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Salud Emocional

El Estrés y la Depresión




Por Chris Woolston
CONSUMER HEALTH INTERACTIVE

Abajo:
 • La llegada de la depression
 • Sensibilidad al estrés
 • Encontrando la paz – y el alivio


El estrés puede ser irritante, molesto y desesperante. Pero, por encima de eso, puede ser deprimente.

Hable con una persona que ha caído en la primera gran depresión de su vida, y la conversación seguramente señalará algún trastorno reciente, quizás una muerte en la familia, un empleo perdido, o un divorcio. A veces la depresión puede manifestarse sin motivo alguno. Pero el estrés que acompaña un trauma fuerte puede ser el empujón que acaba causando la depresión clínica.

El impacto considerable que el estrés puede tener en la depresión se hizo evidente en una investigación de casi 2.400 mujeres publicada en la revista American Journal of Psychiatry en el año 2000. Las mujeres que habían pasado recientemente por un acontecimiento intensamente traumático tenían nueve veces más propensión a caer en una depresión que otras mujeres.

De hecho, en los últimos años, los científicos han descubierto vínculos directos entre la reacción del cerebro al estrés y el comienzo de la depresión. Todavía quedan preguntas sin respuestas, pero investigadores ya han hecho algunos descubrimientos que pronto podrán conducir a nuevos tratamientos para la depresión. Por lo menos una nueva comprensión de las conexiones entre el estrés y la depresión puede ayudar a millones de personas a mejor entender su situación.

La llegada de la depression

La reacción en cadena que empieza con el estrés y termina con la depresión comienza en el cerebro. Cuando el cerebro detecta angustia, libera una sustancia química llamada CRH (hormona liberadora de cortitropina) que suena la alarma. Esta alerta le manda al cuerpo producir hormonas como cortisol y adrenalina. Estas hormonas producen sus efectos en el cuerpo entero –el pulso se acelera, los músculos se ponen tensos, las glándulas sudoríparas se abren –pero algunos de los impactos más dramáticos ocurren dentro del mismo cerebro.

Como escribe el experto del estrés Robert Sapolsky en su libro Why Zebras Don't Get Ulcers (Por qué las cebras no padecen de úlcera) (Henry Holt & Co., 2004), el estrés puede perturbar casi todo lo que da forma al estado de ánimo de una persona. Por ejemplo, el estrés continuo puede vaciar el cerebro de dopamina, un compuesto mensajero, o neurotransmisor, que nos permite sentir el placer. Es por eso que una persona que sufre de estrés o depresión puede sentir que no está disfrutando nada de la vida.

El estrés también puede impedir la administración y actividad de otro compuesto mensajero: la hormona serotonina. Cantidades anormales de serotonina y/o la hormona norepinefrina ha sido vinculadas con la depresión. La regulación de la serotonina es tan importante que es el objetivo principal de muchos de los antidepresivos como fluoxetina (Prozac) y paroxetina (Paxil). La serotonina también puede ayudar a explicar por qué es que algunas personas pueden pasar por situaciones increíblemente estresantes sin caer en depresión. Como Sapolsky explica, algunas personas tienen la suerte de haber nacido con un gen relacionado a la serotonina que les da protección adicional contra la depresión independientemente de los obstáculos que traen la vida.

Sorprendentemente, los investigadores todavía no saben exactamente qué cambios en el cerebro provocan la depresión. Pero cualquiera que sea el proceso que provoca la depresión, hay poca duda de que las hormonas del estrés tienen un papel importante. Como Sapolsky ha notado, la mayoría de personas propensas a la depresión tienen altos niveles de hormonas de estrés corriendo por su sangre. Este exceso de hormonas puede en parte explicar por qué personas que sufren de depresión tienden a tener el sistema inmunológico debilitado y propensión a las cardiopatías.

Ciertos estudios con animales proporcionan aún más pruebas de que las hormonas del estrés pueden causar depresión. Una investigación publicada en el año 2004 en la revista Behavioral Neuroscience encontró que inyecciones de hormonas durante tres semanas pueden causar depresión grave en ratas. (Las ratas expresan la depresión de varias formas, incluyendo falta de ganas de explorar nuevos territorios.) Interesantemente, las ratas machos eran más sensibles a las hormonas que las ratas hembras. Los investigadores especularon que quizás las hormonas femeninas ayudan a proteger en contra de la depresión. Si esto resulta ser cierto para los humanos, podría ayudar a explicar por qué las mujeres son propensas a la depresión antes de la menstruación e inmediatamente después de parir –períodos en que sus hormonas femeninas se agotan.

La depresión puede ser paralizante, pero también puede ser una respuesta lógica a un mundo estresante. Como informó la Asociación Psicológica Americana, una dosis exagerada de hormonas de estrés puede sobrecargar y eventualmente destruir células nerviosas en el cerebro, de la misma manera en que demasiados cables pueden sobrecargar un enchufe. Es posible que el cerebro se proteja retrasando su actividad. Las señales se ponen flojas, los receptores ya no son receptivos y la vida pierde su color.

Sensibilidad al estrés

Si una persona nunca ha estado gravemente deprimida, puede que exija una conmoción severa para que caiga en depresión. Pero entonces se puede crear un ciclo desafortunado. Como se describió en un número de Psychological Review, un 60 por ciento de las personas que han sufrido un ataque de depresión tarde o temprano sufrirán otro. ¿Por qué se hace más y más fácil caer en una depresión? En una palabra: estrés.

De acuerdo con el reportaje de la revista Psychological Review, el primer ataque de depresión puede sensibilizar el cerebro al estrés. Después de cada caída en la depresión, se necesita menos y menos estrés para desencadenar otro episodio. Finalmente, una persona puede hacerse tan sensible que aún un motivo banal pueda ser lo suficiente para provocarle una verdadera montaña rusa emocional. Para el observador – y aún para la víctima – la depresión puede parecer como que surge de la nada.

Encontrando la paz – y el alivio

No importa cómo empiece la depresión, luchar contra el estrés puede ser un paso importante para la recuperación. La Asociación Psicológica Americana aconseja que el aire fresco, el ejercicio y el sueño consistente –remedios comunes para el estrés– pueden ayudar a despertar un cerebro deprimido.

Las estrategias para conquistar el estrés pueden ayudar aun a las personas en las situaciones más graves. Unas cuantas investigaciones, incluyendo uno publicado en el año 2005 en Cancer Nursing, han encontrado que técnicas para relajación pueden ayudar a mitigar la depresión en personas con cáncer muy grave.

Muchas personas necesitan ayuda profesional para superar el estrés y la depresión. Antidepresivos recetados pueden ayudar a restablecer los desequilibrios químicos de la depresión. La terapia conductual cognitiva y otros tipos de terapia pueden ayudar a las personas a poner las situaciones estresantes en una perspectiva más sana.

Quizás el estrés sea inevitable, pero no tiene que doler tanto.

- Chris Woolston, M.S., licenciado en biología, escribe sobre medicina y salud. Fue escritor de plantilla para Hippocrates, una revista para médicos de Time, Inc. y es redactor contribuyente para Consumer Health Interactive. Es uno de los autores del libro Generation Extra Large: Rescuing Our Children from the Epidemic of Obesity. (Perseus paperback, 2006).



Referencias


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Kalynchuk, L.E. et al. Corticosterone increases depression-like behavior, with some effects on predator odor-induced defensive behavior, in male and female rats. Behavioral Neuroscience. December 2004. 118(6): 1365-1377.

Kendler, K.S. et al. Stressful life events and previous episodes of in the etiology of major depression in women: An evaluation of the "kindling" hypothesis. American Journal of Psychiatry. 2000. 157: 1243-1251.

Sapolsky, R.M. Why Zebras Don't Get Ulcers. Third Edition. Henry Holt and Co. New York. 2004.

Kim, S.D. and H.S. Kim. Effects of a relaxation and breathing exercise on anxiety, depression, and leukocyte in hemopoietic stem cell transplantation patients. Cancer Nursing. January-February 2005. 28(1): 79-83.

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Johnson, S.A., et al. Effect of different doses of corticosterone on depression-like behavior and HPA axis responses to a novel stressor. Behavioural Brain Research. 2006 Apr 3;168(2):280-8. Epub 2005 Dec 28.

New York University Medical Center. Selective serotonin reuptake inhibitors. http://www.med.nyu.edu/patientcare/patients/library/article.html?ChunkIID=14462

Sloman, R. Relaxation and imagery for anxiety and depression control in community patients with advanced cancer. Cancer Nursing. 2002 Dec;25(6):432-5.

University of Michigan Depression Center. Cognitive behavioral therapy. http://www.med.umich.edu/depression/cbt.htm



Revisado por Michael Potter, MD, médico asistente y profesor clínico asociado en la Universidad de California, San Francisco. Así mismo, es un profesional oficialmente certificado como médico de familia.

Publicado por primera vez 12 de septiembre de 2006
Copyright © 2006 Consumer Health Interactive


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