AHealthyMe AHealthyMe
_
_ _Buscar Este Sitio
En Inglés

Página Principal
Nutrición y el Buen Estado Físico
Salud Femenina
Salud Masculina
Salud Infantil
Cuidado Dental
Primeros Auxiliosl
Salud Emocional
Bienestar y Estilo de Vida
Males y Condiciones
Centro de Medicamentos
Herramientas Útiles
Enciclopedia
Recursos
-


 



Los Niños, las Gaseosas y la Obesidad

En momentos en que más niños tienen sobrepeso y son más obesos que nunca, ¿por qué los distritos escolares públicos y la Asociación Dietética Estadounidense están defendiendo el consumo de las bebidas gaseosas? Todo esto se reduce a dinero.


Por Chris Woolston
CONSUMER HEALTH INTERACTIVE

22 de enero de 2002 | La adicción a las bebidas gaseosas ha alcanzado las escuelas de nuestra nación. Todos los días, los niños hacen fila en las máquinas dispensadoras, compran sus botellas de azúcar y agua carbonatada de 20 onzas (aproximadamente 590 ml) y se van a estudiar asignaturas importantes como historia, matemáticas y sí, nutrición. A los niños les encantan las bebidas gaseosas, pero no son los únicos que están atrapados. Con pocas excepciones, son las escuelas las que no pueden renunciar a esto.

Coca-Cola, Pepsi y otras compañías de bebidas gaseosas tienen un dominio multimillonario de dólares en las escuelas públicas del país. A cambio de instalar las máquinas dispensadoras de bebidas gaseosas en los recintos escolares, las escuelas pueden recolectar enormes cantidades de dinero para programas atléticos, musicales y otros programas que ellos dicen no podrían continuar sin las dádivas de estas compañías.

El 60 por ciento de las escuelas estadounidenses intermedias y de secundaria venden bebidas gaseosas en máquinas dispensadoras, de acuerdo con la edición del 6 de noviembre de 2002 del Journal of the American Medical Association (revista de la Asociación Médica Estadounidense). Un estimado de 240 distritos escolares han ido más lejos firmando contratos exclusivos con compañías de bebidas gaseosas para instalar máquinas dispensadoras en sus escuelas y poner los logos corporativos en pizarras y cubiertas de los textos. A cambio, las escuelas reciben dinero en efectivo, algunas veces cientos de miles de dólares al año o más. Una encuesta reciente realizada por el Public Health Institute (Instituto de Salud Pública) con sede en California descubrió que algunos distritos obtienen grandes ingresos "firmando bonos" de más de un millón de dólares.

En momentos en que los distritos escolares en todas partes están con problemas económicos, es casi imposible resistirse a ese dinero. Con esto se compran uniformes para las bandas, cascos de fútbol, computadores y nuevos libros para la biblioteca. Las compañías, a su vez, tienen la oportunidad de fortalecer la lealtad a la marca entre los clientes jóvenes.

¿Pero, qué están recibiendo los niños?

Piense en los ingredientes en esa botella de gaseosa cola de 20 onzas: agua carbonatada, saborizantes naturales y artificiales, un poco de cafeína y alrededor de 17 cucharadas de azúcar, que juntos suman 250 calorías. Todas esas calorías inútiles ponen a las escuelas en un dilema: es posible que ellos no quieran dar a sus estudiantes una dosis de azúcar, pero tampoco se quieren alejar de esos montones de dinero en efectivo.

Ahora que 240 distritos escolares han firmado con las compañías de bebidas gaseosas, muchos administradores sienten claramente que los beneficios de estos contratos superan los riesgos. De acuerdo con Amanda Purcell, MPH, una investigadora del Public Health Institute, el argumento básico es algo como lo siguiente: una bebida gaseosa aquí y allá no le hará daño a nadie, los niños consumirán muchísimas de estas bebidas sin importar lo que las escuelas hagan y las escuelas necesitan el dinero. "Por supuesto -dice la doctora Purcell-, ese argumento era mucho más fácil de presentar cuando no estábamos enfrentados a esta incontenible epidemia de obesidad".

En momentos en que el 12 por ciento de los adolescentes tiene un sobrepeso considerable, las bebidas gaseosas ya no parecen tan inofensivas. Nadie cree que las bebidas gaseosas sean la única causa de la obesidad entre la gente joven, pero las bebidas azucaradas definitivamente pueden ayudar a acumular libras, dice Melinda Sothern, Ph.D., fisióloga del ejercicio y especialista en obesidad infantil de la Universidad Estatal de Louisiana. (La doctora Sothern es la coautora de "Trim Kids" (Niños en forma), una guía para perder peso dirigida a niños con sobrepeso y sus padres.)

Nueve años, 300 libras

La doctora Sothern ha descubierto que muchos de los niños con obesidad severa, que visitan su clínica de pérdida de peso, "se beben las calorías." Una niña de nueve años que pesaba más de 136 kg (300 libras) recientemente llegó a la clínica acompañada de su perpleja madre. La madre no podía entender por qué su hija era tan gorda, si en definitiva no comía mucho. Cuando fue interrogada por el personal, la niña dijo que tomaba 4 ó 5 bebidas gaseosas de 20 onzas al día, lo cual representa aproximadamente de 1.000 a 1.250 calorías al día. Otro misterio resuelto.

Por supuesto, pocos niños pueden ingerir 100 onzas de bebida gaseosa cada día e incluso menos pueden alcanzar 300 libras de peso. Pero muchísimos niños se las arreglan para beber mucha gaseosa. Según un informe en la edición de The Lancet del 17 de febrero de 2001, el consumo de gaseosas entre adolescentes se elevó en un 65 por ciento entre 1991 y 1995. De acuerdo con el último cálculo, dos tercios de todas las mujeres y tres cuartos de todos los varones toman al menos una bebida gaseosa cada día.

En un pasado no muy distante, las gaseosas eran un gusto ocasional, algo que los niños consumían cuando salían a comer pizza con amigos, dice Margo Wootan, Ph.D., directora de políticas de nutrición para el Center for Science in the Public Interest (Centro para la Ciencia en el Interés Público). En alguna parte a lo largo del camino, se volvió un capricho diario. "Yo no recomiendo que los padres nunca le den bebidas gaseosas a sus hijos, pero no es un alimento para todos los días", dice ella. "El hecho de venderlas en las escuelas hace parecer como si fueran parte de la vida diaria".

En la actualidad, existe fuerte evidencia de que muchas de esas calorías líquidas se convierten en grasa. En un estudio que fue pionero en su clase, los investigadores de Harvard rastrearon tanto el peso como el consumo de bebidas gaseosas de 548 niños de escuela primaria durante dos años. Como se informó en la edición de The Lancet, del 17 de febrero de 2001, cada porción diaria de bebida azucarada parece elevar el riesgo de obesidad en un 60 por ciento.

El estudio de The Lancet sonó como un campanazo de alerta entre los expertos en nutrición y desató una avalancha de informes noticieros. Así mismo, esto estimuló a los defensores de las bebidas gaseosas a tomar acción. La National Soft Drink Association (Asociación Nacional de Bebidas Gaseosas), el Center for Consumer Freedom (Centro para la Libertad del Consumidor) y grupos comerciales similares iniciaron campañas para recuperar la imagen de las bebidas gaseosas.

Incluso la American Dietetic Association, o ADA (Asociación Dietética Estadounidense), publicó una página informativa: "Straight Facts About Beverage Choices"(Información confiable acerca de la elección de bebidas), que proyecta a las bebidas gaseosas en una visión esencialmente positiva. Alrededor del 75 por ciento del texto está dedicado a disipar las preocupaciones acerca de las bebidas gaseosas, tales como posibles vínculos con el aumento de peso, caries y adelgazamiento de los huesos en los niños y adolescentes.

¿Por qué la ADA se pondría del lado de las bebidas gaseosas? ¿Están los nutricionistas de nuestro país preocupados porque los niños no están recibiendo suficiente azúcar? Muy difícil. "Muchos miembros de la ADA se enfadaron por esa página informativa", dice Wootan. La letra menuda cuenta la historia real: esta página informativa "Straight Facts About Beverage Choices" fue patrocinada por la National Soft Drink Association.

Una vez más, el dinero tiene la palabra. Simplemente, de la misma manera en que las escuelas toman dinero en efectivo de Coca Cola y Pepsi para mantener los estantes de sus bibliotecas surtidos, "las organizaciones necesitan dinero para publicar materiales educativos", dice JoAnn Hattner, R.D., nutricionista de la Universidad de Stanford y portavoz de la ADA. "Con toda honestidad, es difícil encontrar algo bueno que decir con relación a las bebidas gaseosas, excepto que tienen buen sabor".

Resulta que la asociación de bebidas gaseosas pagó a la ADA $25.000 por la "página informativa" de dichas bebidas, que aparece como publicidad en la contratapa de la revista de la ADA, el Journal of the American Dietetic Association. Esta página informativa patrocinada por la industria también está expuesta en la página en la red de dicha asociación de bebidas gaseosas, debajo del banner (aviso) de la ADA, dejando la impresión de que la asociación dietética respalda el consumo de bebidas gaseosas.

Esta página informativa minimiza la importancia del papel de las gaseosas en la obesidad y la diabetes tipo II y da a entender que las gaseosas brindan una buena hidratación. Aunque las gaseosas contienen fósforo, que puede destruir el calcio en los huesos, la página informativa señala que el fósforo también se encuentra en la leche y en la carne de res. Aunque esta página estimula el consumo moderado, ubica firmemente a las gaseosas dentro de una dieta saludable. "Las bebidas carbonatadas comunes contienen calorías; la leche y el jugo contienen calorías, vitaminas y minerales: todas las bebidas pueden tener un lugar en un patrón de alimentación bien balanceada".

La asociación de bebidas gaseosas ha ido tan lejos hasta hacer referencia de la página informativa de la ADA en un comunicado de prensa afirmando que las gaseosas han sido convertidas en un "demonio" por los defensores de los consumidores, sin consignar que esta información fue pagada con el dinero de la industria. En lugar de esto, se refieren a su propia publicidad como la "página informativa oficial de nutrición" de la ADA sobre bebidas gaseosas.

Por su parte, la asociación dietética sostiene que tiene una política editorial estricta libre de la influencia de la industria. "La ADA trabaja con la industria y los patrocinadores para producir y proveer fondos para la distribución de las páginas informativas sobre nutrición", dicen las pautas de ADA. "La ADA se reserva el control editorial total del contenido de la página informativa". De hecho, dicha página informativa está en conflicto con la propia posición de la ADA sobre las bebidas gaseosas. Un artículo de 1999 publicado en la revista de la ADA concluyó: "Los mensajes de educación en nutrición orientados hacia los niños y/o sus padres deberían invitar al consumo limitado de bebidas gaseosas. Se deberían promover políticas que limiten el acceso de los niños a las bebidas gaseosas en las guarderías y escuelas".

Hacer frente a las Grandes Gaseosas

Sin embargo, el dinero no siempre compra la cooperación. En el ultimo año, varios distritos escolares, con más notoriedad el más grande del país, el Los Angeles Unified School District (Distrito Escolar Unificado de Los Ángeles), ha decidido prohibir las bebidas gaseosas en las escuelas. En un futuro cercano, las máquinas dispensadoras en las escuelas públicas intermedias y de secundaria del distrito ofrecerán agua, leche, jugo de frutas o bebidas para deportistas bajas en azúcar. Muchos expertos en nutrición aplauden este paso. "¿Por qué todo mundo está tan convencido de que la única manera de obtener dinero es vendiéndole comida chatarra a los niños?", pregunta Wootan. "Algunas veces, es necesario reorganizar las cosas e intentar algo nuevo". Falta ver qué tanto costará la prohibición. En el mejor de los casos, las compañías de gaseosas a lo mejor ofrecerán contratos lucrativos para vender sus marcas particulares de bebidas saludables y los niños gastarán tanto dinero en jugos, agua y leche como solían hacerlo en bebidas gaseosas. Los distritos escolares "están apostando a que no van a perder mucho dinero y probablemente tienen razón", dice Purcell. En estos momentos económicos difíciles, no todo distrito escolar está dispuesto a arriesgarse. "Hace un mes o algo así, yo habría dicho que los acontecimientos estaban cambiando su curso contra las gaseosas en las escuelas -dice Purcell-, pero las escuelas de California están en tales líos de presupuesto, que no sé cómo van a terminar las cosas". En algún momento, cada distrito escolar tiene que mirar bien sus prioridades, dice Karen Cullen, una pediatra y nutricionista del Colegio de Medicina de la Universidad Baylor. "Todo se reduce a la forma como se perciba una escuela, ¿es un ambiente saludable o no?" Los padres, los profesores y otras personas que se preocupan por los niños deben observar cuidadosamente lo que está sucediendo en las escuelas locales, dice. Cuando los ciudadanos preocupados se pronuncian lo suficientemente fuerte, pueden ejercer más influencia de la que las compañías de gaseosas alguna vez puedan esperar comprar.

Los padres que quieran pronunciarse contra las bebidas gaseosas deben comenzar en el hogar, dice la doctora Sothern. No deben tratar de prohibir completamente las gaseosas, pero deben establecer límites. Una lata de gaseosa de unos 355 ml (12 onzas) cada día debe ser el máximo absoluto, dice, y los niños con problemas de peso deben consumir incluso menos. Gradualmente, con el tiempo, los padres pueden sustituir por bebidas más saludables, de tal manera que las bebidas gaseosas regresen de nuevo a su status inicial como un gusto ocasional.

Afortunadamente, se puede persuadir incluso a los consumidores de bebidas gaseosa más consagrados para que reduzcan su ingesta, dice la doctora Sothern. De hecho, ella ha encontrado que a menudo es la forma más simple para que los niños con sobrepeso adelgacen. La niña de las 300 libras perdió 9 en varias semanas simplemente cambiando las bebidas gaseosas por agua o leche.

Los niños pueden deshacerse del hábito de las gaseosas, pero que las escuelas tengan la misma fuerza de voluntad está por verse.

-- Chris Woolston, M.S., escribe sobre salud y medicina y tiene una maestría en biología. Es editor colaborador de Consumer Health Interactive y fue un redactor de Hippocrates, una revista para médicos. También ha cubierto asuntos científicos para Time Inc. Health, WebMD y Chronicle of Higher Education.



Referencias


Entrevista con Amanda Purcell, MPH, investigadora del Public Health Institute (Instituto de Salud Pública).

Entrevista con Melinda Sothern, PhD, fisióloga del ejercicio y especialista en obesidad infantil.

Entrevista con JoAnn Hattner, RD, nutricionista y portavoz de la American Dietetic Association (Asociación Dietética Estadounidense).

Entrevista con Karen Cullen, PhD, pediatra y nutricionista.

Entrevista con Margo Wootan, PhD, directora de política en nutrición para el Center for Science in the Public Interest (Centro para la Ciencia en el Interés Público).

Ludwig et al. Relation between consumption of sugar-sweetened drinks and childhood obesity: a prospective, observational analysis. The Lancet. February 17, 2001. 357: 505-508.

American Dietetic Association. Nutrition fact sheet: Straight facts about beverage choices.

Fried EJ and M Nestle. The growing political movement against soft drinks in schools. Journal of the American Medical Association. November 26, 2002. 288(17): 2181.

Purcell A. Prevalence and specifics of district-wide beverage contracts in California's largest school districts. Public Health Institute report. April, 2002.

Liquid Candy. Center for Science in the Public Interest (Centro para la Ciencia en el Interés Público).



Revisado por Michael Potter, M.D., médico asistente y profesor clínico asociado en la Universidad de California, San Francisco. Así mismo, es un profesional oficialmente certificado como médico de familia.

Publicado por primera vez 25 de agosto de 2003
Actualizado por última vez 14 de diciembre de 2005
Copyright © 2003 Consumer Health Interactive




Sobre este sitio | Privacidad | Los términos de uso | Contáctenos
-