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¡Locura por la salsa!

No permita que la timidez lo aleje de este popular baile latino. Personas de todas las edades se están agolpando a tomar clases de salsa, olvidando sus problemas con este ritmo y al mismo tiempo haciendo un ejercicio estimulante.


Por Paige Bierma
CONSUMER HEALTH INTERACTIVE

Hace 20 años, cuando los estadounidenses escuchaban la palabra "salsa", la mayoría se inclinaba a pensar en la picante salsa mexicana. En la actualidad, sin embargo la "salsa" tiene la tendencia a evocar una imagen diferente: giros imponentes y caderas ondeantes, el abrazo sensual y elegante de un compañero de baile y ritmos latinos con sabor caribeño. Millones de estadounidenses están descubriendo el placer de la salsa, bailando toda la noche en gimnasios, centros comunitarios, clubes nocturnos y fiestas en todo el país.

Más aún, es bueno para ellos. Ya sea que a usted no le gusten los ejercicios en el gimnasio o entrenar con regularidad, bailar salsa puede ser una alternativa divertida y vigorizante (al igual que una buena sesión de ejercicio aeróbico). Inclusive la Asociación Estadounidense del Corazón (American Heart Association) y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades han recomendado el baile como una manera de mantenerse en forma o deshacerse de unas libras de más.

Incluso si usted aún está tentado por ese alegre ritmo latino, podría sentir timidez de simplemente brincar en la pista de baile. Probablemente se siente intimidado por la idea de bailar con un compañero o está convencido de que nunca podría dominar los ondulantes movimientos de este ritmo. Pero si pasa algún tiempo con Hosung Lee, podría reconsiderarlo.

Descubriendo el ritmo

Lee, un estudiante de 28 años, graduado en arquitectura en San Francisco, era terriblemente tímido hace 6 años antes de entrar accidentalmente a un club de salsa que estaba al máximo. Aquella noche, dice Lee, algo que había en el ambiente "simplemente me atrajo". El estudiante encontró que la música le era simpatiquísima, al igual que la manera como las parejas chirrían por toda la pista de baile. Siendo un inmigrante coreano proveniente de una familia conservadora, Lee temía que sus padres pudieran desaprobar el baile en parejas (esta práctica se mira con recelo en la sociedad coreana tradicional). Pero después de pasar una noche moviéndose en el ambiente de los grandes latinos como Celia Cruz, Rubén Blades y los Van Van, Lee simplemente no pudo resistir la tentación de inscribirse en clases de salsa.

"Me sentí terrible en las primeras clases", dice Lee "pero después de un mes, realmente sentía la música". Los pasos aparentemente difíciles se volvieron fáciles en una semana, y después de dos meses, el joven inmigrante coreano había adquirido una colección completa de discos compactos de salsa. En los meses siguientes Lee se iba a los clubes de salsa casi todas las noches y perdió 10 libras o unos 4 kilos “bailando como loco”.

El hecho de bailar salsa también ayudó a Lee a aliviar el estrés que había acumulado con un trabajo agotador y con el ritmo de la universidad. "La salsa es algo así como trotar, sólo que divertido", dice Lee. "De hecho, usted ni siquiera se da cuenta de que está haciendo una buena sesión de ejercicios hasta que termina la noche, cuando está empapado en sudor y se ha olvidado de todos los problemas".

Lo mejor de todo, dice Lee, son las muchas amistades que ha forjado con otros aficionados a la salsa. "Antes de que empezara a venir a las reuniones de salsa era muy tímido para conocer gente", dice Lee, como si estuviera hablando de alguien más. Pero los tiempos han cambiado, y hoy, aunque Lee todavía tiene que hacer gala a sus padres de sus finos movimientos de baile, se ha vuelto lo suficientemente seguro de sí mismo para encabezar la banda de su iglesia e inclusive para pararse a hacer un discurso o un brindis en acontecimientos públicos y en bodas. "Toda mi valentía viene del baile", dice Lee.

Centrándose en el estilo

En una seductora noche de martes en mayo, Hosung Lee se está alistando para una clase avanzada de salsa en la academia de baile Rhythm & Motion Dance Center en San Francisco, donde el instructor Gabriel Romero ayuda a los estudiantes a trabajar movimientos cubanos sobre el piso como parte de su repertorio de bailes. Lee sonríe un poco nervioso a medida que se quita las gafas de carey, y luego estira los músculos de la corva y de la pantorrilla antes de lanzarse a la pista de baile. Una vez allí, sin embargo, el joven estudiante irradia confianza y sensualidad puras. Guiando a un compañero tras otro en una serie de imponentes giros dobles y triples, Lee sigue el consejo de Romero de poner aún más estilo en sus movimientos.

"Voltea hacia tu izquierda (no, tu otra izquierda)”, dice Romero burlándose con buen humor a medida que algunos estudiantes voltean a su derecha. Las reacciones que recibe Romero son ataques de risa de sus estudiantes que giran confusamente y cuyas procedencias fluctúan de latinos y asiáticos a afroamericanos, caucásicos y pakistaníes. El estilo de las ropas incluyen todo, desde jeans y zapatos tenis hasta zapatos de tacón y mini faldas, pero no importa cómo estén vestidos, todos los bailarines han dominado los pasos convulsivos que son el sello de la salsa.

Romero se pasa por el salón para ver cómo va cada estudiante. A los 29 años de edad, el delgado y ojinegro príncipe de la salsa ha enseñado esta disciplina durante años y dirige la aclamada academia Mambo Romero Dance Company, la cual ha hecho presentaciones desde Miami hasta Puerto Rico. El también ha sido aceptado recientemente en la escuela de derecho. Al sorprender a algunos hombres bailando con sus parejas a la vez que miran fijamente sobre los hombros, Romero recuerda a sus estudiantes que se deben mirar fijamente. "Amigos, asegúrense de que se ve bien mientras sostienen a su pareja", apunta. "Mírenla directo a los ojos, porque se están comunicando con ella, este baile es de interacción."

Como explica Romero en su primeras clases, la salsa se toca en compás de 4/4 pero con ritmo convulsionado. La danza se centra en una coreografía ingeniosa pero espontánea, guiada por el líder en una serie de pasos de balanceo de caderas y giros rápidos alrededor de la pista de baile. Los seguidores, usualmente mujeres, son de todo menos pasivos y reaccionan con sus propios movimientos ante la más sutil indicación o contacto. La palabra "salsa" (con significado de condimentado o picante) fue utilizada por primera vez por el compositor cubano Ignacio Pinerio en 1933 para describir la música de baile latina. Este es ahora un término general para designar diversas formas de danza latina creadas por puertorriqueños en Nueva York y ampliamente influenciadas por ritmos afrocubanos. El resultado es una danza sensual y rítmica que evoca fragantes noches y aguas oceánicas azul celeste, inclusive en el resplandeciente estudio de danza moderna en San Francisco.

A medida que sus encendidos y entusiastas estudiantes empacan sus mochilas para irse, Romero hace comentarios sobre los poderes transformadores del baile. "Veo gente que llega a las clases de salsa muy tímida y aislada , y después de un año llegan todos elegantes y agitando el cabello", dice. "Las personas exploran aspectos de ellos mismos que nunca supieron que tenían."

Romero siente que existe poco misterio con respecto al crecimiento de la popularidad de la salsa. "La gente simplemente se vuelve adicta a ella", dice. "La salsa es todo lo que la mayoría de la gente quiere ser: práctica, íntima, elegante e interactiva. Y el baile es una manera, y muy sexy, de lograr todo esto." No sorprende que muchos de los estudiantes de Romero hayan encontrado mucho más que compañeros de "baile" en el ambiente de la salsa. "La escena misma simplemente se presta para que unas personas conozcan a otras y se acerquen", dice Romero.

A unas 1.700 millas en Austin, Texas, Sandra Moro Sleeper es una instructora de salsa que se considera a sí misma y a sus estudiantes de Texas entre los adictos a la salsa. "Yo sé que mi opinión no es objetiva, pero creo que la salsa es lo más grandioso que hay en el mundo", dice la mujer de 40 años de edad madre de 3 hijos. Sleeper, hija de inmigrantes cubanos, pasa las noches enseñando y bailando. "Cuando bailo, desaparecen todos mis problemas", dice. "Cuando me quedo sin bailar más de tres días mi cuerpo y mi mente sufren, la salsa hace maravillas con la autoestima, y qué decir de los músculos de las pantorrillas, el corazón y la parte superior del cuerpo", agrega con una sonrisa.

De niña, Sleeper recuerda unirse a las sesiones animadas sobre salsa en la sala de su casa. Su padre, un nativo de la Habana, disfrutaba enseñar a sus hijos los movimientos de danzas afrocubanas como la rumba, el cha cha cha y el mambo. Las nuevas oleadas de cubanos que inmigran a los Estados Unidos han ayudado a aprovisionar una explosión en la cultura afrocaribe, en la que se incluyen clases sobre los nuevos y más picantes movimientos de la salsa desde las mismísimas calles de la capital cubana.

En la actualidad, una mirada en línea revela miles de tipos de salsa a todos los niveles y estilos en ciudades y pueblos a lo largo y ancho de los Estados Unidos y de Europa. Algunos de estos tipos de salsa se enseñan en estudios de salsa y en clubes nocturnos, otros en gimnasios, las YMCA (Asociaciones de Jóvenes Cristianos) y centros comunitarios locales. De acuerdo con los instructores de salsa, para aquellos quienes estén interesados en una propuesta de baile más informal, las clases en gimnasios, YMCA o centros comunitarios son una buena opción. No importa qué tipo de salsa tenga en mente, lo más importante es que se divierta con ella, dice Sleeper, quien recomienda a los principiantes ensayar unas pocas y diversas clases e instructores hasta encontrar aquel cuyo estilo y sentido del humor los haga sentir bien.

Otra opción que está de moda es tomar las clases que se ofrecen los clubes nocturnos usualmente una hora antes de que los DJ o las bandas en vivo empiecen a interpretar sus ritmos latinos. En muchas ciudades, los aficionados pueden encontrar clubes de salsa con luces estroboscópicas que funcionan hasta media noche o hasta un poco más tarde todas las noches. Para los tímidos, no hay necesidad de preocuparse por quedarse sin bailar toda la noche. Como sucede en los centros comunitarios, estas clases están siempre diseñadas para principiantes con o sin pareja de baile. Durante la clase, a los estudiantes se les pide cambiar de pareja cada cinco minutos, poniendo a cada persona en una condición de igualdad. Cuando la música en vivo comienza, los estudiantes pueden encontrarse ya bailando con alguien a quien conocieron durante la clase.

En su estudio en Austin, Sleeper enseña uno de los estilos de salsa más enérgicos que actualmente está arrasando: "rueda de casino" o "casino wheel". La adaptación es otra buena opción para los principiantes, dice ella, porque es un esfuerzo de grupo muy animoso, "algo así como un baile de figuras cubano" y un gran ejercicio aeróbico. En este estilo, los bailarines forman un círculo y cambian de pareja en pocos segundos y el paso y coordinación rápidos originan una intensa camaradería entre los estudiantes, dice Sleeper. "todos nos ayudamos, todos cometemos errores y todos nos divertimos", comenta. "Al final de la clase es imposible saber quién no sabía bailar antes de llegar."

De regreso al San Francisco cubierto de niebla, Gabriel Romero motiva a todos aquellos que tengan ambición de explorar el mundo de la salsa para que se pongan en acción. "No deben hacerlo por una razón diferente a la de explorar ese lado de sí mismos que muy posiblemente sólo quiere emerger", dice Romero. A partir de lo que ha visto, agrega él, "todos tenemos un poquito de salsa en el interior".

-- Paige Bierma es una periodista premiada especializada en medicina y salud que vive en San Francisco. Barbara Jamison, escritora de San Francisco, colaboró con este artículo.



Otros Resursos

SalsaWeb http://www.salsaweb.com. Se cataloga como la mayor revista de salsa en el ámbito mundial en línea, este gran sitio en la red es idea de Albert Torres, promotor del festival de salsa. Ofrece videos y artículos de salsa, música, listas de correos, búsqueda de parejas, tableros de mensajes, cuartos de charlas y guías en las ciudades para clubes de salsa y clases.

Para buscar clases de salsa en su área http://cityguides.salsaweb.

Salsa Power http://www.salsapower.com: Una vibrante guía internacional para encontrar clubes de salsa y clases en los Estados Unidos y en todo el mundo. Este sitio en la red ofrece charlas, notas en inglés y en español, reseñas de CD, programación de los conciertos y una larga lista de actividades en "las ciudades de la salsa", las cuales abarcan de Nueva Orleans a Atlanta, de Georgia a Salt Lake City, Utah y Dayton, Ohio.



Referencias


Entrevistas con Gabriel Romero, instructor de salsa de San francisco, California; Sandra Moro Sleeper, instructora de salsa de Austin, Texas; y con Hosung Lee, estudiante y bailarín de salsa de San francisco.

Salazar, Max. What Is This Thing Called Salsa? http://www.salsacrazy.com/salsaroots/salsaorigins.htm

Staying Strong: Fitness Fun. Centers for Disease Control and Prevention. http://www.cdc.gov



Revisado por Revisado por Therese Brewitz, M.S., entrenadora certificada en buena salud de San Francisco.

Publicado por primera vez 26 de agosto de 2003
Actualizado por última vez 14 de diciembre de 2005
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