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Antojos de Azúcar

No es una adicción, pero intente decir eso a su mente. A continuación va a encontrar lo que tiene que hacer cuando muere de ganas de algo dulce.


Por Teresa Moore
CONSUMER HEALTH INTERACTIVE

La mayor parte del tiempo Rosalia Scalia vive feliz comiendo su régimen vegetariana estrictísimo. Ella volteó la espalda a la carne, el pescado, los huevos y los productos lácteos. En vez de eso, come una dieta compuesta de granos, frijoles y verduras. Devora tomos sobre la relación entre la nutrición y la salud; además le encanta crear comidas exóticas a base de vegetales. Después de seis años durante los cuales ha comido bajo en el escalón alimenticio, se siente más sana que nunca. Sin embargo, hay un problema: aunque coma mucho dulce, nunca se siente satisfecha.

"Me urge mi cuota de azúcar cada día", dice ella. "Yo podría consumir un paquete entero de Twizzlers o toda una caja de regaliz Pandas. Puedo acabar con una caja de regaliz y de inmediato empezar con la otra".

A veces sus "deslices" incluyen el chocolate oscuro. O encuentra que está inundando sus waffles vegetarianos en dulce de maple. O, en su búsqueda de azúcar, abandona del todo su régimen sin productos lácteos. Le encanta un pastel italiano que se rellena con crema “cannoli”. "Cuando termino de comer uno, no puedo parar allí. Cuando termino me siento indigesta”, dice ella. "Me digo que comeré nada más que un trocito de pastel; sin embargo voy por otro y después otro más".

"Los otros miembros de mi familia son iguales. Aunque sus padres son diabéticos, aún comen postre. "Creo que la familia entera es adicta al azúcar", dice Scalia.

La mayoría de los médicos no estarían de acuerdo con la evaluación de Scalia. “La idea de que la gente puede ser adicta al azúcar no tiene sentido", dice el Dr. Richard Surwit, vicedecano de psicología y experto en el manejo de la obesidad y la diabetes en el Centro Médico de La Universidad de Duke. "Las personas consumen azúcar porque sabe rico. Llamarlas adictas es ridículo".

Karen Miller Kovach, especialista dietética registrada y científica principal para Weight Watchers International, explica la confusión: “Ella está utilizando la palabra 'adicción' en el sentido popular. Una adicción se define por síntomas físicos tangibles, que son predecibles y se pueden demostrar una y otra vez cuando se retira la sustancia. Nunca ha ocurrido nada así con el azúcar. La base de lo que está sintiendo no es física. La ciencia rigurosa no respalda la idea de que el azúcar sea una sustancia adictiva".

La irritación que se experimenta cuando siente mucha hambre y la baja en el nivel de azúcar en la sangre es distinta a lo que un fumador o un bebedor de café pueden experimentar en la ausencia de la nicotina o la cafeína. Puede ser que agarre un dulce para apaciguar sus ansias, sin embargo un emparedado de pavo, un puño de almendras ahumadas, un caldo con galletas o un sinnúmero de otros bocadillos no azucarados podrían satisfacer también su hambre física. Su cuerpo no necesita aquellos Junior Mints -- pero intente decirle eso a su mente.

Aunque el deseo de comer azúcar no se considera una verdadera adicción, los investigadores del Laboratorio Nacional de Brookhaven del Departamento de Energía de Estados Unidos han descubierto elementos parecidos en los cerebros de los adictos a cocaína y en los de la gente severamente obesa. En estudios anteriores, los científicos de Brookhaven descubrieron que los drogadictos tienen menos receptores de dopamina que la gente normal. (La dopamina es un químico del cerebro relacionado con las sensaciones placenteras).

En un estudio publicado en The Lancet en febrero del 2001, el Dr. Gene-Jack Wang, médico, y la Dra. Nora Volkow, psiquiatra, indicaron que descubrieron que diez personas obesas tenían menos receptores de dopamina en sus cerebros que los diez sujetos control que eran delgados. Wang y Volkow descubrieron que entre más pesaba la persona, menor era el número de receptores de dopamina. Wang dijo que todavía no están seguros de si tener un bajo número de receptores de dopamina es una causa o un resultado del sobrepeso.

Pero antes de confundir las naranjas con las peras y el delirium tremens de un alcohólico, recuerde que los investigadores estudiaron personas en el extremo de la escala de obesidad. Y Wang y Volkow no se fijaron en los efectos de las comidas “detonantes” en los sujetos. (Las comidas detonantes son aquellas que hacen que las personas empiecen el camino que los conduce a comer sin parar). Tampoco dijeron que los alimentos sean sustancias adictivas. Por el contrario, Wang dijo que comer, al igual que consumir drogas, es un “comportamiento de reforzamiento” -- las personas siguen haciéndolo porque se siente bien.

También es muy importante no calificarse de anormal, o sea, que sufre de un trastorno alimenticio, solamente porque ha gozado de unos cuantos encuentros con una bolsa de galletas Oreo. La Dra. Yvonne Morris, psicóloga en el Clínica de Medicina del Comportamiento en el Centro Médico de la Universidad de Stanford dice que hay una diferencia entre alguien que padece un trastorno alimentario -- otro término médico que frecuentemente es mal usado -- y una persona que de vez en cuando se da el gusto de, como lo llama ella, "comer emotivo".

Morris dice que es muy común relacionar la comida con las emociones. "¿Qué hicieron nuestros padres cuando éramos niños y nos sentíamos mal? Nuestras madres a menudo decían: ¡Oh, déjame buscarte una galleta! Aprendíamos a relacionar la galleta con el alivio emocional. Es bastante fácil transportar esa relación a la madurez".

Después de un día lleno de problemas, puede ser que se diga: “Me merezco un pastel hoy". Pero el truco es, según Morris, evitar dejarse controlar por los dulces. "Los malos hábitos se amontonan, y una vez que los hemos acumulado, es muy duro dejarlos. Entre más hacemos algo, más nos sentimos atraídos a hacerlo de nuevo".

Hay algunos que intentan controlar sus antojos de azúcar reemplazando el azúcar refinado con miel, malta o fructosa. Sin embargo, Kovach y otros están de acuerdo con que, en cuanto al cuerpo, el azúcar -- no importa en que forma, por saludable que se vea -- sigue siendo azúcar. La sucrosa, la fructosa y la lactosa son variantes sutiles de la glucosa, la fuente primordial de energía del cuerpo. "Una vez que entra en el cuerpo, se trata prácticamente igual", dice ella.

La solución para algunos es evitar el azúcar completamente—un propósito algo difícil dada su presencia en tantos alimentos naturales y procesados. Eliminar todo rasgo de dulce sí ayuda a algunos a evitar el desliz inexorable hacia la locura confitera, pero la mayoría de los nutricionistas y psicólogos sugieren reemplazar los malos hábitos alimentaros con buenos. Y muchos señalan que al consumir las 5 a 7 raciones diarias recomendadas de frutas y verduras, junto con una cantidad adecuada de proteínas y granos, puede ser que no le quede espacio para comer ese puño de M&Ms, mucho menos la bolsa gigantesca, tamaño económico.

Con tal de que consuma los alimentos adecuados en su dieta, una cucharada de azúcar probablemente no le hará ningún daño. Con un poco de planificación y práctica, puede sacarse ese mono de azúcar de encima. A continuación encontrará algunas recomendaciones de los investigadores y nutricionistas:

No use los dulces para distraerse. Cuando note que está tratando de alcanzar jelly beans, pregúntese que está sucediendo. Si tiene hambre, coma la clase de bocadillo que durará más tiempo que un simple torrente de azúcar -- un puño de almendras o una onza de queso, por ejemplo. Si está muy tenso, salga a caminar. Si se siente triste, llame a un amigo. Si se siente aburrido, salga de la casa.
Coma a intervalos regulares. La mayoría de los nutricionistas recomiendan comer poco cada tres horas para mantener la estabilidad de los niveles de glucosa en la sangre.
Saque los dulces de su escritorio y de los escondrijos en la cocina. Si la comida basura no está, no puede consumirla. Cuando quiera un bocadillo azucarado, salga y compre UNO.
La gente que depende de los sustitutos del azúcar no necesariamente consume menos calorías. Puede reducir las calorías al utilizarlas. Pero no se engañe pensando que puede comer más de otros alimentos solamente porque toma refrescos dietéticos o usa azúcar artificial en su café.
La gente que depende de los sustitutos del azúcar no necesariamente consume menos calorías. Puede reducir las calorías al utilizarlas. Pero no se engañe pensando que puede comer más de otros alimentos solamente porque toma refrescos dietéticos o usa azúcar artificial en su café.
Un pedazo de chocolate Godiva diario es mejor que una bolsa de besitos Hershey's de día de por medio. Si puede acomodarse al hábito de comerse una cantidad pequeña de su dulce favorito al día, puede que resulte menos probable que "pierda el control" y devore todos los dulces que caigan en su camino. Algunos nutricionistas sugieren que mejor concentrarse en la densidad del sabor -- es probable que disfrute más un pedazo de chocolate de mejor calidad.
Espera cinco minutos para ver si el antojo se le pasa. Si no, sírvase una sola porción de lo que desea, en vez de comerse un sustituto saludable. Según Kovach, "Los sustitutos no funcionan. Si realmente desea comer helado, le irá mejor comer un poco de helado en vez de tres libras de palitos de zanahorias".
Coma alimentos apropiados en momentos apropiados. Coma su postre cuando es hora del postre y no para el almuerzo o el desayuno. Es menos probable que exagere si tiene una comida completa en su estómago. Como dice Morgan, "La mejor defensa en contra de comer en exceso es comer".
Elimine los mitos sobre el azúcar. No es su enemiga. Tampoco es su amiga. "Desde una perspectiva nutricional, sea consciente que al comer el azúcar, está ingiriendo calorías y casi nada más", dice Kovach. "No hay muchas virtudes relacionadas con el azúcar. Sin embargo, no tiene que evitarla como una plaga".

-- La escritora Teresa Moore es instructora en estudios de los medios de comunicación de la Universidad de San Francisco y escritora premiada en el campo de la salud. Además fue anteriormente una redactora del San Francisco Chronicle, editora de Youth Outlook (Yo!), igual que asociada de Pacific News Service.



Referencias


Entrevista con Dr. Richard Surwit, vicedecano de psicología y experto en el manejo de la obesidad y la diabetes en el Centro Médico de La Universidad de Duke.

Entrevista con Rosalia Scalia.

Entrevista con Karen Miller Kovach, especialista dietética registrada y científica principal para Weight Watchers International.

Entrevista con Gene-Jack Wang, MD, un investigador del Laboratorio Nacional de Brookhaven del Departamento de Energía de Estados Unidos.

Entrevista con Yvonne Morris, psicóloga en el Clínica de Medicina del Comportamiento en el Centro Médico de la Universidad de Stanford.



Revisado por Revisado por Lisa Tartamella, MS, RD, especialista en nutrición ambulatoria en el hospital Yale-New Haven en Connecticut y coautora del libro The Yale Guide to Children's Nutrition (Guía Yale para la nutrición de los niños).

Publicado por primera vez 15 de agosto de 2001
Actualizado por última vez 15 de diciembre de 2005
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