Por Melanie Haiken and Elaine Herscher CONSUMER HEALTH INTERACTIVEAbajo: • ¿Cómo afecta mi cuerpo el estrés? • ¿Puede el estrés causar enfermedades serias? • ¿Puede el estrés contribuir a un ataque cardiaca o un anuerisma? • ¿Contribuye el estrés a la diabetes? • ¿Hay personas que corren mayor riesgo que otras? • ¿Qué puedo hacer para reducir el estrés en mi vida?

Dicen que el estrés mata. Sin embargo la mayoría de nosotros no interpretamos eso textualmente. Sabemos que el estrés perjudica la salud, pero hay muy pocos entre nosotros que somos conscientes del papel que el estrés puede jugar en engendrar a los verdaderos asesinos tales como los ataques cardiacos y los aneurismas. "Un cambio crítico en la medicina ha sido el reconocer que muchas de las enfermedades más dañinas de acumulación lenta pueden ser bien causadas o empeoradas por el estrés," escribe Robert M. Sapolsky, el autor del muy reconocido Why Zebras Don't Get Ulcers. "El estrés puede causar estragos en su metabolismo, subir la presión, romper las células sanguíneas blancas, darle gases, arruinar su vida amorosa, y, por si eso fuera poco, posiblemente dañar el cerebro”. Lo que resulta importante recordar, escribe Sapolsky, quien es profesor de Ciencias Biológicas y Neurociencias en la Universidad de Stanford, es que controlar el estrés puede ser un arma poderosa contra las enfermedades graves. ¿Cómo afecta mi cuerpo el estrés? El estrés es nuestra reacción a cualquier situación que nos espanta o nos preocupa. Como respuesta a una provocación amenazadora, nuestros cuerpos producen adrenalina, una hormona que adelanta el pulso, produce respiración rápida e aumenta la vigilancia. Los arranques de estrés a corto plazo no son necesariamente malos; de hecho, pueden provocar las químicas que pueden mejorar la memoria, aumentar la energía, y causar un incremento en la conciencia y la productividad. En el caso de una cebra, cuando un león hambriento le persigue a través de la sabana, la adrenalina soltada le impulsa a correr más rápido, pensar más rápido y acordarse rápido cómo fue que pudo salvarse la última vez. De hecho, las cebras (entre otros mamíferos, dicho sea de paso) no sufren de estrés crónico como lo padecemos nosotros los seres humanos. Una vez que la cebra se escapa del león, el estrés que experimenta se termina (hasta que llegue el próximo predador). Las cebras no pagan hipotecas, ni se atascan en embotellamientos en la carretera, ni trabajan horas extras sin pago. No se preocupan por pagar las cuentas, enfermarse o entrar en una buena universidad. Los expertos dicen que es el estrés crónico lo que presenta una amenaza a la salud humana. El estrés crónico – viviendo bajo condiciones estresantes por períodos largos—puede tener un impacto profundamente negativo sobre el cuerpo. Cuando experimentamos una amenaza, ya sea física o psicológica, nuestros cuerpos entran en un estado de sobreexcitación. La actividad en el sistema nervioso simpático aumenta y las glándulas adrenales liberan las hormonas epinefrina (o adrenalina) y norepinefrina al sistema sanguíneo. Al mismo momento, las glándulas adrenales también sueltan cortisol, una hormona que envía al cuerpo el mensaje para liberar los ácidos grasos y desencadenar un arranque de energía. Esta actividad hormonal y del sistema nervioso retrasa la digestión, aumenta los niveles de azúcar en la sangre y el corazón bombea más sangre a los músculos. Es útil cuando un carro se le viene encima, pero es dañino cuando estas hormonas se estimulan en exceso muy a menudo. No sólo el estrés crónico contribuye a problemas estomacales, estreñimiento, diarrea, resfriados más frecuentes, e infecciones respiratorias, puede también socavar la salud a largo plazo. Hoy en día, los altos niveles de cortisol “afectan negativamente nuestros cuerpos y pueden empeorar condiciones inflamatorias tales como la colitis y el eczema, los trastornos auto-inmunológicos como la artritis reumatoide, el lupus, y la esclerosis múltiple” dice David Katz, MD, director del Yale Prevention Research Center de New Haven, Connecticut. ¿Puede el estrés causar enfermedades serias? Hay cada vez más evidencia de que el estrés es un factor que contribuye a condiciones tales como la presión alta, las enfermedades cardiacas y la diabetes. Como explica Sapolsky, “Si constantemente moviliza la energía a costo del almacenamiento de energía, nunca almacenará energía extra. Se sentirá más fatigado más rápidamente, y el riesgo de incubar una forma de diabetes aumentará. Las consecuencias de sobreactivar su sistema cardiovascular son igualmente dañinas: Si la presión llega a 180/140 cuando le persigue un león, eso se llama adaptarse, pero si llega a 180/140 cada vez que se asoma al desorden en el cuarto de su hijo adolescente, puede que esté encaminándose a una enfermedad cardiovascular”. ¿Puede el estrés contribuir a un ataque cardiaca o un anuerisma? La presión alta hace que el corazón trabaje más de lo necesario, e incrementa el riesgo de los ataques de corazón, los aneurismas y el fallo renal. Según una investigación reciente, el estrés mental causa la contracción de la capa interior de los vasos sanguíneos, lo cual puede incrementar el riesgo de muerte cardiaca repentina. La investigación, publicada en la revista Circulation divulgó que el estrés mental repentino induce disfunción endotelial, como llaman los médico una condición en la cual la capacidad de los vasos sanguíneos para contraerse se ve debilitada. Lo que resulta es que los vasos sanguíneos no pueden extenderse y contraerse para acomodar distintas cantidades de flujo de sangre. La condición puede incrementar el riesgo de sufrir un infarto o un aneurisma. De hecho, en septiembre 2004, unos investigadores canadienses publicaron una investigación de gran envergadura de casi 25,000 personas provenientes de 52 países que identificaba las causas mayores de enfermedad cardiaca. La investigación reveló que el estrés constante hizo que el riesgo de los ataques cardiacos fuera más que el doble, casi a la par con el tabaco. Otra investigación divulgó que la gente que ya padece una enfermedad cardiaca enfrenta riesgos mayores durante periodos de estrés emocional. Por ejemplo, los investigadores supieron que en los 60 días después de los ataques del 11 de septiembre de 2001 el Hospital New York Methodist de Brooklyn trató 35 por ciento más ataques cardiacos y 40 por ciento más taquiarritmias (palpitaciones irregulares) que en los 60 días anteriores a los ataques. Tanto los ataques cardiacos como las arritmias cardiacas están vinculados a una subida en las hormonas de estrés conocidas como catecolaminas, que estimulan las químicas de los nervios, dijo Jianwei Feng, MD, el autor principal de la investigación, que ahora es ayudante de cátedra en Cardiología en el Centro de Ciencias Médicas de la Universidad de Texas en Houston. ¿Contribuye el estrés a la diabetes? Los investigadores creen ahora que el estrés puede contribuir a la diabetes. En las personas que padecen diabetes tipo 2, las hormonas del estrés pueden elevar el nivel de azúcar en la sangre, mientras que el estrés físico, como la enfermedad o una lesión, causa los niveles más altos de azúcar en la sangre de las personas con diabetes tipo 1 ó 2. En los últimos años, organizaciones tales como la Asociación Americana de la Diabetes, la Asociación Americana del Corazón, y la Asociación Americana del Cáncer han empezado a concentrarse en el vínculo entre el estrés y las condiciones que ellas están intentando curar. ¿Hay personas que corren mayor riesgo que otras? De la misma manera que algunas personas se preocupan más que otras, el estrés causa una reacción física mucho más fuerte en unas que en otras. Aquellos cuyos cuerpos son más vulnerables al estrés cuando son jóvenes pueden sufrir más daño severo a largo plazo cuando ya son mayores. En una investigación reciente, los adultos jóvenes que reaccionaron al estrés psicológico con subidas de presión fueron más propensos a sufrir de presión alta cuando alcanzan sus 40. "Por lo general, los individuos cuya presión arterial respondía más al estrés tendían más a tener la presión alta," dijo la investigadora principal Karen A. Matthews, una profesora de psiquiatría en la Universidad de Pittsburgh. Este riesgo resultó independiente de otros factores de riesgo incluyendo la raza, el sexo, la educación, la edad, y el índice de masa corporal (BMI), agregó ella. Otro estudio encontró un vínculo directo entre la ansiedad, el estrés y las reacciones malsanas. Según una investigación reciente por parte de Christine M. Albert, catedrático de la Harvard University School of Public Health en Boston, niveles altos de estrés psíquico, específicamente ansiedad fóbica, aumentan el riesgo de muerte repentina cardiaca en las mujeres. Albert examinó a las mujeres inscritas en el Nurses Health Study (Estudio de la salud de las enfermeras) nacional y encontró que las que tenían tasas altas de ansiedad tenían un mayor riesgo de muerte cardiaca repentina. ¿Qué puedo hacer para reducir el estrés en mi vida? Las mejores estrategias para tratar el estrés incluyen hacer cambios en el estilo de vida para permitir más tiempo para el descanso y la relajación. Hacer al menos una cantidad moderada de ejercicio cada día ayuda a aliviar la tensión y también produce un sueño más profundo que brinda más descanso. La alimentación saludable y dormir lo suficiente cada noche también son útiles para controlar los niveles de estrés. Las técnicas para relajarse también pueden ayudar. Intente hacer ejercicios de respiración, tales como respirar fuerte y aguantar la respiración por el mayor tiempo que pueda antes de espirar, o intente terapia para relajarse de forma progresiva, que implica tensionar para después relajar los músculos del cuerpo poco a poco, empezando con los dedos de los pies hasta llegar hasta la coronilla. La meditación es una técnica excelente para combatir el estrés, como es el yoga o hacer los ejercicios de estiramiento. Experimente para hallar el método de relajación que más le convenga. A la larga, podría salvarle la vida. -- Melanie Haiken es escritora independiente que vive en San Rafael, California y ha trabajado como redactora de tamas de salud para la revista Parenting magazine y redactora ejecutiva de la revista San Francisco y BabyCenter.com. Elaine Herscher es redactora de proyectos especiales de Consumer Health Interactive.
Referencias Entrevista con Christine M. Albert, MD, profesora en la Harvard University School of Public Health
Entrevista with David Katz, MD, director, Yale School of Prevention Research
Entrevista with Pamela Peeke, MD, professor adjunto de medicina, University of Maryland School of Medicine, director científico adjunto, National Institutes of Health
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Revisado por Michael Potter, MD, médico asistente y profesor clínico asociado en la Universidad de California, San Francisco. Así mismo, es un profesional oficialmente certificado como médico de familia.
Publicado por primera vez 13 de septiembre de 2006
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