Por Psyche Pascual CONSUMER HEALTH INTERACTIVEAbajo: • Mito # I: Dejar de fumar puede que sea difícil para otra gente. Pero yo sí lo puedo hacer cuando quiera. • Mito #2: El fumar no le hace daño a nadie más que a mí. • Mito # 3: Los puros y el tabaco de mascar no son dañinos porque no se aspiran. • Mito #4: El fumar o masticar tabaco puede bajar la presión arterial. • Mito #5: El fumar mejora el estado de ánimo. • Mito #6: Fumar solamente unos cuantos cigarrillos por día no me va a afectar. • Mito # 7: Fumar solamente cigarrillos filtrados, mentolados o con poco alquitrán, me protege. • Mito # 8: El cáncer del pulmón es la única enfermedad de la cual tengo que preocuparme si fumo. • Mito # 9: Si dejo de fumar, con seguridad engordaré. • Mito #10: El fumar me hace más elegante y atractivo. • Mito #11: Hace tantos años que fumo que ya no vale la pena dejarlo.
En los años 60s, las compañías tabacaleras estrenaron anuncios que mostraban gente elegante fumando cigarrillos después de la cena. En un anuncio de la televisión, se veían algunos fumadores relajados en sus antesalas aspirando profundamente y sonriendo mientras que un locutor decía, “El sabor de Winston, el sabor que debe tener un cigarrillo”. Era una época cuando los cigarrillos supuestamente hacían lucir sensual a la gente, les ayudaban a relajarse o a animarse. Cuando los Virginia Slims empezaban a estrenar anuncios que destacaban modelos delgaditas y elegantes, millones de mujeres empezaron a comprar la marca que prometía que ellas iban a lucir delgaditas a la vez que liberadas. “Ha hecho grandes progresos, nena” proclamaban los anuncios. Hoy poca gente relaciona los cigarrillos con la liberación de la mujer, y a no ser que haya vivido en una casita de paja sin cable durante los últimos 30 años, a lo mejor conoce los peligros del tabaco. Sin embargo, mucha gente piensa que los cigarrillos con filtros protegen contra la entrada de los químicos peligrosas en sus sistemas, o bien que los puros y el tabaco de mascar son menos peligrosos. A continuación encontrará algunos de los mitos más populares -- tanto como la realidad -- acerca del tabaco y los cigarrillos. Mito # I: Dejar de fumar puede que sea difícil para otra gente. Pero yo sí lo puedo hacer cuando quiera. La nicotina es una de las sustancias más adictivas sobre esta tierra, y la mayoría de las personas que intenta dejar de fumar cigarrillos tendrán dificultades para romper las cadenas fuertes que las mantienen atadas al vicio, según el Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas. Los químicos van directamente de los pulmones al cerebro y estimula la producción del dopamina, un químico que le hace sentir feliz. Aunque la nicotina puede hacer que se sienta más animado y con más energía al empezar a fumar, su cuerpo necesitará más y más para mantener el mismo estado de ánimo más tarde. Si deja de fumar, puede encontrar que el ansia de fumar es casi intolerable, y puede que le dé dolores de cabeza, sueño, hambre o mal humor. De hecho, de los 35 millones de personas que intentan dejar de fumar cada año, solamente el 7 por ciento lo logran. Sin embargo, eso no quiere decir que no pueda hacerlo. Hay 2,5 millones de personas que dejan de fumar cada año. Los que tienen éxito se sirven de grupos de apoyo, terapia de reemplazar la nicotina (chicles o parches) o una combinación de varios métodos. Mucha gente tiene que intentar más que un solo método para dejar de fumar de una vez por todas. Mito #2: El fumar no le hace daño a nadie más que a mí. Los peligros del humo de segunda mano son bien documentados. Al encender su cigarrillo, está exponiendo a sus hijos y a su cónyuge al igual que a los otros miembros de la familia a sustancias que pueden causar cáncer de plumón, enfermedades del corazón y asma, entre otras enfermedades. El humo de segunda mano mata cada año a un número calculado entre 35,000 y 65,000 personas que no fuman. Hasta 62,000 morirán de una enfermedad del corazón, y alrededor de 3,000 morirán de cáncer del pulmón, según el Instituto Nacional de Cáncer (National Cancer Institute, o NCI). El humo del tabaco en el medio ambiente hace que los que no fuman se hagan más susceptibles a infecciones del oído y ataques de asma, entre otros problemas respiratorios, divulga la Agencia sobre la Protección del Medio Ambiente. Si está embarazada y fuma, corre un riesgo más alto de abortar o dar a luz a un niño muerto, según el Director de Servicios de Salud de Estados Unidos. Su niño también corre un riesgo mayor de morir del Síndrome de la Muerte Infantil Repentina (sudden infant death syndrome, o SIDS), señalan estudios recientes. Es por eso que una de las cosas más importantes que puede hacer para asegurar un embarazo sano -- además de evitar el alcohol y someterse a cuidados prenatales -- es dejar de fumar. Mito # 3: Los puros y el tabaco de mascar no son dañinos porque no se aspiran. No es solamente el humo del cigarrillo lo que puede matarlo. Por lo general, la tasa de muerte por cáncer entre hombres que fuman puros alcanza un nivel de 34 por ciento más alto que la tasa de muerte por cáncer entre los que no fuman, según La Asociación Americana del Pulmón. Los fumadores de puros padecen tasas de muerte más altas de enfermedades crónicas u obstrucciones pulmonares, y son de 4 a 10 veces más propensos a morir de cáncer de garganta, boca, labios, laringe y esófago que aquellos que no fuman, divulga el Instituto Nacional de Cáncer. La gente que mastica tabaco tampoco sale ganando. Si mastica tabaco, es más propenso al cáncer que afecta la lengua, los labios, las mejillas y las encías. Por otra parte, un estudio de 1995 de 6,300 consumidores de sustancias sin humo divulgó en el American Journal of Public Health que ellos eran dos veces más propensos que los que no fumaban a morir de una enfermedad del corazón. Al igual que con el cigarrillo, cuanto más rápido deje de usar estos productos, más probable será que pueda evitar esas enfermedades. Mito #4: El fumar o masticar tabaco puede bajar la presión arterial. Nadie sabe de dónde ha salido esta creencia o como se promulgó, pero mucha gente cree que el fumar o masticar tabaco ayuda a relajarse y a que baje la presión. Este mito no tiene mérito científico alguno. En 1998, un grupo de investigadores en Estocolmo, Suecia, estudió 135 personas sanas que nunca habían tenido un diagnóstico de presión alta. Pero después de medir su presión arterial, los científicos encontraron que aquellos que fumaban o masticaban tabaco tenían la presión más alta que los que no lo hacían. Mito #5: El fumar mejora el estado de ánimo. Alguna gente cree que se le puede levantar el estado de ánimo al fumar un cigarrillo, cuando la verdad es que puede su estado de ánimo puede deteriorarse. Si ya se siente con el ánimo bajo o está deprimido, al fumar cigarrillos puede perjudicarlo aún más y lo pone en riesgo de padecer de depresión clínica, hiperactividad y déficit de atención, según un informe reciente publicado en la revista Pediatrics. Los adolescentes que fuman son 4 veces más propensos a la depresión que los adolescentes que no fuman, dice el estudio. Mito #6: Fumar solamente unos cuantos cigarrillos por día no me va a afectar. El fumar daña, inclusive si solo fuma un cigarrillo por día. Cada cigarrillo contiene entre 1 y 2 miligramos de nicotina, y alcanza al cerebro 10 segundos después de que aspira. De inmediato después de esta primera aspiración, recibirá una cantidad de adrenalina que puede incrementar la presión arterial y acelerar el pulso y la respiración. Mito # 7: Fumar solamente cigarrillos filtrados, mentolados o con poco alquitrán, me protege. Los fumadores que fuman solamente uno o pocos cigarrillos por día o fuman cigarrillos con poco alquitrán tienden a aspirar más profundamente los pocos cigarrillos que se permiten porque necesitan satisfacer sus ansias de nicotina al igual que una persona que fuma más. A pesar de los filtros, la nicotina y otras químicas peligrosas entran en los pulmones cuando se fuma. Puede ser que la gente que fuma marcas con filtro o con poco alquitrán respiren más profundamente, y de esa manera reciben más monóxido de carbono y otras sustancias en sus pulmones, según el Instituto de Cáncer Nacional. Mito # 8: El cáncer del pulmón es la única enfermedad de la cual tengo que preocuparme si fumo. Desafortunadamente, no es así. El fumar causa varias otras enfermedades de los pulmones, incluyendo el enfisema, una enfermedad degenerativa que dificulta el respirar cada vez más. El fumar también incrementa sus riesgos de padecer alguna enfermedad del corazón sobre todo si sufre de presión alta o tiene el colesterol alto, además que agravia muchos desórdenes de la digestión también. Aparte de eso, también puede causar cáncer de la boca, la laringe (la caja de la voz) y el esófago, según la Asociación Americana del Pulmón (American Lung Association). El fumar también juega un papel en el cáncer del páncreas, los riñones, la vejiga y, en las mujeres, en el cáncer del cuello del útero. Mito # 9: Si dejo de fumar, con seguridad engordaré. Es cierto que muchos fumadores se engordan una vez que dejan de fumar. Muchos de ellos usan la comida como sustituto por la gratificación que viene con aspirar fuerte en un cigarrillo. En promedio, aquellos que dejan de fumar ganan entre 5 y 10 libras. Pero una vez que haya dejado de fumar, el peso ganado no tiene que ser permanente. De hecho, si hace ejercicio, puede ser que no solamente pierda el peso que gana sino que puede ser que incremente la energía y la capacidad pulmonar que perdió cuando fumaba. Para ayudarle a mantener la línea, reemplace el fumar con otras actividades aparte de comer: masticar chicle, dibujar, masticar un palillo o solamente estirarse y respirar hondo. Para alguna gente, la preocupación de engordarse puede controlarse al consultar con un psicólogo -- como puede ser el peso ganado en si. Un estudio mostró que las mujeres que recibieron sesiones con un consejero -- por sus preocupaciones en cuanto a ganar peso después de dejar de fumar -- ganaban menos peso que aquellas que no recibieron la ayuda de esas sesiones. Mito #10: El fumar me hace más elegante y atractivo. El fumar mancha los dientes, causa arrugas en la cara, y pone quemaduras de cigarrillos a su ropa. No mejorará el olor de su boca o su aroma en general, tampoco. En una encuesta reciente, un 86 por ciento de los adolescentes dijeron que preferirían salir con alguien que no fumaba que con un fumador. Por lo general, los estudios muestran que los hombres con presión alta que fuman son más propensos que los que no fuman a padecer de impotencia. Eso si que no es nada sexy. Mito #11: Hace tantos años que fumo que ya no vale la pena dejarlo. Si fuma, está restando años a su vida. Un hombre de 35 años, por ejemplo, vivirá acerca de cinco años más cuando deja de fumar, según el Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas (National Insititute on Drug Abuse). Esto también es cierto para las mujeres. Las buenas noticias son que tan pronto como deja de fumar, no solamente empezará a respirar más fácilmente sino que empezará a saborear su comida de nuevo. No se puede detener el tiempo, pero si deja de fumar por una década o más, su riesgo de cáncer es mucho menor y su riesgo de padecer de una enfermedad del corazón puede estabilizarse a un nivel igual al de alguien que nunca ha fumado. -- Psyche Pascual es una redactora de Consumer Health Interactive.
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Revisado por Martha Vetter White, MD, directora de la investigación del Instituto de la Asma y la Alergia en Washington, D.C.
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