Por Chris Woolston CONSUMER HEALTH INTERACTIVEAbajo: • Una adicción de verdad • Una cuestión de perspectiva • Cuando el sexo se pasa de la raya • Dónde buscar ayuda • ¿Por qué parece que no puedo controlar mi enojo? • Opciones de tratamiento

En el documental simulado de 2005 I Am a Sex Addict, el protagonista se sienta tristemente en una reunión anónima de doce pasos para la gente adicta al sexo. Esta allí después de no poder controlar una compulsión de buscar prostitutas cuando sus relaciones intimas fallan. "Mientras más me daba a la adicción, más fuerte la sentía", dice él, al confesar al grupo que sus compulsiones sexuales destruyeron su matrimonio. Basado en la vida del cineasta, I Am a Sex Addict no es una película convincente, pero su mensaje subyacente es poderoso: los impulsos sexuales fuera de control pueden ser tan devastadores como la drogadicción. En esta situación, el sexo puede abrumar hasta los pensamientos y el estilo de vida de uno, arruinando carreras, amistades, y relaciones íntimas. Por otro lado, tener una adicción sexual no es algo tan sencillo como tener una adicción a la nicotina o al alcohol. No puede satisfacer un apetito sexual con un parche o con una pastilla. Por otro lado, si tiene problemas para controlar sus impulsos sexuales, no debe dejar del todo al sexo. Si usted siente que sus impulsos sexuales están amenazando su vida entera, lo mejor que puede hacer es buscar ayuda y aprender a ganar de nuevo el control de sí mismo.. Una adicción de verdad Mucha gente se queda sorprendida cuando se entera de que el sexo compulsivo no es considerado una verdadera adicción. De hecho, no existe un término oficial para esta clase de conducta en la lista de condiciones de la edición actual del Manual Diagnóstico y Estadístico de Desordenes Mentales (DSM-IV, según sus siglas en inglés), que describe todos los trastornos mentales que tienen un diagnóstico reconocido por la Asociación Psiquiátrica Americana. Muchos expertos actualmente prefieren el término "conducta sexual compulsiva" en vez de "adicción sexual" porque describe el problema con más precisión. La palabra "adicto" es demasiado simple, dice Marty Klein, PhD, una terapeuta sexual y autora de cinco libros sobre la sexualidad. Como explica Klein, distintos problemas psicológicas subyacentes pueden provocar la hipersexualidad. Un hombre que va en busca del sexo casi todos los días puede padecer del trastorno de una compulsión obsesiva, o puede ser que esté utilizando el sexo para buscar alivio a sus sentimientos de depresión y de ansiedad. (Un patrón similar se ve a menudo con la compulsión de comer, con el juego, el tabaco y la bebida.) Según Klein, llamar al sexo una adicción tiende a llevar a un tipo único de tratamiento: los programas de doce pasos. Un programa de este tipo, Sex Addicts Anonymous, actualmente tiene más de 750 sitios de reunión alrededor del mundo. Tales programas pueden ayudar a mucha gente, dice él, pero es un concepto de “un solo tamaño para todos” y el problema es demasiado complicado para eso. "Va por el mismo proceso de los doce pasos de todas formas", dice él. "Muchas preguntas permanecen sin contestar". (Los programas de doce pasos para tratar cualquier otro problema sufren de las mismas limitaciones). Por otro lado, según un artículo en la revista Psychiatry, tales programas pueden tener su valor porque ofrecen hermandad y apoyo, así como un sentido de estructura y responsabilidad. Una cuestión de perspectiva Una cuestión crucial sigue confundiendo tanto a los expertos como a los pacientes: ¿Cuánto sexo es demasiado? La mayoría de expertos están de acuerdo que no existe tal cosa a no ser que sea dañino a usted o a otra persona. Algunos tipos de actos sexuales, tales como la violación y el abuso sexual de los niños, son moralmente erróneos e inaceptables bajo cualquier circunstancia. Sin embargo, los actos "sanos" tales como sexo adulto consensual o la masturbación pueden convertirse en problemas si le causan daño a usted o a otros. La línea divisoria no es nada clara, dice Mike Miner, PhD, un profesor asociado de la Universidad de Minnesota que estudia la psicología de la conducta sexual. Alguna gente se preocupa por sentimientos sexuales que pueden parecer inocuos a los demás. Un pastor protestante se presentó ante mí porque tenía lo que llamaba “una adicción sexual cristiana”, dice Miner. ¿La transgresión del hombre? Se compraba una o dos revistas pornográficas al año. En este caso, el pastor no buscaba tratamiento, sino la seguridad que no hacía nada malo. Por otro lado, ¿qué pasa con la persona cuya vida está en caos porque necesita tener sexo en varias ocasiones durante el día, y a veces más que eso? Como reveló un artículo de la revista CNS Spectrums de un número del 2006, los hombres que reciben tratamiento por la conducta sexual compulsiva son mucho más propensos a reportar que tienen más de siete orgasmos a la semana. Por otro lado, no se puede determinar si alguien tiene o no un problema simplemente al contar los orgasmos, dice Miner. Algunos hombres podrían tener mucho más de siete orgasmos a la semana sin causar ningún problema a sí mismos ni a los demás, dice él. "Es como la cerveza", dice Miner. "Alguna gente puede tomar 14 cervezas en una semana sin mayores problemas, pero los demás no". Cuando el sexo se pasa de la raya Miner, lo mismo que otros expertos, intenta usar una medida distinta para medir la sexualidad. ¿Interfiere con el resto de la vida de una persona? "No presenta un problema a no ser que le impida hacer otras cosas”, dice Miner De hecho, la necesidad de hacer algo a pesar de las evidencias de auto-daño de esta acción es una definición de adicción, según muchos expertos. Por ejemplo, la masturbación es completamente natural y saludable a no ser que abrume la vida de uno e interfiera con las relaciones íntimas. Como se reportan en CNS Spectrums, una persona sexualmente compulsiva puede de hecho masturbarse de 5 a 15 veces al día, dejando de hacerlo sólo por cansancio o porque se ha lesionado. Mientras que una pareja sana a lo mejor goza del sexo de forma cotidiana, la gente sexualmente compulsiva puede sentir rabia, depresión o ansiedad siempre que se sientan insatisfechos -- o porque el sexo está dominando sus vidas. Por lo tanto, la gente que pierde el control de su vida sexual se comportan de hecho como adictos, dice Miner. Persiguen su sexualidad con toda la determinación de un drogadicto buscando una dosis. Por otro lado, el sexo es distinto del uso de las drogas o el alcohol, dice Miner. Hay que acordarse de que casi todos tienen deseos fuertes, no sólo los así llamados “adictos". Un ensayo clínico de Miner subrayó este punto. Enseñaba rápidamente una serie de dibujos —algunos sexuales, y otros no– a un grupo de hombres. Algunos de los hombres tenían problemas con la sexualidad hiperactiva, y los otros eran normales. Miner encontró que los hombres normales estaban tan interesados en los retratos de la gente desnuda como los hombres compulsivos. Como explica Miner, los resultados habría podido ser muy distintos si el hubiera ensenado parafernalia de drogas a un grupo de gente que dependía de las drogas y a otra gente que no fueran adictos. "Es bastante difícil colocar el sexo en un modelo de adicción”. Mientras los adictos a las drogas necesitan alejar las sustancias de sus vidas por completo, la gente obsesiva con el sexo necesita aprender a relajarse, dice él. "El tratamiento se dirige hacia el control del comportamiento, no hacia la abstinencia total del sexo", dice él. Esto es parecido al método que se usa con los trastornos de comer compulsivamente -- no puede eliminar por completo de su vida el problema o lo que lo provoca; aprenda a vivir con ello. Dónde buscar ayuda Sí. Las investigaciones indican que los niños abusados verbalmente son más propensos a: • Volverse víctimas de abuso en una etapa posterior de la vida |
• Volverse abusadores |
• Volverse depresivos y autodestructivos en una etapa posterior de sus vidas |
¿Por qué parece que no puedo controlar mi enojo? La gente impulsada a buscar el sexo muchas veces tiene varios problemas, tales como el abuso de sustancias, la depresión, o el trastorno obsesivo-compulsivo. Algunos pueden tener una historia de haber sido abusados sexualmente. La compulsión sexual también puede causar culpabilidad, ansias, y desesperanza. Es por esto que el tratamiento de la compulsión sexual que aflige al paciente necesita ir a las raíces del problema, dice Marty Klein. Por ejemplo, los antidepresivos pueden ser útiles para algunas personas que buscan el sexo para aliviar la depresión, dice él. "Si buscan tratamiento, puede que se sientan más vitales, y no tengan que buscar ese alivio del sexo". Estas son algunas maneras de encontrar a alguien que puede ayudar: · No poder entender que existen otras formas de disciplinar a su hijo y de comunicarse con él • Hable con su médico de cabecera acerca de sus problemas, y pida una recomendación para alguien que trate la compulsión sexual. |
• Llame al organismo estatal que expide las licencias (o busque en los directorios de Internet) psiquiatras, psicólogos, o consejeros cuya especialidad sea el tratamiento de la compulsión sexual. |
• Puede llamar también a profesionales de salud mental de su localidad para preguntarles si tienen credenciales (tal como una licencia en terapia sexual) o experiencia en tratar las compulsiones sexuales. |
• Muchas universidades tienen departamentos de psicología o clínicas psiquiátricas (dentro de la Facultad de Medicina) con peritos cuya especialidad es tratar a las personas con compulsiones sexuales.Tome la situación de una manera diferente. (Trate de usar el humor.) |
Opciones de tratamiento La psicoterapia, la terapia conductual cognitiva, entre otros métodos psicológicos -- individuales o de grupo -- pueden ser muy útiles. Por ejemplo, la terapia conductual cognitiva puede ayudar a que los individuos encuentren métodos más saludables para lidiar con la ansiedad y el estrés. Por otro lado, la terapia conductual puede ayudar a manejar el trastorno obsesivo-compulsivo, una causa común de la sexualidad excesiva. Por otro lado, pocos ensayos clínicos han investigado minuciosamente los mejores tratamientos para el comportamiento compulsiva sexual. No obstante, los terapeutas y los médicos han encontrado varios tratamientos. Según CNS Spectrums, se considera que la fluoxetina (Prozac) entre otros antidepresivos ayuda bastante. Otras opciones incluyen el medicamento para la ansiedad buspirona (BuSpar), así como la naltrexona, un medicamento por prescripción para aliviar la drogadicción. Los reguladores del estado anímico tales como el ácido valproico o el litio pueden ser útiles en los casos en que el comportamiento compulsivo sexual esté vinculado al trastorno bipolar. Vale la pena subrayar que los tratamientos hormonales ("la castración química") que se ha impuesto muchas veces a los delincuentes sexuales no son una buena opción para las personas que se comportan compulsivamente en el ámbito del sexo. Las hormonas tienden a borrar el deseo por completo en vez de controlarlo. Con ayuda -- esfuerzo y compromiso -- mucha gente puede colocar el sexo donde debe estar: una parte embriagadora de la vida, pero no su razón de ser. -- Chris Woolston, MS, licenciado en biología, escribe sobre medicina y salud. Es redactor contribuyente para Consumer Health Interactive y trabajó de redactor de plantilla para Hippocrates, una revista para médicos.
Referencias Entrevista con Michael Miner, PhD, professor adjunto en la University of Minnesota quien estudia la psicologia de comportaminetos sexuales.
Entrevista con Marty Klein, PhD, un terapeuta de sexo a auto de cinco libros sobre la sexualidad.
Mick TM and E Hollander. Impulsive-compulsive sexual behavior. CNS Spectrums. 2006. 11(12): 944-955.
American Psychological Association. Understanding compulsive sexual behavior. 2003. http://www.apa.org/monitor/oct03/compulsive.html.
Stanford University. OCD research: Behavior therapy. http://ocd.stanford.edu/treatment/psychotherapy.html
The Society for the Scientific Study of Sexuality. What Sexual Scientists Know…: About Compulsive Sexual Behavior. http://www.sexscience.org/publications/index.php?category_id=440&subcategory_id=334
Fong, MD, Timothy W. Understanding and Managing Compulsive Sexual Behaviors. Psychiatry 2006 Vol. 3, Issue 11, November 2006. p51-58. http://www.psychiatrymmc.com/displayArticle.cfm?articleID=article247.
IFC Films. I Am a Sex Addict. Press Kit. 2005.
Revisado por Michael Potter, MD, médico asistente y profesor asociado en la Universidad de California, San Francisco. El doctor Potter es un profesional oficialmente certificado como médico de familia.
Publicado por primera vez 17 de septiembre de 2007
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