Por Chris Woolston CONSUMER HEALTH INTERACTIVEAbajo: • ¿Qué puedo hacer para prevenir un segundo ataque cardiaco? • ¿Qué puede hacer mi médico para ayudar?
Los ataques cardiacos no son tan letales como solían ser. Gracias a los avances en el tratamiento de emergencia, cientos de miles de estadounidenses que han sufrido ataques cardiacos sobreviven a la experiencia; algunos incluso después de haber tenido más de un ataque. Si usted es uno de esos sobrevivientes, proteger su corazón debe ser su prioridad número uno. Uno de cada cuatro hombres y una de cada tres mujeres que sobreviven a un ataque fallecerán dentro del año siguiente; en la mayoría de los casos a causa de un paro cardiaco o de algún otro tipo de ataque al corazón, según la Asociación Americana del Corazón (American Heart Association). Hacer algunos cambios saludables en su estilo de vida y trabajar de cerca con su médico puede lograr que usted se convierta en un sobreviviente y no en una víctima. ¿Qué puedo hacer para prevenir un segundo ataque cardiaco? Su riesgo de sufrir un segundo ataque cardiaco depende, en gran medida, de su estilo de vida. En otras palabras, la prevención está en sus manos. He aquí un vistazo a cambios en el estilo de vida que pueden mantener su corazón en perfecto funcionamiento. • Si usted fuma, deje de hacerlo. Piense en su primer ataque cardiaco como un llamado de alerta muy serio. Los cigarrillos dañan las arterias, alteran el ritmo cardiaco y disminuyen el colesterol "bueno" o HDL. Usted puede reducir a la mitad su riesgo de sufrir otro ataque cardiaco, con sólo abandonar este hábito. |
• Consuma una dieta que sea saludable para el corazón. Cuidar su dieta, en especial el consumo de grasas, jamás ha sido tan importante. Al disminuir la cantidad de grasas (particularmente de grasa saturada), usted puede disminuir su colesterol LDL, la sustancia que obstruye las arterias y que prepara el terreno para un ataque cardiaco. |
Según la Asociación Americana del Corazón, los sobrevivientes de ataques cardiacos deben obtener menos del 30 por ciento de sus calorías de la grasa y menos del 7 por ciento de éstas, de la grasa saturada (la cual se encuentra en los productos de origen animal). Para una dieta típica de 2,000 calorías, esto se traduce a menos de 67 gramos de grasa (de los cuales, menos de 16 gramos deben provenir de grasa saturada) todos los días. Evitar los ácidos grasos trans, los cuales se encuentran en la margarina, en muchas galletas dulces y saladas, papas fritas, donas y otros bocadillos, también es importante. Algunos estudios sugieren que las grasas trans pueden, de hecho, aumentar el riesgo de sufrir un ataque cardiaco ¡más que la grasa saturada! Revise las etiquetas y evite alimentos que contengan "aceites parcialmente hidrogenados" es decir, grasas trans. De igual manera, debe procurar consumir menos de 200 miligramos de colesterol todos los días. Para alcanzar esta meta, no incluya en su dieta más de dos yemas de huevo cada semana. Al reducir la cantidad de alimentos grasosos, usted puede llenar el vacío con frutas, vegetales y granos integrales. Estos alimentos reducirán su presión arterial, controlarán su colesterol y protegerán sus arterias. Para obtener más información sobre una dieta saludable para su corazón, vea Dieta para un Corazón Sano, Reversión de Enfermedades Cardiacas a Través de la Dieta, and Preparación de Alimentos Saludables para el Corazón. Algunos investigadores, como el Dr. Dean Ornish, han descubierto que una dieta vegetariana extremadamente baja en grasa, de hecho ha revertido enfermedades cardiacas, al reducir la cantidad de obstrucciones en las arterias. Otros investigadores han descubierto que consumir "grasas buenas" como las de los suplementos de aceite de pescado que contienen ácidos grasos Omega 3 (los cuales ayudan a disminuir el colesterol), es beneficioso para el corazón. Usted también puede ayudar a su corazón incorporando pescado a su dieta dos veces por semana. Los peces de agua fría como el salmón del Alántico y la caballa son muy ricos en ácidos grasos Omega 3. Para finalizar, sustituir la mantequilla, margarina y aceite de maíz por aceite de oliva o de canola también parece tener efectos que protegen al corazón. • Haga ejercicio con regularidad. Una rutina habitual de ejercicios fortalece su corazón, disminuye sus niveles de colesterol LDL y estimula los de colesterol HDL, el colesterol "bueno" que ayuda a mantener sus arterias despejadas. El ejercicio también ayuda a evitar la depresión, una amenaza de alto riesgo para pacientes con problemas cardiacos. Todo esto da como resultado una fuerte protección. Un estudio publicado en la revista Circulation en noviembre de 2000, reveló que los sobrevivientes que aumentaban sus niveles de actividad, tenían casi el doble de probabilidades de seguir con vida durante siete años después del ataque, en comparación con pacientes inactivos. |
La Asociación Americana del Corazón recomienda caminar de 30 a 60 minutos, como mínimo, o realizar otro ejercicio moderadamente vigoroso al menos tres o cuatro veces por semana, complementado con actividades adicionales como labores de jardinería o del hogar. Usted obtendrá más beneficios si camina o realiza otro ejercicio durante al menos 15 ó 20 minutos seguidos sin parar, que si hace ejercicio varias veces y en lapsos más cortos. Sin embargo, cualquier actividad es mejor que no hacer nada. Usted puede ayudar a su corazón con sólo tomar las escaleras en vez del elevador o realizar diligencias a pie, en vez de hacerlas en el automóvil. No todos los corazones pueden soportar las demandas del ejercicio. Usted debe someterse a un chequeo riguroso antes de iniciar un programa de ejercicios. Es posible que su médico quiera realizarle un examen de estrés, el cual consiste en monitorear la actividad de su corazón mientras camina en una caminadora o pedalea una bicicleta estacionaria. A muchos pacientes se les aconsejará participar en un programa de rehabilitación cardiaca, después de su primer ataque. Este programa monitorea la actividad de su corazón durante una sesión de ejercicios, para asegurarse de que la realización de esta actividad no representará ningún peligro para el mismo. • Controle su colesterol. Expertos en salud del gobierno recomiendan mantener su colesterol LDL ("malo") por debajo de 100 miligramos por decilitro. En el 2004, sin embargo, el Programa Nacional de Educación sobre el Colesterol (National Cholesterol Education Program, o NCEP) publicó pautas que recomiendan una nueva opción de tratamiento para las personas que corren un "altísimo riesgo" de sufrir un ataque cardiaco: tomar estatinas u otros medicamentos para mantener sus niveles de LDL (lipoproteínas de baja densidad) por debajo de 70 mg/dl (se considera que usted tiene un riesgo muy alto si sufre de enfermedades cardiacas además de otros factores de riesgo como fumar, padecer de diabetes o haber sido hospitalizado por un ataque cardiaco). |
Después de disminuir sus LDL, sus metas siguientes y más importantes consisten en mantener su HDL o colesterol "bueno" por encima de 40 mg/dl y su colesterol total por debajo de 200 mg/dl, según las pautas más recientes (las mujeres, de hecho, deben mantener su colesterol HDL por encima de 45 mg/dl según la Asociación Americana del Corazón). Una grasa adicional que está en la sangre, los triglicéridos, deben ser menores de 150 mg/dl, que es lo ideal. • Vigile su peso. Las personas con sobrepeso son muy propensas a los problemas cardiacos, incluidos los ataques cardiacos. En términos ideales, su índice de masa corporal (IMC) debe estar entre 18.5 y 24.9. Una alternativa más simple para calcular su IMC, según la Asociación Americana del Corazón, consiste en medir su cintura. Los hombres deben mantener la de ellos en 40 pulgadas o menos y las mujeres en 35 o menos. Si usted tiene unas libras de más, su médico puede ayudarle a elaborar un programa de dieta y ejercicios; Aunque no pierda mucho peso, una rutina regular de ejercicios y una dieta baja en grasa le proporcionarán grandes beneficios en lo que respecta a la prevención de otro ataque. |
• Reduzca su estrés. Si se está sintiendo estresado, deprimido, ansioso o enojado, su estado emocional podría estar perjudicando su corazón. Muchos programas de rehabilitación cardiaca han demostrado que incorporar meditación o yoga para reducir el estrés, ayuda a las arterias dañadas. Desarrollar un mejor apoyo social también puede ayudar. |
• Cumpla con un programa de atención consistente. Tomar sus medicamentos para el corazón en los horarios que corresponden y hacer citas para visitar al médico con regularidad, también son factores cruciales, al igual que lo es el hecho de mantener su presión arterial bajo control. Su meta debe ser mantener su presión arterial por debajo de 140/90 (por debajo de 130/85 si ha sufrido un ataque cardiaco, insuficiencia cardiaca o enfermedades renales y por debajo de 130/80 si usted tiene diabetes). Hacer ejercicio con regularidad y consumir alimentos ricos en potasio, en especial bananos (plátanos), ha demostrado ayudar a controlar la presión arterial. Si realizar cambios en su estilo de vida no logra controlar su presión arterial, es probable que su médico recomiende medicamentos para la presión arterial. |
¿Qué puede hacer mi médico para ayudar? Prevenir un segundo ataque cardiaco no es el trabajo de una persona nada más. No importa qué tan saludable sea su estilo de vida, usted necesitará trabajar de cerca con su médico para brindar a su corazón la mejor protección posible. Además de darle consejos valiosos sobre dieta y ejercicio, su médico puede recetarle medicamentos para evitar otro ataque. He aquí un vistazo de los fármacos que podrían ser de utilidad: • Bloqueadores beta. Muchos sobrevivientes de ataques cardiacos pueden obtener beneficios de estos medicamentos (dentro de los cuales están el atenolol y el metoprolol). Los bloqueadores beta disminuyen la presión arterial, desaceleran la frecuencia cardiaca e incrementan la capacidad de bombeo del corazón. Además, los bloqueadores beta pueden prevenir un paro cardiaco súbito. Lo ideal es que los pacientes comiencen a tomar los fármacos en un período de 24 horas después de un ataque y sigan tomándolos al menos durante dos años. Sin embargo, usted no debe tomar bloqueadores beta si tiene insuficiencia cardiaca que no está controlada, latidos del corazón peligrosamente lentos, niveles de presión arterial bajos que representen un riesgo o una enfermedad activa y reactiva de las vías respiratorias (asma). |
• Medicamentos que disminuyen el colesterol. Si hacer ejercicio con regularidad y tener una dieta saludable no son suficientes para reducir y mantener bajo control sus niveles de colesterol, su médico puede recetarle fármacos que terminen el trabajo. Como regla general, cualquier sobreviviente de un ataque cardiaco con colesterol LDL por encima de 100 mg/dl, necesitará tratamiento con medicamentos. |
Las guías del NCEP del año 2004 recomiendan el uso de estatinas u otros medicamentos que disminuyen el colesterol, para personas con un nivel de LDL por encima de 100 mg/dl, pues son quienes corren un alto riesgo de sufrir un ataque cardiaco (usted corre un alto riesgo si tiene enfermedades de las arterias coronarias, diabetes o factores de riesgo múltiples como fumar y presión arterial alta). Si usted corre un riesgo muy alto de sufrir un ataque cardiaco (lo cual significa que tiene enfermedades cardiacas además de otros factores de riesgo como fumar, padecer de diabetes o haber sido hospitalizado por sufrir un ataque cardiaco), los médicos podrían recomendarle que use terapia con medicamentos para reducir y mantener sus niveles de LDL a menos de 70 mg/dl. Además, la Asociación Americana del Corazón comenzó a recomendar en el 2004 que todas las mujeres que corran un alto riesgo de sufrir ataques cardiacos, tomen medicamentos para reducir el colesterol, aunque su LDL sea menor que 100 mg/dl. Los fármacos más eficaces para el colesterol que están disponibles en la actualidad pertenecen al tipo llamado "estatinas". Estos medicamentos (dentro de los cuales se encuentran simvastatin y lovastatin) pueden disminuir en gran medida los niveles de colesterol; además, producen pocos efectos secundarios, aunque algunos pacientes se quejan de estreñimiento, dolores de estómago y calambres. Estudios recientes realizados en pacientes con padecimientos del corazón, han descubierto que las estatinas pueden reducir el riesgo de tener complicaciones cardiacas fatales, entre un 20 y un 42 por ciento. Sin embargo, una de las estatinas, la cerivastatina (Baycol), debe evitarse. Ésta ha sido retirada del mercado debido a informes de destrucción muscular asociada a 31 muertes en los Estados Unidos. La venta de este medicamento fue aprobada en 1997. Todo paciente debe hablar con su médico acerca de cambiarse a una estatina diferente. • Aspirina. Este sencillo analgésico puede marcar una gran diferencia porque diluye la sangre y previene la formación de coágulos sanguíneos. En un estudio reciente que involucró a casi 20,000 sobrevivientes de ataques cardiacos, una dosis diaria de aspirina redujo el riesgo de sufrir un segundo ataque cardiaco en más del 30 por ciento. |
En vista de que tomar dosis regulares de aspirina puede causar problemas estomacales, usted debe hablar con su médico antes de empezar a tomar este medicamento en forma rutinaria. Para la mayoría de las personas, una dosis baja o mediana (de 75 a 160 miligramos al día o el equivalente a una o dos aspirinas para bebé) de una aspirina con cubierta entérica, brinda amplia protección, además de pocos efectos secundarios en términos relativos. -- Chris Woolston, MS, es un escritor de temas médicos y de salud con una maestría en biología. Él se desempeña como editor adjunto de Consumer Health Interactive y fungió como escritor de planta de Hippocrates, una revista para médicos. Sus informess sobre salud ocupacional para CHI lo hicieron merecedor de un premio otorgado por Society of Professional Journalists de la parte norte de California.
Referencias National Institutes of Health. "Update on Cholesterol Guidelines: More-Intensive Treatment Options for Higher Risk Patients." July 12, 2004.
Mehta RH and KA Eagle. Secondary prevention in acute myocardial infarction. British Journal of Medicine. 1998. 316:838-842.
Smith SC et al. AHA/ACC Guidelines for Preventing Heart Attack and Death in Patients With Atherosclerotic Cardiovascular Disease: 2001 Update. Circulation. 2001;104:1577-79.
American Heart Association. Comprehensive risk reduction for patients with coronary and other vascular disease. Updated June 1999.
Framingham study, NHLBI, American Heart Association, 2001 Heart and Stroke Statistical Update, http://www.americanheart.org/statistics/coronary.html
Amparo Castillo-Richmond, MD, et al. Effects of stress reduction on carotid atherosclerosis in hypertensive African Americans. Stroke 2000. 31: 568-73
Third Report of the NCEP Expert Panel on Detection, Evaluation, and Treatment of High Blood Cholesterol in Adults, Journal of the American Medical Association, May 16, 2001
Bayer Voluntarily Removes Baycol, FDA Talk Papers, U.S. Food and Drug Administration, T01-34, Aug. 8, 2001
American Heart Association updates heart attack, stroke prevention guidelines. July 15, 2002. http://www.americanheart.org/presenter.jhtml?identifier=3003675
New guidelines take a personal approach to preventing cardiovascular disease in women, American Heart Association, Feb. 4, 2002.
Revisado por Matthew Sorrentino, MD, FACC, cardiólogo que revisa publicaciones dirigidas a los consumidores sobre enfermedades cardiacas para American Medical Association. El Dr. Sorrentino es profesor adjunto de medicina clínica en University of Chicago.
Publicado por primera vez 07 de junio de 2006
Copyright © 2006 Consumer Health Interactive
|