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Enfermedades y Trastornos

La Acidez




Por Chris Woolston
CONSUMER HEALTH INTERACTIVE

Abajo:
 • Combustible para el fuego
 • ¿Acidez o ataque al corazón?
 • Problemas en el camino
 • Controle la acidez
 • ¿Debo probar algún remedio de venta en farmacias sin receta?
 • El punto de vista del médico


Recostado tras una gran comida, siente una quemazón en el centro de su pecho. Con el tiempo, el fuego se expande hacia arriba hasta el cuello. El dolor finalmente cesa, pero gracias a que tomó algo para aliviarse.

Este dolor punzante que sintió era acidez, conocida también como indigestión ácida, un síntoma experimentado por más de 60 millones de adultos en Estados Unidos. Una encuesta llevada a cabo por el Simmons Market Research Bureau en la década de los 90, elaboró un perfil del estadounidense que sufre de esta indigestión: La mayoría de las personas que sufren de acidez viven en el sur de Estados Unidos más que en otras áreas del país, siendo Virginia quien encabeza la lista. Las mujeres sufren de indigestión más que los hombres, y las personas mayores más que las jóvenes. Curiosamente, las personas con ingresos medios sufren más indigestión que aquellos con ingresos superiores o inferiores. Los trabajadores especializados y los empleados de oficina tienen menos indigestiones que los gerentes y los propietarios de casas sufren más que los que viven en renta.

Si bien tenemos información sobre quién tiene más probabilidad de sufrir acidez, la condición en sí misma es un misterio para muchos que la sufren. Aquí encontrará información básica que le ayudará a encontrar alivio.

Combustible para el fuego

Piense en su estómago como un delicado contenedor construido para albergar ácido. Si el contenedor hace su trabajo, el ácido no causa problemas. Pero la válvula que conecta el estómago con el esófago a veces falla, permitiendo que el ácido ascienda.

Normalmente, todo lo que está en el estómago está protegido para que no escape gracias a un músculo llamado esfínter esofágico inferior (LES por sus siglas en inglés) situado donde el extremo final del esófago se conecta con el estómago. La válvula LES se abre cuando se está tragando comida, si no, permanece cerrada. Si se abriera demasiado fácilmente, el contenido del estómago, comida o ácido, podría regresar de vuelta por el esófago. El esófago no está diseñado para albergar ácido, así que su presencia causa incomodidad y una quemazón.

La mayoría de las personas tienen acidez alguna que otra vez. Pero si el ácido se escapa con frecuencia, el dolor se convierte en algo regular en su vida. Esta condición es conocida como enfermedad de reflujo gastroesofágico o GERD (siglas en inglés). La acidez es el síntoma más importante de la GERD, pero no es el único. En lugar de quemazón, algunas personas sienten un sabor amargo en su garganta (regurgitación ácida). Otros síntomas incluyen dolor en el pecho, como si la comida estuviera atravesada allí, y dolor en el abdomen. Las náuseas también son síntomas de GERD.

Cualquier cosa que debilite la válvula puede ser la antesala de acidez y GERD. La dieta es una causa muy normal. Las comidas copiosas, con grasa, con cítricos o tomate, el chocolate, la pimienta y la cafeína pueden hacer que el LES se abra cuando no deba. El alcohol puede irritar esta válvula así como las membranas mucosas del esófago. Fumar relaja la válvula, desencadenando los síntomas del reflujo de ácido; incluso provoca que el estómago segregue más ácido. El embarazo y la obesidad hacen que la válvula sufra más presión, ocasionando frecuentemente acidez.

Algunas personas con acidez crónica y grave tienen también hernia hiatal, una condición en la que una pequeña porción del estómago se desliza hacia el pecho a través de la apertura, atravesando el esófago. Esto significa que el estómago y el esófago se unen en la parte más alta del pecho, a menudo debido a un LES débil. La hernia es una anormalidad o defecto anatómico que puede o no estar asociado a la GERD (estudios recientes sugieren que puede contribuir a la enfermedad. Muchas personas con acidez no tienen hernias hiatales y algunas hernias hiatales no muestran síntomas).

¿Acidez o ataque al corazón?

Aunque no lo crea, los síntomas de un ataque al corazón son parecidos a los de la acidez y la indigestión, especialmente entre las mujeres. Demasiado a menudo, las personas con dolor en el pecho recurren a un antiácido cuando deberían llamar al 911.

Puede evitar una fatal equivocación si presta atención a sus síntomas. La acidez normalmente comienza con una quemazón que sube del estómago al esternón, y suele estar acompañada por un sabor amargo en la boca. El ataque al corazón, por otro lado, es una sensación fuerte o una presión muy molesta en el pecho. La angina de pecho es un dolor similar que dura un minuto o dos. Aunque la presión en el pecho se asocia normalmente a un ataque al corazón, el espasmo del esófago puede tener los mismos síntomas. Es mejor pensar que el dolor viene del corazón y dejar que sea emergencias quien decida si es un ataque al corazón o si se centra en el esófago. Otros posibles síntomas de un ataque al corazón incluyen mareos, náuseas, sudoración, falta de respiración, debilidad, excesiva ansiedad y dolor que se extiende por la mandíbula, hombro o detrás del brazo.

La hora también es importante. Mientras que la acidez normalmente aparece tras una comida, los ataques al corazón y la angina de pecho aparecen después de hacer ejercicio, pero también en cualquier otro momento. Si tiene CUALQUIER duda sobre si está teniendo un ataque al corazón, llame al 911 inmediatamente.

Problemas en el camino

Si bien un episodio de acidez no es algo como para preocuparse, cuando éstos son frecuentes se debe prestar atención porque pueden ser una señal de que su esófago corre peligro. Con el tiempo, el ácido destruye la pared del esófago, causando dolorosas llagas e incluso sangrado y cicatrices. Esta condición se llama esofaguitis. En algunas personas con reflujo de ácido, el esófago produce células similares a las del intestino. Esta enfermedad se denomina esófago de Barrett y aumenta el riesgo de contraer cáncer de esófago, el cáncer de más rápido avance en el mundo occidental. Si tiene esófago de Barrett, su médico querrá revisarle con regularidad mediante endoscopias para detectar indicios de cáncer. Si la acidez le causa dolor o incomodidad o si tiene problemas al tragar, visite a su médico urgentemente.

Controle la acidez

Unos sencillos cambios en el estilo de vida y quizás otro par de ellos no tan sencillos, a menudo bastan para controlar la acidez. Incluso si su caso es serio, un poco de autoayuda puede servir de mucho.

Aquí enumeramos algunos pasos importantes a seguir:

Si fuma, déjelo de inmediato. No sólo mejorará sus síntomas de GERD, sino que reducirá el riesgo de sufrir un ataque al corazón, cáncer y otros graves problemas para la salud.
Evite las comidas grasosas como aceite, alimentos fritos, mantequilla y mayonesa, y vigile su reacción a los cítricos, chocolate, menta y otros alimentos que le ocasionen problemas. Intente evitar todo lo que le produzca síntomas de acidez, especialmente si están enumerados en la lista.
No ingiera comida en abundancia y evite los bocadillos tarde por la noche.
Cene tres o cuatro horas antes de acostarse. No se recueste en las tres horas siguientes a una comida, porque tal posición favorece el reflujo de ácido.
Camine un rato tras las comidas (esto evitará también los gases y la hinchazón).
Si la acidez le molesta de noche, levante la cabeza entre 4 y 6 pulgadas, colocando bloques de madera u otro tipo debajo de las patas de la cama. (Colocar otra almohada no ayudará e incluso empeorará su acidez). Acostarse de espaldas o del lado izquierdo parece que es mejor que hacerlo del lado derecho.
Pierda peso si le sobra: deshacerse de esas libras que le sobran puede ser una gran diferencia.
Evite la ropa ajustada, incluso los cinturones o la ropa interior que “amoldan la figura”.
No doble la cintura tras una comida copiosa.
Evite el alcohol. Algunos especialistas en GERD recomiendan prescindir de él por completo gradualmente.
Consuma yogurt. Aunque no hay datos contundentes, algunos médicos interesados en la medicina complementaria recomiendan este alimento para la acidez. El yogurt de cultivos vivos de bacterias beneficiosas podría ayudar a hacer la digestión y ayudar al intestino a hacer su trabajo.
Chupe una pastilla antiácido si lo necesita. La combinación de saliva y del producto antiácido puede aliviar su esófago. Masticar goma de mascar 30 minutos después de cada comida también previene la acidez al estimular la producción de saliva. No mastique goma de mascar con sabor a menta, porque afecta a la válvula entre el estómago y el esófago. Ya que las personas tienden a tragar aire mientras mastican, también es buena idea no mascar goma si sufre de gases.

¿Debo probar algún remedio de venta en farmacias sin receta?

Cuando la acidez duele, un antiácido normalmente la calma. Su efecto es más rápido si se ingiere con los primeros síntomas. Sin embargo, con el tiempo, su uso regular puede provocar diarrea o estreñimiento, dependiendo de si contienen sales de magnesio o de calcio (si se toman durante mucho tiempo, las altas dosis de sales de calcio pueden incluso provocar enfermedades de riñón en casos extremos). Por estas razones, algunos especialistas, incluido Gary Gitnick, doctor en medicina y director jefe del departamento de enfermedades del aparato digestivo de la Escuela de Medicina de la Universidad de California en Los Angeles, recomienda que no tome antiácidos más de una semana seguida y tres o cuatro veces al año, a no ser que su médico le indique lo contrario. Los antiácidos ayudan a aliviar los síntomas, pero no favorecen la curación del daño que produce el ácido.

Además, no se recomienda los antiácidos que tienen sabor a menta, como ciertos Tums o Rolaids, ya que pueden disminuir la presión en el esfínter esofágico y facilitar la aparición de reflujo ácido.

Para prevenir futuros ataques y romper el hábito de tomar antiácidos, puede comprar sin receta el bloqueador H-2, que reduce la producción de ácido en el estómago (muchos se venden también con receta). Los posibles efectos secundarios de estos bloqueadores de ácidos son diarrea, sarpullidos, mareos, náuseas y dolores de cabeza.

Lo ideal es que hable con su médico antes de tomar cualquier medicamento. Aparte de los efectos secundarios, estos medicamentos pueden interactuar con otros de manera peligrosa, en especial con los destinados a dolencias cardiacas. Si su problema de acidez continua a las pocas semanas de automedicarse, no dude en visitar a su médico.

El punto de vista del médico

Su médico le hará muchas preguntas sobre su dieta y le sugerirá algunos cambios en el estilo de vida que puede adoptar poco a poco. Si su dolor es grave y la acidez no responde positivamente a los cambios adoptados, su médico puede ofrecerle otros tratamientos más efectivos contra la acidez. Una opción es una versión más fuerte de un antagonista receptor de H-2 u otro bloqueador de ácido. Estos medicamentos ofrecen alivio a corto plazo, pero deberían usarse en combinación con cambios duraderos en el estilo de vida.

Para casos más graves de GERD se le podría recetar una medicación relativamente nueva conocida como inhibidor de bomba de protones, que bloquea con más fuerza la producción de ácido. Estas píldoras son más caras que los bloqueadores H-2, pero también más efectivas. Si tiene GERD grave, los inhibidores de bomba de protones pueden resultar más baratos a largo plazo, porque sólo se necesitan pocas píldoras para sentir alivio y son los únicos medicamentos conocidos que ayudan a que el problema desaparezca. También se usan para ayudar a curar heridas en el esófago.

Los inhibidores de bomba de protones raramente tienen efectos secundarios, pero a veces ocasionan dolores de cabeza, de estómago, diarrea o reacción alérgica. Incluso si se siente bien con su consumo, tenga cuidado y evite la ingesta de grandes cantidades de alcohol o de alimentos grasosos, ya que irritarían su aparato digestivo aunque no sintiera acidez.

En el caso extremo de que ni la medicación ni los cambios en el estilo de vida pudieran controlar la acidez, la cirugía sería la mejor opción para tener un alivio duradero. También se haría necesaria si tiene graves daños en el esófago u otra complicación. Aunque una cirugía siempre conlleva un riesgo, muchos pacientes sometidos a este tipo de operación están completamente curados.

-- Chris Woolston, M.S., es escritor de temas médicos y relacionados con la salud con una maestría en biología. Es editor colaborador de Consumer Health Interactive, y formó parte del personal redactor de Hippocrates, una revista para médicos. Sus informes sobre salud ocupacional le hicieron merecedor de un premio por parte de la Northern California Society of Professional Journalists.



Referencias


National Digestive Diseases Information Clearinghouse. Gastroesophageal Reflux Disease (Hiatal hernia and heartburn.)

Scott M and A Gelhot. Gastroesophageal reflux disease: diagnosis and management. American Family Physician. March 1, 1999. 59(5): 1161-1169.

Szarka LA et al. Diagnosing gastroesophageal reflux disease. Mayo Clinic Proceedings. January 2001. 76: 97-101.



Revisado por George W. Meyer, MD, FACP, especialista en gastroenterología en Kaiser Permanente en Sacramento, California, y Charles E. McLaughlin, MD, que enseña en la Universidad de California en Berkeley.

Publicado por primera vez 29 de diciembre de 2004
Actualizado por última vez 16 de diciembre de 2005
Copyright © 2001 Consumer Health Interactive


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