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Enfermedades y Trastornos

¿Qué es la Hepatitis C?




Por Peter Jaret
CONSUMER HEALTH INTERACTIVE

Abajo:
 • La amenaza global
 • Un germen diminuto pero malévolo
 • Cómo desenredar las tácticas de ataque del virus de la hepatitis C
 • Las distintas caras del virus de la hepatitis C
 • El progreso avanza rápido por varios frentes


Mucha gente sabe de la clase de hepatitis que se contagia por medio del agua o la comida contaminada con el virus de la hepatitis A. Un diagnóstico de hepatitis C, sin embargo, es muchas veces un enigma.

La hepatitis -- un término que quiere decir inflamación del hígado -- puede tener muchas causas. Hay al menos seis virus distintos que se sabe que causan la hepatitis. Primero se descubrieron la hepatitis A y la B. En 1989 los investigadores aislaron otro virus que provoca la enfermedad del hígado. Primero lo bautizaron con lo que no era, o sea la hepatitis no-A y no-B. Ahora se conoce como el virus de hepatitis C.

Aunque todos estos virus afectan el hígado, son distintos en varias maneras. La hepatitis A por lo general se transmite por medio de la comida y el agua contaminadas con partículas de heces de alguien que padece la enfermedad. El virus desata una enfermedad aguda que, sin embargo, es bastante suave y se cura por si sola. La hepatitis B se transmite por medio de sangre contaminada o por medio del contacto sexual con una persona infectada. Es un virus más dañino que, en aproximadamente un 10 por ciento a un 20 por ciento de los casos, puede causar infecciones duraderas (que se llaman infecciones crónicas), las que, a lo largo del tiempo dañan el hígado e inclusive pueden llegar a causar cáncer del hígado.

La hepatitis C solo abarca alrededor de un 15 por ciento de los casos de las hepatitis virales. Sólo entre un 10 por ciento y un 15 por ciento de las personas infectadas con hepatitis C pueden superar por completo la infección sin tratamiento. La trayectoria de la enfermedad varía mucho de paciente a paciente, como señala un artículo general del National Institutes of Health. "En un extremo del espectro hay pacientes que no tienen ni señales ni síntomas de una enfermedad del hígado…El grado de las lesiones es de costumbre ligero, y el pronóstico en general puede ser positivo". En la mayoría de personas, sin embargo, produce una enfermedad duradera y grave: El 70% de todos los casos de hepatitis crónica, incluyendo la cirrosis (la cicatrización del hígado), la crisis del hígado y el cáncer de hígado. De hecho, alrededor de la mitad de todos los casos de cáncer de hígado en Estados Unidos se debe a la hepatitis C. La falla del hígado como resultado de la infección de hepatitis C es una de las razones principales para los transplantes de hígado en ese país.

La amenaza global

Por el hecho de que los síntomas están ausentes o son difíciles de detectar, el virus de la hepatitis C muchas veces se arraiga en el sistema, quedando oculta por muchos años, décadas incluso, antes de producir una enfermedad grave. Por esta razón, se le llama "la epidemia silenciosa". Sin embargo la hepatitis C crea una amenaza a la salud grave alrededor del mundo. Globalmente, se sospecha que más de 200 millones de personas están infectadas actualmente con este virus. Se calcula que 4,5 millones de estadounidenses -- o sea casi dos personas de cada cien -- lo llevan en sus sistemas.

De hecho, hay más personas infectadas con hepatitis C que con el virus del sida. La hepatitis C causa entre 10,000 y 12,000 muertes en los Estados Unidos cada año. Mucha gente estuvo expuesta al virus por transfusiones de sangre contaminada antes de que los investigadores identificaran la hepatitis C y crearan un análisis para detectar su presencia en los suministros de sangre. El compartir jeringas por uso de drogas intravenosas también ayuda a propagar el virus.

Un germen diminuto pero malévolo

¿Por qué es tan peligrosa la hepatitis C? La respuesta, o al menos parte de ella, se debe a la naturaleza de los virus. Estos microbios figuran entre los agentes de enfermedad conocidos más minúsculos. Comprenden lazos de material genético que contiene instrucciones para crear nuevos virus, muchas veces envueltos en un material protector.

En si, los virus no pueden reproducirse o propagarse por si solos. Pero una vez que han invadido células sanas, se convierten en la fuerza predominante, o sea, fábricas que crean nuevos virus. Miles de copias casi idénticas del virus de la hepatitis C pueden salir de una célula infectada. Estos virus pueden entonces infectar a otras células cercanas. En el proceso de convertir células en fábricas que producen otros virus, muchos virus al fin y al cabo terminan matando a las células que invaden, aunque generalmente este no es el caso con el virus de la hepatitis C.

Incluso entre los virus, el virus de la hepatitis C es extremadamente pequeño -- sólo 50 nanómetros. Un nanómetro mide un mil millonésimo de un metro. Cientos de miles de virus de hepatitis C podrían estar anidados en el punto que termina esta frase. De hecho, el virus de la hepatitis C es inclusive más pequeño que la longitud de onda de la luz visible. Por ello, no tiene color. Este virus que casi se esfuma y es tan enano, es tan peligroso porque puede escaparse del sistema inmunológico, cuya función es identificar y matar los virus invasores entre otros organismos.

Cómo desenredar las tácticas de ataque del virus de la hepatitis C

El cómo sobrevive el virus de la hepatitis C todavía es casi un misterio. Sin embargo, los investigadores han descubierto unas cuantas estratagemas que utilizan. Lo más importante es su capacidad de cambiar. Cada vez que el sistema inmunológico produce anticuerpos en contra de la hepatitis C -- moléculas designadas a pegarse al virus para destrozarlo -- el virus cambia su forma exterior. Entonces los anticuerpos no pueden pegarse al virus.

El virus de la hepatitis C emplea otras estratagemas para desarmar al sistema inmunológico. En 2003, los investigadores en la Universidad de Tejas descubrieron que el virus de la hepatitis C produce una enzima que bloquea una molécula que requiere el sistema inmunológico para atacar a los cuerpos ajenos. Con este "interruptor maestro" cerrado, el virus puede establecerse.

A pesar de estas tácticas, el sistema inmunológico de algunas personas es lo suficientemente fuerte para resistirlo y eliminarlo. En la mayoría de las personas, no obstante, el virus de la hepatitis C es esquivo, elude al sistema inmunológico y produce una infección crónica o duradera. El virus prosigue a infectar nuevas células del hígado y las usa para multiplicarse y propagarse. Al menos tres de cada cuatro personas contagiadas con el virus de la hepatitis C desarrollan una infección crónica que resulta en la enfermedad del hígado. No se entiende muy bien la razón por la cual algunas personas no se rinden ante el virus de la hepatitis C mientras que otras desarrollan infecciones crónicas.

Lo que sí se sabe es que mucha gente que padece la hepatitis C responde bien al tratamiento. "En promedio, el 50 por ciento de las personas que tratamos salen del tratamiento curadas", dice Emmet Keefe, MD, Jefe de Hepatología en el Centro Médico de Stanford University.

Las distintas caras del virus de la hepatitis C

Una de las razones por la cuales la infección de la hepatitis C varía tanto es que hay múltiples variedades del virus. Los investigadores han identificado al menos unos seis tipos genéticamente distintos del virus de la hepatitis C, que se llaman genotipos. (Un genotipo consiste en todos los genes en un organismo). También existen más de 50 subtipos. El genotipo 1 es el virus más común que se encuentra en Estados Unidos.

Cuando se descubre que una persona está infectada con el virus de la hepatitis C, los médicos suelen analizar el genotipo del virus para poder hacer recomendaciones sobre su tratamiento. Los pacientes con los genotipos 2 y 3 son 50 veces más propensos a responder positivamente a las terapias comunes que los pacientes con el genotipo 1.

Saber el genotipo ayuda a que los médicos puedan determinar cuánto tiempo va a durar el tratamiento. Un período de 24 semanas es suficiente muchas veces para los pacientes de los genotipos 2 y 3, por ejemplo. Los pacientes del genotipo 1 más bien pueden requerir un período de tratamiento de 48 semanas.

Es posible estar infectado con más de un genotipo. La gente infectada con hepatitis C también puede estar infectada con hepatitis B, otro virus que puede producir una enfermedad crónica del hígado como el VIH, el virus que causa el sida.

El progreso avanza rápido por varios frentes

Recibir un diagnóstico de hepatitis C es una experiencia terrible. Pero como tiende a ser una enfermedad lenta, mucha gente infectada con el virus de la hepatitis C vive por años sin efectos adversos. Incluso, la mayoría se muere por otras razones antes de que la enfermedad se agudice. Además, ha habido un progreso rápido e importante con relación a la comprensión del virus y sus efectos. Este conocimiento ha llevado a tratamientos nuevos y mejores.

Para terminar, dado que la enfermedad se desarrolla tan lentamente, mucha gente puede esperar morir de vejez o de alguna otra enfermedad en vez de morir a causa de la hepatitis C. Como la hepatóloga Keefe señaló: más personas mueren con la hepatitis C que por ella".

-- Peter Jaret escribe sobre medicina y es autor de libros. Su trabajo ha aparecido en Health, National Geographic y en muchas otras publicaciones. Fue acreedor al premio de la Asociación Médica Estadounidense (American Medical Association) en 1992 por sus artículos sobre medicina y al premio en periodismo James Beard en 1998.



Referencias


Lauer, G.L., et al. Hepatitis C virus infection, New England Journal of Medicine, July 5, 2001, pp 41-52

Chronic Hepatitis C: Disease Management, National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases (NIDDK)

Gresens, C.J. et al. The disappearance of transfusion-transmitted hepatitis C virus infections in the United States, Clinical Liver Disease, Nov 2001, pp 1105-13

Seeff et al. The National Institutes of Health Consensus Development Conference management of hepatitis C 2002, Clinical Liver Disease, Feb 2003, pp 261-87

Farci, P. et al. The outcome of acute hepatitis C predicted by the evolution of the viral quasispecies, Science, 2000, pp 339-44

Foy, E. et al. Regulation of interferon regulatory factor-3 by the hepatitis C virus serine protease, Science 2003 300: 1145-1148

Thomas, D.L. et al. The natural history of hepatitis C virus infection: host, viral and environmental factors, Journal of the American Medical Association, July 26, 2000, pp 450-6



Revisado por Alexander Monto, MD, hepatlógo en la Veterans Administration Medical Center en San Francisco, California; y Michael Potter, MD, médico asistente y profesor clínico asociado en la Universidad de California, San Francisco. Así mismo, Potter es un profesional oficialmente certificado como médico de familia.

Publicado por primera vez 24 de marzo de 2006
Copyright © 2006 Consumer Health Interactive


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