Por Chris Woolston CONSUMER HEALTH INTERACTIVEAbajo: • ¿Cuáles son los problemas de salud que se asocian con el embarazo en la adolescencia? • ¿Cuáles son las consecuencias a largo plazo del embarazo en la adolescencia? • ¿Cómo se explica que tantos adolescentes queden embarazadas? • ¿Qué se puede hacer para bajar la incidencia de embarazo en la adolescencia? • ¿Qué pasa con el padre del bebé?
Pocas adolescentes tienen la experiencia o los recursos para empezar su propia familia. Sin embargo, eso no quita que lo hagan. Según la Campaña Nacional en Estados Unidos para la Prevención de Embarazo en Adolescentes, cada año alrededor de 900,000 adolescentes quedan embarazadas. La tasa de embarazo entre las adolescentes norteamericanas ha bajado últimamente, pero, entre los países industrializados, permanece por encima del resto. Por supuesto, existen adolescentes que pueden desempeñar el papel de un padre de familia con esmero, mientras que hay otros que luchan con la tarea singular de criar un niño a una edad tan temprana. Los problemas se presentan de muchas formas: la pobreza y la soledad, problemas de salud para madre e hijo, las oportunidades perdidas de conseguir una buena educación, la soledad y el resentimiento por no poder asistir a los bailes y otras actividades emocionantes de los adolescentes, por sólo nombrar unos pocos. ¿Cuáles son los problemas de salud que se asocian con el embarazo en la adolescencia? Según March of Dimes, las adolescentes embarazadas son especialmente vulnerables a complicaciones tales como la presión alta, la anemia, y, lo que es más grave, el parto prematuro. Sus niños son más propensos a nacer pequeños y muchas veces tienen los pulmones poco desarrollados, problemas de la vista, o una serie de otros problemas. La mayoría de estos problemas podrían ser prevenidas. Tal como fue reportado por March of Dimes, las adolescentes están por lo general preparadas biológicamente para dar a luz bebés saludables. Si reciben el cuidado prenatal apropiado, llevan una dieta saludable y se apartan de los cigarrillos y el alcohol, tienen una excelente oportunidad de tener un embarazo saludable. Desafortunadamente, muchas adolescentes no toman estas medidas básicas. ¿Cuáles son las consecuencias a largo plazo del embarazo en la adolescencia? En muchos casos, el embarazo adolescente no es sólo un inconveniente pasajero. Es un percance que puede afectar las vidas de los padres y el niño por muchos años. Por ejemplo, un embarazo temprano puede impedir que una mujer—y muchas veces también el padre–reciban una buena educación. Como informa la Campaña Nacional para la Prevención de Embarazo en Adolescentes, sólo el 41 por ciento de las madres que dan a luz antes de la edad de 18 termina la secundaria. Al no reunir los requisitos para un trabajo con un buen salario, las madres tienen problemas para subsistir. Casi la mitad de todas las madres adolescentes empiezan a recibir ayuda del bienestar público en un plazo de cinco años. Los niños de madres adolescentes también se hallan en desventaja. Según la Campaña Nacional para la Prevención de Embarazo en Adolescentes, ellos son más propensos en un 50 por ciento a repetir grados, y también menos propensos a terminar la escuela secundaria. Los hijos varones de las madres adolescentes son más propensos que los de mujeres de más edad a pasar tiempo en la cárcel, y las hijas son más propensas a hacerse madres adolescentes ellas mismas. ¿Cómo se explica que tantos adolescentes queden embarazadas? La mayoría de los embarazos adolescentes son causados por el descuido. Según la Campaña Nacional para la Prevención de Embarazo en Adolescentes, acerca del 80 por ciento de los embarazos adolescentes no son planificados. Eso todavía deja 180,000 niñas que salen embarazadas con toda intención. Según la experta en sexualidad humana Andrea Parrot en un comunicado de prensa de la Universidad de Cornell, “Muchos embarazos adolescentes no son accidentales sino intencionales porque esas niñas no conciben otras metas en la vida a su alcance aparte de ser madres”. Para estas niñas, una clase de educación sexual o una conferencia sobre abstinencia probablemente no serán suficientes para impedir que queden embarazadas antes de estar realmente preparadas. ¿Qué se puede hacer para bajar la incidencia de embarazo en la adolescencia? Las clases de educación sexual, el acceso fácil a los contraceptivos y la opción personal de la abstinencia juegan todos su papel en la prevención de los embarazos adolescentes. No obstante, según la Campaña Nacional para la Prevención de Embarazo en Adolescentes, los padres de los adolescentes pueden ser el recurso de más valor de todos. Cuando los padres hablan abiertamente a sus hijos acerca de la sexualidad y la responsabilidad a una edad temprana, éstos son menos propensos a adelantarse hacia la vida de padres de familia. ¿Qué pasa con el padre del bebé? Por muchos años, la política reproductiva en los Estados Unidos se enfocó solamente en las mujeres, algo que hoy en día casi todos consideran un gran error. “Por qué los varones fueron alguna vez excluidos de la manera en que pensamos sobre la prevención del embarazo es un misterio”, escriben los autores del reciente reportaje Involving Males in Preventing Teen Pregnancy (“Involucrar a los varones en la prevencion del embarazo adolescente”). “El comportamiento sexual involucra a dos personas”. Relegar la fertilidad y la familia al dominio femenino, escriben los autores, “nos ha impedido reconocer lo que debió ser obvio: que los varones deben involucrarse en cualquier medida de solución a los embarazos no intencionales entre adolescentes”. El reporte continúa diciendo que es bien sabido que los adolescentes varones empiezan la vida sexual más temprano que las muchachas. Sin embargo, “al contrario de los estereotipos en cuanto al descuido de los varones hacia la contracepción”, afirman los autores, pruebas contundentes muestran que por muchos años los adolescentes han jugado un papel clave en proporcionar la contracepción. Es más: este patrón ha mejorado durante las últimas dos décadas: entre 1979 y 1988, el uso de los condones se duplicó, y desde entonces esta tendencia se ha incrementado. Estos cambios en el comportamiento, concluyen los investigadores, implica que los esfuerzos para prevenir los embarazos que incluyen a los varones son sumamente importantes y “no irán a parar necesariamente a oídos sordos.” En fin, cuando los padres explican los riesgos del sexo temprano y las realidades de criar una familia, sus hijos los escucharán. Los hechos, en suma, son claros: una familia vale la espera. - Chris Woolston, M.S., licenciado en biología, escribe sobre medicina y salud. Es redactor contribuyente para Consumer Health Interactive. Es uno de los autores del libro del año 2005 Generation Extra Large: Rescuing Our Children from the Epidemic of Obesity.
Referencias National Campaign to Prevent Teen Pregnancy. Not just another single issue: Teen pregnancy prevention's link to other critical social issues. February 2002.
March of Dimes. Facts you should know about teenage pregnancy. 2003.
National Campaign to Prevent Teen Pregnancy. Ten tips for parents to help their children avoid teen pregnancy. 2002.
Cornell University press release. June 4, 1997
Revisado por Michael Potter, MD, médico asistente y profesor clínico asociado en la Universidad de California, San Francisco. Así mismo, es un profesional oficialmente certificado como médico de familia.
Publicado por primera vez 08 de mayo de 2007
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