La Mujer y Los Ataques Cardíacos
A pesar de que las enfermedades cardiacas son la principal causa de muerte en las mujeres entre 45 y 64 años, ellas todavía tienen menos probabilidades de recibir un tratamiento agresivo ya sea para la enfermedad o para un ataque cardiaco. ¿Qué está pasando?
Por Kathleen McAuliffeCONSUMER HEALTH INTERACTIVE"¡Guau!" pensó Danielle Peterson.* "¿Qué diablos pasa con mi cuerpo?" La ejecutiva de mercadeo de Manhattan de 49 años de edad, estaba en una reunión de trabajo cuando, en sus propias palabras, "era como si sintiera una opresión repentina dentro de mí". Rápidamente empezó a sentir un hormigueo en su brazo izquierdo por adormecimiento y un dolor intenso se apoderó de su pecho. Temiendo que estaba al borde de un ataque cardiaco, fue a consultar a su médico de cabecera, un especialista en enfermedades pulmonares que le había tratado el asma por mucho tiempo. Pese a que le informó que estaba presentando síntomas cardiacos, él la mantuvo esperando hora y media mientras atendía a otros pacientes. Luego, después de monitorear la actividad eléctrica de su corazón con un electrocardiógrafo, él le dijo que sus síntomas eran de gripe. "Vaya a casa y descanse un poco", le recomendó. A las 5:45 de la mañana siguiente, Peterson se retorcía en la cama destrozada por el dolor. "¡Estoy teniendo un ataque cardiaco!", le gritó a su esposo. Él la llevó rápido a la sala de emergencia de un hospital cercano, pero de nuevo fue recibida por un médico que no le creyó. "Probablemente usted tiene herpes", trató de convencerla. Pasó casi media hora antes de que otro médico apareciera en la sala de emergencia, inmediatamente reconoció el error del primer médico y se apresuró a suministrarle un medicamento anticoagulante. Peterson sobrevivió, pero el retraso en su diagnóstico le originó un daño irreversible en el corazón. El 10 por ciento del músculo del órgano murió. El proceso de su recuperación emocional también ha estado lleno de obstáculos. Con el temor de sufrir otro ataque cardiaco, ella buscó un grupo de apoyo de mujeres con enfermedades cardiacas que enfrentaran los mismos problemas. Sin embargo, ni el cardiólogo ni la Asociación Americana del Corazón (AHA por sus siglas en inglés) pudieron encontrar a un grupo de ese tipo en todo Manhattan. "¿Por qué no acude a un grupo de apoyo para personas con cáncer?", le recomendaron. La experiencia de Peterson lo llevaría a uno a pensar, que las enfermedades cardiacas en las mujeres son tan raras como que las gallinas tuvieran dientes. Sin embargo, las enfermedades cardiacas, cada año, matan a más mujeres que a hombres. Además, todo lo que concierne al caso de Peterson, incluyendo su oposición a ser identificada por su nombre real, es más común de lo que la mayoría de las mujeres o sus médicos creen. Las enfermedades cardiovasculares (incluyendo los derrames cerebrales) son la causa número uno de muerte en las mujeres estadounidenses, cobrando la vida de casi 500,000 cada año, o según la Asociación Americana del Corazón más de las que mueren de todos los tipos de cáncer combinados. No sólo las mujeres en Estados Unidos deberían estar preocupadas. Un estudio publicado en la edición de British Medical Journal del 7 de abril de 2001, igualmente informa que en el Reino Unido también las mujeres reciben menos atención para las enfermedades cardiacas que los hombres. Aunque es una enfermedad que puede prevenirse si se detecta a tiempo, esa oportunidad a menudo también se pierde. El avance de la enfermedad es invisible, esto se debe a depósitos de placa que se van acumulando silenciosamente en las arterias durante toda la vida. De manera alarmante, la primera señal de la obstrucción de los vasos sanguíneos de una mujer puede ser un ataque cardiaco fulminante (o un derrame cerebral si la obstrucción se presenta en el cerebro). Dos tercios de las mujeres que mueren de un ataque cardiaco no presentan síntomas antes de sufrirlo, comparado con sólo la mitad de los hombres. Aunque las mujeres de 65 años son las más vulnerables a desarrollar la enfermedad, las de mediana edad no están exentas de padecerla. De manera asombrosa, una de cada nueve mujeres estadounidenses entre los 45 y 64 años, muestran evidencias de enfermedades en las arterias coronarias. Además, no se equivoque, puede aparecer en los años de más vitalidad, aunque raras veces antes de la menopausia. De hecho, las enfermedades cardiacas matan al doble de mujeres que tienen esas edades, en comparación con las que mueren de cáncer de mama, la enfermedad más temida por las mujeres. Las mujeres afroamericanas son las que corren más riesgo. Las enfermedades cardiacas son un 69 por ciento más comunes entre ellas que entre las mujeres blancas, y las mujeres afroamericanas tienen más probabilidad de morir de un ataque cardiaco antes de la menopausia. Los investigadores médicos sospechan que una interacción de factores genéticos y socioeconómicos contribuye a un riesgo excesivamente alto. No obstante, a pesar de estas cifras, numerosos estudios indican que los médicos tienden a examinar menos a las mujeres con riesgo de padecer enfermedades cardiacas que a los hombres y con frecuencia pasan por alto o minimizan los síntomas y a menudo dan tratamiento menos agresivo a las mujeres que a los hombres en similar situación. Incluso los paramédicos han sido lentos para reconocer y tratar a las mujeres con trastornos cardíacos. Cuando Judy Mindgram, una representante de ventas de computadoras de Los Angeles, sufrió un ataque cardiaco masivo a los 40 años, los paramédicos que la atendieron pasaron 35 minutos en su casa instándola una y otra vez a que admitiera que consumía cocaína. Luego, pese a que ella estaba vomitando y se encontraba apenas consciente, la hicieron caminar hasta la ambulancia. Llegó al hospital tan tarde que sufrió un paro cardiaco y tuvo que ser resucitada dos veces. "Nosotros escuchamos este tipo de historias de nuestra pacientes mujeres todo el tiempo", se lamenta la doctora Nancy Davenport, cardióloga de la junta de consejería para mujeres y enfermedades cardiacas de Washington Hospital Center en D.C. "Un hombre con síntomas cardiacos es tomado con seriedad, a una mujer es probable que le digan que tiene un ataque de pánico". Entonces, ¿Cómo es que las mujeres no luchan en contra de la desigualdad en la atención? ¿Por qué no están marchando en Washington para atraer la atención pública hacia las enfermedades cardiacas en las mujeres como lo han hecho con el cáncer de mama? ¿Por qué no hay lazos especiales o campañas de recaudación para la causa numero uno de muertes en las mujeres? "Es muy simple, pocas mujeres creen que las enfermedades cardiacas pueden ser parte de las enfermedades que podrían tener", dice la Dra. Debra Judelson, directora médica de Women's Cardiovascular Institute of Southern California. "Diga las palabras 'enfermedad cardiaca' y la mayoría de las mujeres piensan en sus esposos, no en ellas mismas". Efectivamente, una encuesta de Gallup de 1995 descubrió que cuatro de cada cinco mujeres entre 45 y 75 años no sabían que las enfermedades cardiacas son la principal causa de muerte en esas edades. (La mayoría de las encuestadas erróneamente pensó que el cáncer, en especial el cáncer de mama, tenía más probabilidades de matarlas). Lo peor es que un número sorprendente de médicos son igualmente ignorantes. En la misma encuesta de Gallup, un tercio de los médicos de atención primaria tampoco sabía que las enfermedades cardiovasculares eran el principal causante de muertes entre las mujeres. Otra encuesta entre médicos de atención primaria, realizada más recientemente por Washington Hospital Center en D.C., reveló que el 60 por ciento de ellos se sentía con menos capacidad de diagnosticar enfermedades cardiacas en las mujeres que en los hombres. Efectivamente, dos tercios de los médicos encuestados dijeron erróneamente que las señales de advertencia y la detección de las enfermedades cardiacas son las mismas en ambos sexos. En realidad, las mujeres que padecen de enfermedades en las arterias coronarias tienen diferentes síntomas, diagnóstico y respuesta a la terapia que los hombres. No obstante, según palabras de expertos en atención cardiaca de mujeres, muy a menudo todas son tratadas como "pequeños hombres". Esta brecha impresionante, en cuanto a conocimiento, es particularmente irónica, porque aunque en promedio los hombres presentan enfermedades cardiacas diez años antes que las mujeres, en la actualidad más mujeres mueren a causa de éstas principalmente porque las enfermedades cardiacas prevalecen más en las últimas décadas de la vida. Por lo tanto, las mujeres, con su considerable ventaja de años de vida sobre los hombres, al final viven lo suficiente para sucumbir ante la enfermedad en cantidades superiores. Para acabar con el mito de que la enfermedad cardiovascular es principalmente una enfermedad de hombres, la Asociación Americana del Corazón impulsó una gran campaña de tres años dirigida a educar a las mujeres y a sus médicos. Sin embargo, hasta la fecha, la campaña carece de la influencia y del prestigio del movimiento para el cáncer de mama, porque el tema simplemente no es "sexy" entre las personas de Madison Avenue. La Dra. Marianne Legato, profesora de medicina clínica y directora de Partnership for Women's Health de Columbia University en la ciudad de Nueva York, dice "Las mujeres aprecian sus senos, belleza y capacidad reproductiva sobre todas las cosas, porque la sociedad las ha valorado principalmente por dar a luz y criar niños. Eso tiene mucho sentido desde una perspectiva evolutiva, pero es una locura si tomamos en consideración que la mujer actual vive un tercio de su vida en los años de la menopausia". Sin embargo, otro reto para sensibilizar a las mujeres en cuanto a esta gran amenaza para su salud, es que las mujeres víctimas de enfermedades cardiacas pueden, ellas mismas, negarse a salir adelante. Una razón es que ellas pueden sentirse en parte culpables de su enfermedad ya que varios de sus factores de riesgo, como fumar mucho, una dieta alta en grasas y un estilo de vida sedentario, se consideran controlables. Las afectadas también pueden temer que la enfermedad las marque como personas viejas y enfermas. "Es malo para el negocio", dice una víctima de mediana edad, pidiendo mantenerse en el anonimato. "Cuando las personas saben que usted tiene una enfermedad cardiaca, piensan que uno es súper frágil y no le dan noticias desagradables directamente", explica otra víctima que no quiso ser identificada. "No quiero que me traten con excesivo cuidado". Además, se han frustrado los esfuerzos por captar la atención del público debido a la ausencia de una celebridad carismática que sirva como vocero para hablar sobre el tema. Mientras el movimiento para el cáncer de mama puede destacar a víctimas de alta notoriedad como Betty Ford, Olivia Newton John y la más recientemente Linda McCartney, las caras de las personas que padecen enfermedades cardiacas no se ven por ningún lado. "Créanme que allí están", dice la cardióloga Judelson. "Como yo vivo en Beverly Hills, conozco muchas mujeres famosas que padecen enfermedades cardiacas, pero ninguna quiere ser la vocera". ¿Por qué? Ella dice, debido a la percepción del estigma de la edad y al hecho de que las estrellas de la pantalla no serían aseguradas por los estudios cinematográficos. Judelson explica, que con el costo astronómico de las películas actuales los productores desean asegurarse de que una estrella no muera de un ataque cardiaco repentino antes de que termine la película. "La situación es distinta para las celebridades que tienen cáncer de mama", insiste. "Ellas todavía pueden ser aseguradas porque no tienen la probabilidad de morir repentinamente". Cualesquiera que sean las razones por la que las mujeres están ciegas ante el peligro de las enfermedades cardiacas, la ignorancia de muchos médicos obviamente no está colaborando con el tema. ¿Por qué muchos de ellos aún no tienen el suficiente conocimiento sobre los problemas cardiacos de la mujer? Las prácticas de capacitación del pasado son gran parte del problema según la Dra. Susan Blumenthal, cirujano general asistente del Departamento de Salud y Servicios Humanos del gobierno federal. "Cuando yo estudiaba en la escuela de medicina sólo estudiábamos las enfermedades cardiacas en hombres con 180 libras de peso", dice Blumenthal. Hasta hace poco, ella sigue señalando, las mujeres no eran consideradas para participar en estudios de investigación, porque tienen ciclos menstruales y pueden quedar embarazadas. En consecuencia, los medicamentos y los procedimientos para las enfermedades cardiacas fueron mejorados para los hombres. No fue hasta 1993, que el Congreso empezó la rectificación de esta omisión al aprobar una ley solicitando que las mujeres fueran incluidas en todos los ensayos clínicos. Esos estudios es hasta ahora están brindando resultados, sacando a relucir numerosas diferencias en las enfermedades cardiacas según el sexo. Las mujeres tienen corazones más pequeños, pesan entre 50 y 100 gramos menos que los de los hombres. Sus corazones también palpitan más rápido y sus arterias son más finas y frágiles. Además, la interacción de su anatomía y sus hormonas influyen sus sistemas cardiovasculares de manera particular. Estas diferencias afectan virtualmente todos los aspectos de su atención. Una sorpresa es, que las mujeres no siempre experimentan el síntoma de dolor y opresión en el pecho que es clásico en los hombres. Aproximadamente entre el 15 y 20 por ciento de las mujeres que sufren un ataque cardiaco, se quejan específicamente de dolor en la parte alta del abdomen, falta de aliento y sudor abundante. Antes de un ataque o durante el mismo, las mujeres también pueden quejarse de fatiga crónica, indigestión, dolor en la espalda o en la mandíbula y palpitaciones. Estos síntomas difusos con facilidad pueden ser confundidos con problemas comunes como acidez o con el culpable favorito de los médicos, el estrés mental. La discriminación sexual, señalada como la tendencia en los médicos de consideran a las mujeres más emocionales y barómetros menos confiables de su propia salud, puede contribuir aún más con los diagnósticos errados. En este particular, las mujeres médicos pueden ser igualmente culpables que sus colegas hombres. Al menos así lo sugiere un estudio que se llevo a cabo entre médicos que recibían capacitación, realizado el año pasado por la psicóloga Gabrielle Chiaramonte de State University of New York, Stonybrook. En el estudio, a los estudiantes de medicina mujeres y hombres se les entregaron reportes de los casos de un hombre de 48 años de edad y de una mujer de 58 años de edad (por la edad, en igualdad de riesgo de padecer enfermedades cardiacas). Ambos pacientes tenían síntomas cardiacos idénticos y la mitad de cada uno de sus cuadros mencionaba que el paciente estaba experimentando estrés por no recibir un ascenso en su trabajo. La suma de la ansiedad a la historia de un caso produjo un gran prejuicio de sexo en el diagnóstico. En su gran mayoría, tanto los estudiantes en general remitieron al paciente hombre al cardiólogo. Por el contrario, la mayoría de los estudiantes de medicina remitieron a la paciente que presentaba exactamente los mismos síntomas al psicólogo. El sexo también juega un papel importante en la evaluación de los factores de riesgo cardiacos. La menopausia prematura, que priva al cuerpo de los beneficios del estrógeno como protector del corazón, es un ejemplo claro de un factor de riesgo exclusivo de las mujeres. Otros factores de importante riesgo como el colesterol elevado, fumar, presión arterial alta, diabetes y obesidad, afectan a ambos sexos, pero varían entre sí en formas sutiles y algunas veces de manera significativa. Para una mujer, el colesterol total no es un indicador tan importante de enfermedad cardiaca, como lo es para un hombre. Lo que más cuenta es su nivel de lipoproteínas de alta densidad (HDL por sus siglas en inglés) o colesterol bueno, dice la Dra. Mary Ann Malloy, cardióloga de Loyola University Medical Center en Chicago. No obstante, hasta hace poco los estándares nacionales establecían como no saludable en las mujeres un nivel de 35 o menos de HDL. "Eso es adecuado para un hombre", dice Malloy, "pero lo ideal para una mujer sería más de 45, mientras más alto mejor". Todo mundo sabe que fumar es malo para el corazón, pero mucha evidencia clínica señala peores consecuencias para las mujeres que fuman que para los hombres. Las mujeres que fuman, en promedio, sufren ataques cardiacos quince años antes que las no fumadoras; mientras que los hombres fumadores normalmente tienen ataques cardiacos siete años antes. La diabetes también ha surgido como un factor de riesgo cardiovascular más importante en las mujeres, está presente hasta en uno de cada cinco ataques cardiacos posmenopáusicos. Además, aunque el exceso de peso se ha vinculado por mucho tiempo a las enfermedades cardiacas en ambos sexos, cuando se acumula alrededor de la cintura, las mujeres en especial están propensas a un grupo de condiciones que dañan el sistema cardiovascular, advierte la Dra. Harriette Mogul, directora del programa de menopausia del Colegio de Medicina de Nueva York en Valhalla. Este grupo de condiciones incluyen presión arterial alta, bajo nivel de lipoproteínas de baja densidad y resistencia a la insulina (antesala de la diabetes y una colaboradora de la formación de placa). Obviamente, el conocimiento de los factores de predisposición es la clave para detectar la enfermedad de una mujer en la etapa temprana, antes de que se desplome por un ataque cardiaco. Sin embargo, muchos médicos ni siquiera están haciendo exámenes a sus pacientes mujeres para detectar los factores de riesgo principales, afianzando de esa manera la opinión de que las enfermedades cardiacas son un problema de los hombres. Nancy Loving, una ejecutiva de relaciones públicas de 51 años de edad de Washington, D.C., aprendió esto por las malas. "Nunca nadie me había dicho que estaba en riesgo de padecer una enfermedad cardiaca, ni mi ginecólogo, ni mi médico general y tampoco mi internista", dice ella. Sin embargo, ella había sido fumadora toda su vida, era una tele adicta, cargaba en su cuerpo 25 libras de exceso de peso, tenía un antecedente familiar de enfermedades cardiacas y, como descubrió eventualmente, su colesterol tenía un nivel exorbitante de 313. Su primer aviso de que estaba en riesgo, fue un ataque cardiaco a los 48 de edad. Esa sacudida la estimulo a tomar acciones. Loving se afilió a un club de salud, perdió el exceso de peso, dejo los cigarrillos y con una combinación de medicamentos y cambios en su alimentación ha bajado su colesterol más de 100 puntos. "Nunca me he sentido mejor", dice. "Pero no tenía que haber sufrido un ataque cardiaco para ponerme en forma". Aún cuando el médico sospeche de que una mujer puede tener una enfermedad en las arterias coronarias, la prueba para diagnosticarla es más complicada por las diferencias de sexo. La prueba de diagnóstico más económica y más utilizada, la prueba de esfuerzo en una caminadora, es menos precisa en las mujeres. Aproximadamente, el 25 por ciento obtiene resultados positivos falsos en la prueba en comparación con el 10 por ciento de hombres. En consecuencia, si el examen indica que una mujer tiene una enfermedad cardiaca, los médicos a menudo se inclinan por ignorar el resultado y considerarlo un error y no darle mayor seguimiento, dice la Dra. Elizabeth Ross, cardióloga de cabecera en Washington Hospital Center y autora del libro Healing and the Female Heart (1996). Los exámenes más precisos en las mujeres, dice Ross, son el ecocardiograma de estrés, que utiliza el ultrasonido para proyectar imágenes del corazón y una gammagrafía con talio o prueba con nucleolito, la cual traza una imagen del órgano usando partículas radioactivas. La prueba más precisa de todas, pero que es también la más costosa, es la angiografía, se usa un tubo delgado que se inserta en las arterias para detectar obstrucciones. La Asociación Americana del Corazón tiene este examen como un estándar de oro para diagnosticar enfermedades cardiacas en ambos sexos. Las mujeres no sólo reciben una atención con diagnóstico inferior, sino que también tienen menos probabilidades de recibir un tratamiento agresivo una vez que se detecta la enfermedad coronaria. Menos mujeres que hombres reciben medicamentos anticoagulantes, cirugía de derivación coronaria o angioplastia con balón, tres de las principales técnicas para restablecer el flujo sanguíneo a los corazones debilitados. El hecho de que la mujer promedio tiende a ser mayor o más frágil cuando desarrolla la enfermedad cardiaca, es un factor relevante detrás de esta desigualad. Entre más viejo y enfermo esté el paciente, explica Ross, mayor es el peligro que presentan estos procedimientos invasivos y menor el número de años de vida que gana. Sin embargo, también existen otras razones por las cuales las mujeres no reciben tratamiento. En el caso de los medicamentos anticoagulantes, las mujeres a menudo llegan muy tarde a la sala de emergencia para beneficiarse de estos compuestos, los cuales deben ser suministrados en un lapso de seis a ocho horas posteriores a un ataque cardiaco. No está clara la razón por la cual a las mujeres les toma más tiempo decidirse a ir a un hospital, pero un estudio reciente realizado en Escocia y publicado por la revista Circulation el año pasado ofrece una pista fascinante. Las mujeres que sufren un ataque cardiaco, con frecuencia, prefieren llamar primero a sus médicos, reportaron los investigadores. Los hombres corren directo a la sala de emergencia. Para Ross, esto sugiere que las mujeres probablemente tienen más dificultad en emprender acciones con lo que está sucediendo ya que sus síntomas pueden ser menos específicos y más difíciles de interpretar que los de los hombres. Asimismo, ella agrega, las mujeres son sensibles a ser calificadas como hipocondríacas o neuróticas. "Ellas no quieren parecer que están haciendo un gran escándalo de algo que podría resultar ser intrascendente". Esa preocupación, con ese tipo de justificación, les está costando muchísimo. Como las mujeres llegan más tarde y más enfermas para recibir tratamiento, están más propensas que los hombres a necesitar una cirugía de derivación coronaria, la cual presenta una tasa de mortalidad mucho más alta que una operación que ha sido planificada cuidadosamente con anticipación. No obstante, otra razón por la cual las mujeres reciben tratamiento menos agresivo, es que ellas mismas lo rechazan. "Los hombres toman la actitud de "estoy enfermo, ahora cúrenme", dice el Dr. Jay Cohn, cardiólogo de la escuela de medicina de University of Minnesota, "mientras que las mujeres prefieren medicamentos con receta para evitar la cirugía". Consideran los medicamentos como un método más benigno". Ross está de acuerdo, al apuntar que muchas mujeres toleraran más llevar vidas con severas restricciones que someterse a un procedimiento invasivo. Sin embargo, el camino "más fácil" que escogen las mujeres, afirma, también puede deberse a que no valoran su riesgo. "Ellas no pueden creer que morirán de una enfermedad cardiaca, un hombre sí lo admite, pero ellas no". A causa de todas estas deficiencias en el diagnóstico y tratamiento de las mujeres, el pronóstico de su enfermedad es a menudo peor que el de un hombre. Una mujer tiene más probabilidades que un hombre de morir de un ataque cardiaco, sufrir una insuficiencia cardiaca congestiva, un derrame cerebral o un segundo ataque cardiaco. ¿Qué pueden hacer las mujeres para prevenir las enfermedades cardiacas y mejorar su atención? Primero, necesitan reconocer su riesgo y estar alerta a los síntomas. Igualmente importante es que las mujeres se practiquen un examen físico anual y se sometan a exámenes exhaustivos para detectar factores de riesgos, realizados por un médico que conozca cómo las enfermedades cardiacas afectan a las mujeres. "No confíe su atención cardiaca a su ginecólogo", aconseja Legato de Columbia. "Eso es si un hombre deja su atención primaria en manos de su médico especialista en deportes". En su opinión, es mejor escoger un médico certificado en medicina interna o en medicina familiar. (Ella advierte que un médico general no es una buena obción, a menos que sea certificado en otras especialidades). Un chequeo médico apropiado, dice Legato, no sólo debe incluir un examen completo de sangre (con el colesterol de una mujer dividido en lipoproteínas de alta densidad, lipoproteínas de baja densidad y fragmentos de triglicéridos), sino que también debe ser analizada la actividad eléctrica del corazón con un electrocrdiógrafo. Aunque está lejos de ser un instrumento perfecto, es útil para detectar anormalidades que pueden señalar obstrucciones arteriales y otros problemas cardiacos, indica Legato. Si su electrocardiograma evidencia enfermedades cardiacas potenciales o si tiene dos o más factores de riesgo (especialmente si uno de éstos es una puntuación baja de lipoproteínas de alta densidad), una mujer debe ser remitida a un cardiólogo para una evaluación adicional. La buena atención del corazón también debe ser proactiva, enfatiza Legato. Una mujer debe estar explorando con su médico las acciones específicas a seguir para bajar su perfil de riesgo personal, contemplando desde el ejercicio y otros cambios en su estilo de vida hasta el uso de medicamentos para bajar el colesterol. Un reporte de 2004 de la Asociación Americana del Corazón, recomienda de forma enfática que todas las mujeres que tiene alto riesgo (más del 20 por ciento de probabilidades) de tener un ataque cardiaco, tomen medicamentos para bajar el colesterol, preferiblemente estatinas, aún si sus lipoproteínas de baja densidad están bajo 100. Para saber si usted tiene un riesgo bajo, intermedio o alto de sufrir un ataque cardiaco, utilice la herramienta de evaluación de riesgo de la Asociación Americana del Corazón. A pesar de que investigaciones anteriores demuestran que la terapia de reemplazo de hormonas (HRT por sus siglas en inglés), puede mejorar el perfil de colesterol de las mujeres menopáusicas, manteniendo las arterias más jóvenes y flexibles y previniendo la formación de nueva de placa, las nuevas estándares de National Heart, Lung, and Blood Institute advierten que no se use HTR como una alternativa de los medicamentos para el colesterol. Además, se ha demostrado recientemente que usar HRT durante un periodo corto, de cinco años, aumenta el riesgo que tiene una mujer de padecer enfermedades cardiacas, derrame cerebral, coágulos y cáncer invasivo de mama. Algunos tratamientos alternativos ofrecen mejores opciones, instando a que los nuevos estudios contemplen la posibilidad de fortificar los corazones de las mujeres para que no padezcan enfermedades cardiacas, mediante un suplemento de ácido fólico, ácidos grasos Omega 3 y productos de soya en sus dietas. En resumen, hay increíbles estrategias preventivas esperando por las mujeres, pero ese es ese es el problema. La mayoría están obsesionadas con el cáncer de mama para aprovechar los últimos avances. Esta visión tan limitada justificadamente enoja a mujeres como Living, que se preocuparon sólo por el cáncer de mama y fueron afectadas por una enfermedad cardiaca. "Los defensores de la lucha contra el cáncer de mama han expresado tanto entusiasmo por su problema que han eclipsado totalmente a las enfermedades cardiacas como una preocupación válida para las mujeres", se lamenta. Entonces, ¿Por qué Loving y otras como ella no están lanzando su propia campaña para colocar las enfermedades cardiacas a la vista de la opinión pública? "Simplemente no hay estructura organizativa en la cual afianzarse", dice Loving. "Ni siquiera sabría cómo contactarme con mujeres como yo. Por Dios Santo, ni siquiera pude encontrar un grupo de apoyo". Mindgram, una víctima que vive en L.A. está de acuerdo con eso. "Yo ni siquiera encontre un grupo de apoyo en la red", dice ella. Sin embargo desde que se escribió este artículo, han surgido varios grupos de apoyo en Internet al igual que National Coalition for Women with Heart Disease. Obviamente, los obstáculos son inmensos, pero las mujeres preocupadas por las enfermedades cardiacas podrían aprender algunas lecciones de sus hermanas más expresivas del movimiento para el cáncer de mama. Como lo han demostrado estas activistas luchadoras, una mujer que desea atención del mejor nivel debe educarse y ser una fuerte defensora de su propio tratamiento. Ella y otras como ella deben organizarse en una coalición tanto para apoyo mutuo como para sensibilizar a los políticos y a las instituciones médicas para que tomen conciencia de sus necesidades particulares. Sobre todo, ellas deben estar preparadas para salir de las sombras y ser tomadas en cuenta. Si los números hablan, las mujeres que padecen de enfermedades cardiacas serán escuchadas. ---Katherine McAuliffe es una escritora independiente de temas científicos que reside en Coral Gables, florida y es ex reportera de U.S. News and World Report. Esta es una versión actualizada de un artículo de 1998 que apareció en la revista MORE. Reproducido con permiso del autor. *El nombre ha sido cambiado. Síntomas que usted nunca debe ignorar
Una enfermedad en las arterias coronarias, conocida como "asesino silencioso", puede afectar a una mujer cuando menos lo espera. Según la Asociación Americana del Corazón, usted debe estar siempre alerta a estas señales de advertencia "clásicas" o más comunes de un ataque cardiaco: | • | Opresión que le incomoda, sensación de llenura, presión o dolor en el centro del pecho que se prolonga por varios minutos o que desaparece y regresa.
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| • | Dolor que se extiende a los hombros, cuello o brazos.
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| • | Malestar en el pecho acompañado de mareo, desmayo, sudoración, náusea o falta de aliento
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Como mujer, usted puede tener otras señales MENOS COMUNES de advertencia de un ataque cardiaco: | • | Ansiedad inexplicable, debilidad o fatiga.
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| • | Palpitaciones, sudor frío o palidez.
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Señales comunes de un derrame cerebral (ataque cerebral): | • | Debilitamiento o adormecimiento súbito de la cara, el brazo o la pierna en un lado del cuerpo.
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| • | Vista borrosa o pérdida de la visión, de un ojo en particular
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| • | Pérdida del habla o dificultad para hablar y entender a otras personas
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| • | Dolor de cabeza repentino, sumamente grave o sin causa aparente
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| • | Mareo inexplicable, inestabilidad o caídas repentinas, acompañadas particularmente de cualquiera de los otros síntomas enumerados de un derrame cerebral.
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En especial, si cualquiera de los signos de advertencia antes señalados son graves o empeorados por el esfuerzo físico, vaya directo a la sala de emergencia más cercana. Los nuevos tratamientos pueden reducir o prevenir el daño del ataque, pero sólo si usted ayuda rápido.
Recursos adicionales La Asociación Americana del Corazón ofrece información sobre las enfermedades cardiacas en las mujeres, apropiada para cada edad. Llame a su número gratuito 888-MY-HEART. National Heart, Lung, and Blood Institute ofrece un folleto gratuito para las mujeres que padecen de presión arterial alta, un factor de riesgo común de las enfermedades cardiacas. Para obtener una copia, llame al número gratuito 800-575-WELL. National Coalition for Women with Heart Disease www.womenheart.org Esta organización sin fines de lucro promueve la educación y la concientización del público en general en torno a las mujeres que padecen de enfermedades cardiacas. Su sitio de Internet ofrece tablones de anuncios, diarios para llevar registros, secciones de apoyo para las personas encargadas de la atención del paciente y artículos sobre el manejo de las enfermedades cardiacas.
Referencias Interview with Nancy Loving, public relations executive
Interview with Judy Mindgram, a computer sales representative
Interview with Nancy Davenport, MD, a cardiologist on the advisory board for women and heart disease at Washington Hospital Center
Interview with Debra Judelson, MD, medical director of the Women's Cardiovascular Institute of Southern California
Interview with Marianne Legato, MD, professor of clinical medicine and director of the Partnership for Women's Health at Columbia University in New York City
Interview with Susan Blumenthal, MD, assistant surgeon general in the Department of Health and Human Services
Interview with Elizabeth Ross, MD, attending cardiologist at the Washington Hospital Center and author of the book Healing and the Female Heart
Interview with Mary Ann Malloy, MD, a cardiologist at Loyola University Medical Center
Interview with Jay Cohn, MD, a cardiologist at the University of Minnesota Medical School
Facts About Women and Cardiovascular Diseases, American Heart Association http://www.americanheart.org/presenter.jhtml?identifier=2876
Heart Disease and Stroke Statisitcs, American Heart Association http://www.americanheart.org/downloadable/heart/1075102824882HDSStats2004UpdateREV1-23-04.pdf
Women and Heart Attack, National Heart, Lung, and Blood Institute, http://www.nhlbi.nih.gov/actintime/haws/women.htm
Middle aged women more likely to die after heart attack than men, BMJ 2001;322:384
Sex inequalities in ischaemic heart disease in general practice: cross sectional survey, Julia Hippisley-Cox, et al. BMJ 2001;322:832, 7 de abril, 2001
Risks and Benefits of Estrogen Plus Progestin in Healthy Postmenopausal Women -
Principal Results From the Women's Health Initiative Randomized Controlled Trial.
JAMA. 2002;288:321-333 17 de julio, 2002.
New guidelines take a personal approach to preventing cardiovascular disease in women. American Heart Association, Feb. 4, 2004.
Revisado por Revisado por el Dr. Matthew Sorrentino, FACC, cardiólogo y profesor adjunto de medicina clínica de University of Chicago. El Dr. Sorrentino también revisa para la Asociación Americana de Médicos publicaciones dirigidas a los consumidores sobre enfermedades cardiacas.
Publicado por primera vez 15 de mayo de 2001
Actualizado por última vez 18 de mayo de 2005
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