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Salud Infantil

Los Aislamientos Temporales




Por Paula Spencer
CONSUMER HEALTH INTERACTIVE

Abajo:
 • Dé un aviso justo
 • Escoja un lugar
 • Confíe en su propia autoridad
 • Reafirme la causa
 • Utilice los aislamientos temporales de manera consecuente


Los aislamientos temporales son un método que se utiliza para detener malos comportamientos y consisten en retirar al niño durante unos minutos de una situación en que está en el momento para que se calme. Esta es una gran forma de ayudar a que el niño se tranquilice y luego se una al grupo. Entre las edades de 3 y 6 años, los niños están aprendiendo reglas y probando límites de una manera intensa. Los aislamientos temporales pueden ser particularmente útiles para establecer estos dos elementos, siempre y cuando usted los aplique de una manera consecuente. A continuación, presentamos ocho maneras de hacer que la técnica le funcione.

Decida qué situaciones ameritan un aislamiento temporal Busque un momento tranquilo para establecer una política de aislamiento temporal en su hogar, determinando dónde se van a dar, por qué y durante cuánto tiempo. De esta manera no habrá sorpresas, usted no necesitará tomar decisiones precipitadas y podrá enfrentar su primer aislamiento temporal sintiéndose preparado y tranquilo.

Si usted utiliza los aislamientos temporales con mucha frecuencia, disminuirá su efectividad, entonces guárdelos para los problemas más serios (actos agresivos como morder, golpear y tirar los juguetes), de lo contrario, se presentarán desafíos para sus reglas y sus instrucciones. En caso de ofensas más leves, confíe en tácticas como reprender verbalmente o reorientar al niño hacia otra actividad.

Dé un aviso justo

En cambio de sorprender a su hijo con un aislamiento temporal, déle una advertencia de que le va a imponer uno si continúa comportándose mal. Esto le dará la oportunidad al niño de regular el comportamiento por sí mismo primero. A esta edad es común que los niños se irriten sin darse cuenta y un recordatorio puede calmarlos. A algunos niños les disgustan tanto los aislamientos temporales que finalmente la misma advertencia alcanza. Sin embargo, los avisos no son suficientes cuando se trata de los golpes; si su hijo, pega, patea o muerde a alguien, intervenga con un aislamiento temporal de inmediato.

Explique a su hijo el porqué del aislamiento temporal.

Con unas pocas palabras prácticas explíquele la razón por la cual le está asignando un aislamiento temporal. Podría decirle, por ejemplo, "aunque te he dicho que hables en voz baja estás gritando. Necesitas un descanso para calmarte" o "tienes prohibido pegarle a alguien, necesitas un descanso para que pienses acerca de lo que acabas de hacer". Recuerde que el propósito de esta técnica es reforzar las reglas. Aunque es difícil no acalorarse, el regaño hará que su hijo se sienta más despreciado y puede volverlo más rebelde. El manejo de la frustración de una manera relajada le servirá al niño de ejemplo para que sepa cómo manejar sus propias emociones fuertes. Cíñase a una explicación imparcial de causa y efecto.

Escoja un lugar

Los chicos responden bien a la rutina, entonces es buena idea designar un lugar para el aislamiento temporal: puede ser una silla, el final de un corredor o el último tramo de una escalera. El lugar que se escoja debe ser seguro y no causar miedo (no se deben utilizar sótanos, clósets ni lugares aislados).

Lyndon Waugh, autor de "Tired of Yelling" (Cansado de gritar) sugiere que se designe una "silla de pensar", la cual refuerza la idea de que el aislamiento temporal es una oportunidad para reflexionar, pero si es del caso, simplemente puede designar un aislamiento temporal en ese mismo lugar.

La opinión de los expertos está dividida con respecto al hecho de si el niño se debe enviar a su cuarto para un aislamiento temporal. Algunos dicen que el lugar que se escoja debe ser, sobre todo, aburrido, no debe haber refuerzos positivos (no televisores, no juguetes, nadie con quien hablar). Otros expertos piensan que enviar a un niño a su cuarto se ajusta al propósito de desactivar comportamientos hirientes. Su hijo también sufre las consecuencias de ser retirado de la acción y de la diversión. Sin embargo, nunca ponga seguro a la puerta ni la deje cerrada.

Decida la duración de los aislamientos temporales Un aislamiento temporal debe durar sólo lo suficiente para lograr el objetivo. Es decir, el niño debe tener el suficiente tiempo para suspender su mal comportamiento y calmarse, pero no debe durar tanto hasta el punto que él pueda olvidar su falta o frustrarse por haber sido puesto en cautiverio. Muchos expertos recomiendan que el tiempo debe ser de un minuto por cada año de edad del niño. Usted mismo puede verificar el tiempo o poner el reloj y decirle al niño que puede levantarse cuando éste timbre.

Confíe en su propia autoridad

Incluso si usted está furioso, actúe con calma cuando vaya a establecer un aislamiento temporal. Es importante que el niño sepa que es usted quien tiene el control. Recuerde que la disciplina es una forma de enseñar comportamientos y reacciones adecuados. Gritando "¡Suficiente! Te vas ya a la silla de aislamiento" no está demostrando exactamente que se tiene el control. De hecho, esta técnica puede ser perjudicial si usted está demasiado furioso o si su hijo percibe que usted se comporta de modo vengativo, inclusive puede llegar a preguntarse si no es usted quien debería tomarse un aislamiento temporal, o usted podría terminar escuchando su propio tono y lenguaje saliendo de la boca de su hijo, ya que los chicos son extremadamente buenos para observar e imitar a sus padres.

Tampoco explique ni justifique demasiado sus acciones con una larga charla y evite atraparse en una conversación acerca del aislamiento temporal o del comportamiento que lo originó. Finalmente nunca se vaya con palabrerías, esto no solamente lo tentará a renunciar al aislamiento temporal que impuso, si su hijo promete comportarse bien, sino que tampoco es de mucha ayuda para ninguno de ustedes dos a largo plazo. Muestre a su hijo que está hablando en serio utilizando un tono seguro y ecuánime y manteniéndose firme en lo que dice.

Reafirme la causa

Una buena manera de finalizar un aislamiento temporal es resumiendo por última vez el motivo que lo ocasionó y alentando a su hijo para que continúe trabajando los problemas que lo hicieron ir a la silla caliente. Trate de decirle "puedes seguir jugando, pero recuerda, sin pegarle a nadie" o "¿puedes utilizar un tono de voz más bajo esta vez? No más gritos". Resístase a la tentación de sermonear o de pedir a su hijo que se disculpe (y no mencione el incidente más adelante). Ya logró su cometido y con los regaños sólo tiene la posibilidad de asustar o avergonzar a su hijo.

Usted podría sentir una gran necesidad de abrazar a su hijo después de que le ha asignado un aislamiento temporal. Eso está bien, pero si le brinda demasiado afecto y solidaridad después de éste, se está arriesgando a reforzar de manera positiva un mal comportamiento. Probablemente sea mejor dejarlo ir. Permita que pase algún tiempo, y después, durante el curso normal del día, bríndele besos y abrazos que no estén vinculados con el aislamiento.

Utilice los aislamientos temporales de manera consecuente

Una vez que usted haya determinado las causas de los aislamientos temporales, asegúrese de continuar con uno cada vez que se presenta el comportamiento indeseable. El hecho de establecer una regla hoy y olvidarla mañana hace que el niño se confunda. Si él ve que tiene la oportunidad de evadir algo malo, usted puede apostar a que va a persistir. Además, cuando usted se ciñe a ciertas reglas, el niño las asimila con el tiempo y finalmente las utilizará para hacer sus propias determinaciones sobre lo que es un buen comportamiento y lo que no lo es; estos valores proporcionan a su hijo fundamentos para controlar sus propios comportamientos.



Otros Recursos

National Institute of Child Health &Human Development http://www.nichd.nih.gov/default.htm



Referencias


"Raising a Thinking Child: Helping Your Young Child Resolve Everyday Conflicts and Get Along With Others", Myrna B. Shure, 1996: Pocket Books.

"Discipline That Works", Thomas Gordon, 1991: Plume Penguin.

"Discipline with Dignity", Richard L. Curwin and Allen N. Mendler, 1988: ASCD.



Revisado por Laura Grunbaum, M.D., miembro del cuerpo médico del Hospital Infantil de Oakland, California.

Publicado por primera vez 26 de agosto de 2003
Actualizado por última vez 15 de diciembre de 2005
Copyright © 1999 Consumer Health Interactive


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