Por Paula Spencer CONSUMER HEALTH INTERACTIVEAbajo: • Mi hijo se toma el aislamiento temporal como un gran juego • Mi hijo no se queda quieto • Mi hijo llora y grita el tiempo que dura el aislamiento temporal • Después del aislamiento temporal mi hijo reinicia de inmediato su mal comportamiento • Los aislamientos temporales hacen que mi hijo se enoje más en lugar de calmarse • Creo que me siento incapaz de asignar un aislamiento temporal fuera de la casa • El aislamiento temporal me dio resultados en un momento pero ahora ya no funciona
A veces, cuando usted está a punto de volverse loco, le asigna a su hijo un aislamiento temporal, pero esto parece no funcionar. De pronto hace un berrinche o se niega a quedarse quieto y empieza a correr por toda la casa. No se dé por vencido, los aislamientos temporales (suspender un mal comportamiento aislando al niño por unos minutos del lugar donde está para que se calme) son una de las estrategias más efectivas en el plan del juego de la crianza de los hijos. Quizás su técnica necesita afinación. A continuación, le exponemos ocho de los problemas más comunes y cómo resolverlos. Mi hijo no se toma en serio los aislamientos temporales. En este caso la coherencia es la clave. No asigne un aislamiento temporal hoy para olvidarlo mañana cuando su hijo presente el mismo comportamiento, sólo porque usted anda de mejor genio. Y siempre lleve hasta el fin una advertencia si su hijo no le obedece. También es importante asignar un aislamiento temporal en el acto. No espere 30 minutos (ni siquiera 5) para que sea más oportuno. Si está en un lugar público, asigne la descanso justo ahí donde está. En el supermercado, por ejemplo, puede hacer que el niño se siente en el suelo o en una esquina alejada y si está fuera de control puede llevarlo al carro. Si espera hasta llegar a la casa, se pierde la oportunidad de enseñar a su hijo el comportamiento adecuado y la manera como debe controlarse. Tan pronto como el aislamiento temporal se desvincula del comportamiento inmediato, se convierte en una amenaza y luego en un castigo dejando pocas enseñanzas al niño. Recuerde que el objetivo del aislamiento temporal no es hacer que el niño tiemble en sus tenis Keds; es simplemente ayudarlo (y a usted mismo) a calmarse y recuperar el autocontrol. Mi hijo se toma el aislamiento temporal como un gran juego Su actitud es un ejemplo para su hijo. Si usted toma en serio la asignación del aislamiento, su hijo también tendrá que verlo así. Una conducta tranquila y práctica funciona mejor. Si su expresión facial o tono de voz revelan exasperación, con seguridad el niño la captará. Y obviamente, usted tiene que mantener una cara firme, no importa cuán divertida sea la reacción de su hijo al aislamiento, ya sea haciendo pucheros o tratando de sonsacarlo para salirse con la suya. Mi hijo no se queda quieto Si su hijo se niega a dirigirse al lugar asignado para el aislamiento temporal y a quedarse allá, entonces necesita su ayuda. Llévelo hasta el lugar escogido y de una manera calmada pídale que se siente, si se levanta, vuélvalo a sentar. Usted no debe permitir que esta situación de levantarse y sentarse, como muñeco en caja de sorpresas, se convierta en un juego. Si el niño se levanta por tercera vez, simplemente siéntese con él y cárguelo durante el tiempo que deba durar el aislamiento. Haga esto de una manera consecuente y sin regañar. Sobra decir que nunca debe empujar ni usar la fuerza con su hijo para que vaya al lugar escogido para el aislamiento. Si un niño en edad de jardín o un poco mayor se niega a permanecer en el lugar que se le ha asignado para el aislamiento temporal, hágale saber que habrá consecuencias; estas podrían ser extender la duración del aislamiento o privarlo de algún otro privilegio más adelante. Mi hijo llora y grita el tiempo que dura el aislamiento temporal Es perturbador escuchar esto, pero un espectáculo dramático de lágrimas no significa que el aislamiento no esté funcionando. Es difícil que los niños contengan sus protestas de ira. Su hijo no tiene que sentarse quieto como un monje para aprender algo a partir de la suspensión de su actividad. La misión suya es ignorar el alboroto. El hecho de tratar de lograr que su hijo se calme sólo originará una nueva lucha de poderes y se aparta del objetivo que usted está tratando de lograr. La mayoría de los chicos finalmente se calman; inclusive si el suyo no lo hace, la clave está en el hecho de si continúa comportándose mal después del aislamiento. Si su manera de comportarse mejora y se calma, entonces usted ha logrado su objetivo. Puede ser bueno iniciar un aislamiento temporal antes de que su hijo se descontrole completamente. Intervenga con advertencias o tácticas de distracción ante los primeros signos de que un mal comportamiento va empeorando; si esto no funciona, acuda al aislamiento temporal inmediatamente. Si su hijo es mayor de 4 años, usualmente funciona decirle que si no se calma, su aislamiento se duplicará en duración y recuérdele que este lapso es para pensar, no para hablar. Después del aislamiento temporal mi hijo reinicia de inmediato su mal comportamiento Espere un tiempo. Cuando los padres ensayan una nueva técnica, el comportamiento usualmente empeora antes de mejorar. Su hijo lo está probando para saber si usted realmente permanece firme; si su mal comportamiento persiste, asígnele inmediatamente otro aislamiento. Utilice la técnica de manera constante, inclusive si parece no tener efecto. Explique brevemente el propósito: "necesitas pensar un poco más acerca de lo que te dije". Los aislamientos temporales hacen que mi hijo se enoje más en lugar de calmarse Tenga cuidado con la correspondencia que debe haber entre la duración de los aislamientos temporales, la edad y la capacidad de concentración de su hijo. Si el aislamiento es demasiado largo, ya no sirve para interrumpir un comportamiento negativo, en lugar de esto, su hijo se vuelve más inquieto y resentido (e inclusive más propenso a comportarse mal). Un minuto por cada año de edad de su hijo es una guía práctica, aunque no absoluta. Cinco minutos son una eternidad para la gran mayoría de niños en edad de jardín. Es también importante que los aislamientos temporales sean sólo una de tantas tácticas que usted emplea cuando su hijo se comporta mal. Algunas veces los padres caen en el hábito de asignar un aislamiento en casos en los cuales se podría tener éxito con reacciones menos drásticas. Dé alternativas a su hijo, por ejemplo, para ayudarle a pensar en las consecuencias de sus actos, dígale: "si quieres jugar a agarrar el balón, entonces vamos afuera; si quieres quedarte aquí adentro, debes pensar en otro tipo de juego". Si su hijo continúa tirando el balón, entonces usted puede advertirle: "si no dejas de jugar con el balón dentro de la casa, me veré obligado a asignarte un aislamiento temporal para que pienses acerca de lo que te estoy diciendo". Esta estrategia deja dos resoluciones posibles antes de proseguir con el aislamiento. Creo que me siento incapaz de asignar un aislamiento temporal fuera de la casa Esta es una táctica portátil. Inclusive si usted ha escogido una silla de la casa para los aislamientos temporales, puede también utilizar la misma idea básica cuando esté en lugares públicos. Simplemente busque un lugar relativamente tranquilo para llevar a su hijo, podría ser una banca del parque, el automóvil o uno de los pasillos más desocupados del supermercado. Utilice un tono de voz bajo y calmado para evitar avergonzar a su hijo e irritarlo más. Trate de restar importancia a cualquier tipo de vergüenza que usted mismo pueda sentir y recuerde que usted sólo está cumpliendo con su trabajo de padre de familia. El aislamiento temporal me dio resultados en un momento pero ahora ya no funciona Cuando estos aislamiento pierden potencia, usualmente la razón es que se está abusando del recurso. Su hijo ya no los ve como una oportunidad nueva para calmarse y pensar, en lugar de esto, se han convertido en una respuesta represiva a cada acto de rebelión leve. Recuerde que el aislamiento temporal es una privación de la atención de los padres y para que funcione, su hijo debe recibir mucha retroalimentación positiva cuando se está comportando bien. Reaccione ante su hijo cuando sea el usual chico encantador y agradable, pase tiempo con él y escúchelo realmente. Muéstrele su afecto tanto con palabras como con abrazos. Los aislamientos temporales pronto recobran su poder cuando usted recurre a ellos en los momentos en que está seguro de que ninguna otra técnica funcionaría.
Otros Recursos National Institute of Child Health &Human Development http://www.nichd.nih.gov/default.htm
Referencias Tired of Yelling: Teaching Our Children to Resolve Conflict, Lyndon Waugh, MD, Pocket Books
"Raising a Thinking Child: Helping Your Young Child Resolve Everyday Conflicts and Get Along With Others", Myrna B. Shure, 1996: Pocket Books.
"Discipline That Works", Thomas Gordon, 1991: Plume Penguin.
"Discipline with Dignity", Richard L. Curwin and Allen N. Mendler, 1988: ASCD.
Revisado por Laura Grunbaum, M.D., médica del Hospital Infantil de Oakland, California.
Publicado por primera vez 26 de agosto de 2003
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