 por ciento de los serios aficionados a esquiar y un 35 por ciento de los patinadores artísticos muestran señales de asma. Los ataques de asma son comunes en deportes de gran intensidad y esfuerzo continuo como carreras de larga distancia, fútbol y ciclismo. Por otro lado, deportes donde se alterna la acción con el descanso, como el baseball, carreras de velocidad y el golf, no presentan serios riesgos para los que padecen de asma. La natación y el waterpolo, como se realizan en un ambiente húmedo, raramente ocasionan ataques. Práctica de un deporte No importa qué deporte practique, el asma no debería impedírselo. Si jadea, tose o siente rigidez en el pecho durante o después de la práctica de ejercicio, consulte con su médico. Existen varios medicamentos que pueden prevenir los ataques de asma relacionados con el ejercicio y permitirle acabar el partido. Para muchas personas, la mejor defensa contra el asma es un inhalador de broncodilatadores como el albuterol o pirbuterol. Tomado 15 minutos antes del ejercicio, relaja los músculos alrededor de las vías respiratorias y ayuda a que respire sin problemas hasta 4 horas. Si los ataques continúan, el médico podría prescribir otros medicamentos adicionales, también inhaladores, como el cromolyn o el nedocromil. Si su rutina es extremadamente larga, puede tomar otro broncodilatador como el salmeterol, cuyos efectos duran hasta nueve horas. Independientemente de que tome el medicamento antes de la práctica, debe llevar siempre un inhalador mientras hace ejercicio (téngalo siempre a mano, no lo guarde dentro del auto). Si tiene un ataque, un par de inhalaciones de albuterol u otro medicamento similar pueden abrir sus vías respiratorias y devolver la respiración. También podría querer llevar en su bolsa de deporte un medidor de flujo máximo. Este pequeño y cómodo aparato mide la fuerza de su respiración. Cuando el asma cierra las vías respiratorias, los indicadores serán bajos. Si esto ocurre antes o durante la práctica de ejercicio, necesitará de medicación extra o descansar un rato. Unos pocos cambios en su rutina también ayudan a prevenir ataques. Camine, estire los músculos o corra suavemente antes de realizar cualquier ejercicio. Cuando finalice, un poco de caminata y estiramientos también ayudan a que las vías respiratorias no se estrechen. Si es posible, evite hacer ejercicio en lugares donde haya polvo, polen, pelo de animal o polución. Sus pulmones no necesitan irritantes adicionales. Y si está haciendo ejercicio en el frío, use una bufanda o máscara que tape la nariz y la boca. Por encima de todo, siga activo. Con asma o sin ella, el ejercicio es muy bueno para la salud. Se sentirá un vencedor… aunque nunca suba al podium. -- Chris Woolston, M.S., es escritor de temas médicos y relacionados con la salud con una maestría en biología. Es editor colaborador de Consumer Health Interactive, y formó parte del personal redactor de Hippocrates, una revista para médicos. Sus informes sobre salud ocupacional le hicieron merecedor de un premio por parte de la Northern California Society of Professional Journalists. Revisado por Martha Vetter White, MD, directora de la investigación del Instituto de la Asma y la Alergia en Washington, D.C. Otros Recursos American Academy of Allergy, Asthma, and Immunology 800-822-ASMA http://www.aaaai.org American College of Allergy, Asthma, and Immunology 800-842-7777 http://allergy.mcg.edu American Lung Association 800-LUNG USA http://www.lungusa.org Asthma and Allergy Foundation of America 800-7-ASTHMA http://www.aafa.org Referencias Weiler JM, Ryan EJ 3rd. Asthma in United States Olympic athletes who participated in the 1998 Olympic winter games. : J Allergy Clin Immunol 2000 Aug;106(2):267-71. Storms WW. Exercise-induced asthma: diagnosis and treatment for the recreational or elite athlete. Med Sci Sports Exerc 1999 Jan;31(1 Suppl):S33-8. American Lung Association Family Guide to Asthma and Allergies. Chapter 15: The Benefits of Exercise. Little, Brown &Co. 1997. Fact sheet from the American Academy of Allergy, Asthma, and Immunology http://allergy.mcg.edu/advice/asth.html Revisado por Niki Saxena, M.D., pediatra que jerce en la zona de la Bahia de San Francisco
Publicado por primera vez 14 de octubre de 2004
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