Por
Katy E. Magee, MA Contenidos del tema
IntroducciónLas enfermedades de transmisión sexual o enfermedades venéreas son
infecciones que pasan de una persona a otra por medio de las relaciones
sexuales o del contacto con los órganos sexuales o con líquidos como el semen,
el flujo de la vagina y la sangre (por ejemplo, la sangre de la regla). Muchas
de estas enfermedades también se pueden propagar cuando las personas comparten
agujas u otros artículos que están contaminados con sangre u otros líquidos del
cuerpo. Algunas de las enfermedades de transmisión sexual más frecuentes son la
clamidia, el herpes genital, las verrugas genitales, la gonorrea, la hepatitis
B, el VIH (el virus que causa el SIDA), la sífilis y la tricomonosis. La clamidia, la gonorrea, la hepatitis B, el herpes simple, el VIH
y la sífilis son enfermedades que una madre infectada puede transmitirle a su
bebé antes o después de que nazca. El tratamiento durante el embarazo puede
evitar la transmisión de muchas de estas enfermedades de madre a hijo. Si tiene
cualquiera de estas enfermedades, pregúntele a su médico cómo proteger a su
bebé antes y después de que nazca. ClamidiaLa clamidia es una infección bacteriana que afecta a millones de
hombres y mujeres. Puede ser difícil detectar esta enfermedad; alrededor del 80
por ciento de las mujeres y el 50 por ciento de los hombres infectados no
presentan síntomas pero aun así pueden contagiar a sus compañeros sexuales. Si
los síntomas se presentan, aparecen entre la 1º y 3º semana después de la
exposición a la bacteria. En las mujeres, los síntomas pueden incluir el flujo
vaginal o el sangrado menstrual irregular, dolor o ardor al orinar o dolor en
la parte baja del vientre. En los hombres, puede haber flujo del pene y dolor o
ardor al orinar. La clamidia puede tratarse fácilmente con antibióticos. Si no se
detecta y no se trata, puede causar una enfermedad inflamatoria del vientre
(infección de los ovarios y de las trompas de Falopio). Esa enfermedad a su vez
puede causar esterilidad (no poder tener hijos). Es necesario tratar a ambos
miembros de la pareja. Herpes genitalEl virus del herpes que causa herpes labial (vea "Herpes
labial") también es el responsable del herpes genital. El herpes genital se transmite fácilmente mediante el contacto
sexual y cualquier otro tipo de contacto directo con las llagas causadas por
esta enfermedad. Los síntomas del primer ataque de herpes genital aparecen entre 2 y
7 días después del contacto con la persona infectada. También es posible
infectarse y no tener síntomas. El primer ataque de herpes genital puede ser bastante intenso, con
muchas llagas o ampollas dolorosas. La persona también puede tener fiebre, los
ganglios linfáticos hinchados y dolor de cabeza o dolores musculares. Si las
llagas se forman dentro de la uretra (el tubo que transporta la orina hacia el
exterior del cuerpo) o la vagina, la persona puede sentir dolor al orinar o
tener flujo vaginal. Las llagas se encostran y desaparecen en 2 ó 3
semanas. No hay forma de curar el herpes genital, pero los medicamentos
pueden disminuir el dolor y hacer que las llagas sanen más pronto. La mayoría
de las personas que padecen herpes genital tienen ataques recurrentes. Es
típico tener 4 ataques al año. Con el tiempo, los ataques suelen volverse menos
frecuentes y menos intensos. Puede haber comezón, ardor u hormigueo en la zona
donde aparecerán las llagas. Si usted tiene ataques muy fuertes o frecuentes,
tal vez le ayudaría tomar medicamentos todos los días para que los ataques
duren menos y no le den tan seguido. Verrugas genitalesLas verrugas genitales son causadas por el virus del papiloma
humano (HPV), que se transmite mediante el contacto sexual. Por lo general, las
verrugas se ven como pequeños bultos carnosos o parches planos y blancos en los
labios que rodean la vagina, dentro de la vagina, en el pene, en el escroto, o
alrededor del ano. Una persona infectada con HPV tal vez nunca tenga verrugas
genitales o es posible que éstas sean tan pequeñas que no puedan verse. Ciertos
tipos del virus HPV aumentan el riesgo de que la mujer padezca cáncer de útero.
Una prueba de Papanicolaou puede, en algunas ocasiones, detectar el
virus. Si las verrugas genitales son muy molestas o aparecen en el útero,
pueden ser tratadas por un profesional de la salud. Sin embargo, el tratamiento
no curará la infección por HPV y es posible que las verrugas persistan o
vuelvan a aparecer. Actualmente no hay una forma eficaz de curar la infección
por HPV. No obstante, en muchas personas la infección desaparece por sí misma y
no causa mayores problemas. GonorreaLa gonorrea es una infección bacteriana que se transmite mediante
el contacto sexual. Los síntomas, que aparecen entre 2 días y 2 semanas después
de la infección, son: dolor o ardor al orinar, flujo vaginal, sangrado
menstrual irregular o un líquido espeso que sale del pene. Muchas personas
infectadas no tienen síntomas. Si la gonorrea no se trata, puede causar una enfermedad
inflamatoria del vientre y esterilidad en la mujer. En el hombre puede causar
infección de la próstata (vea "Infecciones de la próstata"). La
gonorrea a veces se extiende a las coyunturas (articulaciones) de la persona y
causa artritis. La gonorrea se cura con antibióticos. Es importante tratar a
ambos miembros de la pareja para evitar que se contagien mutuamente una y otra
vez. Hepatitis BLa hepatitis B es una infección viral que se transmite mediante el
contacto con líquidos del cuerpo de una persona infectada, como sangre, semen o
líquidos de la vagina (vea "Hepatitis"). El virus de la hepatitis B
es muy contagioso y no sólo se propaga mediante el contacto sexual. Por
ejemplo, una persona infectada puede contagiar a otra persona si ambas usan las
mismas hojas de rasurar o el mismo cepillo de dientes. La mayoría de las
personas que tienen hepatitis B se recuperan completamente en un plazo de 4 a 8
semanas. Un pequeño porcentaje de los adultos permanecen infectados meses o
años. Si la infección se vuelve crónica, puede causar cáncer o daño en el
hígado que puede ser mortal. El tratamiento con medicamentos no es muy eficaz
una vez que la infección se vuelve crónica. Algunas personas corren un mayor peligro de infectarse: aquéllas
que tienen más de un(a) compañero(a) sexual, los hombres que tienen relaciones
sexuales con otros hombres, las personas que se inyectan drogas y que comparten
agujas y los trabajadores de salud. Todos ellos deben vacunarse contra la
hepatitis B. La vacuna también se recomienda para todos los bebés y para las
personas menores de 18 años que todavía no se hayan vacunado. Virus de inmunodeficiencia humana (VIH)El virus de inmunodeficiencia humana o VIH es el virus que causa el
SIDA. Se transmite cuando la sangre, el semen o los líquidos de la vagina de
una persona infectada entran al cuerpo de otra persona. Una vez que la persona
se infecta, el virus ataca el sistema de defensas del cuerpo (sistema
inmunitario) y lo debilita poco a poco. El SIDA (síndrome de inmunodeficiencia
adquirida) es la última etapa de la enfermedad, cuando el cuerpo ya no puede
combatir las infecciones u otros padecimientos. Sin tratamiento, en la mayoría
de la gente el SIDA aparece 12 ó 13 años después de infectarse con el virus.
Con tratamiento, es posible retrasar el SIDA por muchos años más. Se dice que una persona tiene infección por el VIH si en su sangre
se detectan anticuerpos contra el virus. Es posible que los anticuerpos no
aparezcan sino hasta 6 meses después de infectarse. Sin embargo, es posible
transmitir el virus a otras personas antes de que los anticuerpos y los
síntomas se presenten. Ciertas actividades propagan el VIH. Por ejemplo: • | Tener más de un(a) compañero(a) sexual. |
• | Tener
relaciones sexuales sin precauciones, sobre todo si se trata de relaciones
sexuales entre hombres (a menos que ambos hombres de la pareja se sean
completamente fieles y ninguno de ellos esté infectado). |
• | Compartir
agujas, jeringas u otras cosas para inyectarse drogas con una persona
infectada. |
• | Tener relaciones sexuales con una persona que tiene
cualquiera de los factores de riesgo que acabamos de mencionar. |
Los bebés cuya madre estaba infectada durante el embarazo y los
bebés que toman leche de pecho de una madre infectada también corren un alto
riesgo de contraer el VIH. En 1985, se comenzó la práctica de analizar toda la sangre de las
donaciones para revisar que no esté contaminada con el VIH. Por lo tanto, el
riesgo de contraer el virus por medio de una transfusión de sangre o de sus
derivados es sumamente bajo. Los mosquitos o zancudos no propagan el VIH. La infección tampoco
se transmite mediante los asientos de los excusados (retretes), la tos de las
personas infectadas o el contacto común y corriente con una persona que tiene
infección por el VIH o SIDA. Usted tampoco podrá contraer la infección donando
sangre. Una persona infectada no le transmitirá el virus si lo toca, lo abraza
o lo besa suavemente. Toda la sangre de las donaciones se analiza para
determinar que no esté contaminada con el VIH (esto comenzó a hacerse desde
1985). Por lo tanto, el riesgo de contraer el virus por medio de una
transfusión de sangre o de sus derivados es sumamente bajo. Un análisis de sangre sencillo y confidencial puede determinar si
usted tiene VIH. Puede hacerse el análisis en el consultorio de su médico o en
el departamento de salud de su área. También hay un análisis de la saliva que
se puede hacer en casa. Si realiza actividades que aumentan el riesgo de
infección por VIH, hágase el análisis de sangre cada 6 meses. Es importante
hacer un diagnóstico temprano y tratar la infección incluso antes de que
aparezcan los síntomas. Si piensa que se ha expuesto al VIH, pero el análisis
da negativo, debe volver a repetirlo 6 meses después de la última vez de
haberse expuesto al VIH. Si está embarazada y piensa que podría haberse expuesto al VIH, es
sumamente importante para su bebé que usted se haga el análisis de sangre. Si
la prueba muestra que está infectada, el tratamiento con medicamentos durante
el embarazo podrá disminuir mucho la probabilidad de que le transmita la
infección a su bebé. Las personas que se informan acerca del VIH y el SIDA aprenden a
tomar buenas decisiones para evitar el contagio del virus y para obtener
tratamientos que puedan aumentar sus probabilidades de permanecer sanas por más
tiempo. SífilisLa sífilis es una infección por bacterias que se transmite mediante
el contacto sexual y al usar agujas que estén contaminadas con la sangre de una
persona infectada. Una mujer embarazada también puede transmitirle la infección
a su bebé antes de que nazca. Cuando la sífilis se propaga mediante el contacto
sexual, los síntomas aparecen como 3 semanas después del contagio. El primer
síntoma es una llaga roja que aparece en los órganos sexuales, en el área del
recto o en la boca. La llaga no es dolorosa y es posible que la persona no la
note. Además, es posible que se hinchen los ganglios linfáticos que se
encuentran cerca de la llaga. Si uno no recibe tratamiento, la sífilis puede progresar a la
segunda etapa, después de como 2 meses. Algunos síntomas de la segunda etapa
son: ronchas o salpullido, caída del cabello que deja áreas pelonas, fiebre,
hinchazón de los ganglios linfáticos y síntomas como de gripe que pueden
confundirse fácilmente con otras enfermedades. La sífilis se puede curar con antibióticos. Si no se trata, puede
causar problemas de salud graves e incluso la muerte. Es necesario tratar a
ambos miembros de la pareja. TricomonosisLa tricomonosis es una infección por bacterias que se transmite
mediante el contacto sexual. En la mujer, las bacterias generalmente infectan
la vagina o la uretra (el tubo que lleva la orina al exterior del cuerpo). En
el hombre, la infección puede presentarse en la uretra o bajo el prepucio del
pene. Cerca de la mitad de las mujeres que tienen tricomonosis no tienen
síntomas. Los hombres infectados raras veces tienen síntomas. Si los síntomas
sí aparecen, se presentan entre 4 y 28 días después de contraer la infección.
En la mujer, algunos síntomas son: comezón, flujo vaginal e irritación y dolor
durante las relaciones sexuales y al orinar. El hombre puede tener flujo del
pene y dolor al orinar. La tricomonosis generalmente no causa problemas graves. No
obstante, la persona infectada y su pareja deben recibir antibióticos para no
contagiarse mutuamente una y otra vez. La pareja debe usar condones hasta que
haya terminado el tratamiento. PrevenciónEs más fácil prevenir que tratar las enfermedades de transmisión
sexual. Sólo hay 2 formas de eliminar por completo el peligro de contraer el
VIH y otras enfermedades venéreas: no tener relaciones sexuales o sólo tener
relaciones sexuales con una persona que no esté infectada y que le sea
totalmente fiel. Las siguientes recomendaciones pueden ayudarle a disminuir el
peligro de infectarse: • | Si va a tener relaciones sexuales con alguien por primera
vez:
• | Hable primero con la persona acerca del VIH y otras
enfermedades de transmisión sexual. Averigüe si su nueva pareja alguna vez ha
tenido o se ha expuesto a una enfermedad de ese tipo. También averigüe si
participa en actividades que lo(a) ponen en peligro de contraer el VIH. Dígale
a su pareja si usted alguna vez ha hecho actividades peligrosas. Recuerde que
es posible tener una enfermedad venérea sin saberlo. |
• | Use condones
de látex cada vez que tenga relaciones sexuales (vaginales, anales u orales)
hasta que esté seguro de que usted y su pareja no tienen ninguna enfermedad de
transmisión sexual y que ninguno de los dos tendrá contacto sexual sin
precaución con otra persona mientras dure su relación. |
• | Si usted y
su pareja piensan hacerse la prueba del VIH para decidir si pueden tener
relaciones sexuales sin precauciones, háganse la prueba 6 meses después de la
última vez que hayan hecho alguna actividad riesgosa. Mientras tanto, usen
condones cada vez que tengan relaciones sexuales. |
|
• | Evite el contacto sexual sin precauciones con
cualquier persona que tenga síntomas de una enfermedad venérea, que se haya
expuesto a una enfermedad de ese tipo, o cuyas actividades lo pongan en peligro
de contraer el VIH. Recuerde que una persona puede transmitir una enfermedad
sexual aunque no tenga síntomas. |
• | Evite tener relaciones sexuales
sin precauciones (en la vagina, en el ano o en la boca) con cualquier persona
que pueda haber hecho actividades peligrosas en el pasado o que tenga llagas en
los órganos sexuales o en la boca. Use condones de látex desde el comienzo del
contacto sexual hasta el final. Los condones “naturales” de piel de oveja no
dan protección contra el VIH u otras enfermedades venéreas. |
• | Evite
el contacto sexual mientras usted o su pareja estén recibiendo tratamiento para
una enfermedad venérea. |
• | Si usted o su pareja tienen herpes genital,
eviten el contacto sexual cuando la persona infectada tenga una ampolla o llaga
o cuando sienta hormigueo o dolor en el área genital, ya que puede ser signo de
un brote. En otras situaciones, usen condones de látex para ayudar a reducir la
transmisión del virus. Una persona puede transmitir el herpes genital incluso
si no tiene llagas. |
• | No confíe en los espermicidas o un diafragma
para protegerse de enfermedades de transmisión sexual. Si el espermicida le
irrita la piel o los tejidos del área genital, puede aumentar su riesgo de
infección. Excepto por la abstinencia, los condones de látex brindan la mejor
protección contra las enfermedades de transmisión sexual, incluyendo el
VIH. |
Además de seguir los consejos ya mencionados, tome las siguientes
precauciones para disminuir el riesgo de contraer el VIH y la hepatitis
B: • | Evite las actividades que pueden transmitir el VIH. Algunos
ejemplos de actividades más seguras son: besarse con la boca cerrada,
abrazarse, darse masajes y acariciarse. |
• | Nunca comparta agujas,
jeringas, hojas de rasurar y otros artículos personales que puedan estar
contaminados con sangre. |
Si su empleo o sus actividades lo ponen en peligro de contraer el
VIH, o si entra en contacto con sangre infectada (por ejemplo, si se pica con
una aguja accidentalmente), llame a un profesional de salud de inmediato. En
algunos casos, los medicamentos podrán evitar la infección si empiezan a
tomarse pocas horas después de exponerse al virus. Hágase el análisis de sangre
6 meses después de cualquier actividad o accidente que lo ponga en peligro de
contraer el VIH. Para mayor información, llame a la Línea Nacional de Enfermedades
de Transmisión Sexual y SIDA, al 1-800-344-7432. Cuándo llamar a un profesional de saludUn profesional de salud debe diagnosticar y tratar toda enfermedad
de transmisión sexual. Su propio médico o un médico del departamento de salud
de su área puede diagnosticar y tratar las enfermedades venéreas. Es posible
que su pareja también necesite recibir tratamiento, aunque no tenga síntomas.
De lo contrario, podría volver a pasarle la enfermedad o podría padecer
complicaciones graves. Llame a un profesional de salud: • | Si sospecha que se ha expuesto a una enfermedad de
transmisión sexual. |
• | Si nota cualquier flujo raro de la vagina o del
pene, ardor al orinar o alguna llaga, enrojecimiento o bultos en los
genitales. |
• | Si sus actividades lo ponen en peligro de contraer el
VIH, o si su compañero(a) sexual ya tiene infección por VIH o corre peligro de
infectarse. |
• | Si está embarazada y piensa que podría haberse expuesto
a una enfermedad venérea (sobre todo si se trata del VIH). |
• | Si tiene
síntomas, por ejemplo, cansancio, adelgazamiento, fiebre, diarrea, tos o
hinchazón de los ganglios linfáticos, que no desaparecen después de un período
breve y que no parecen estar relacionados con ninguna otra
enfermedad. |
• | Si tiene infección por VIH y le da cualquiera de los
siguientes síntomas:
• | Fiebre (calentura) de más de 103
grados. |
• | Fiebre de más de 101 grados que dura 3 días o
más. |
• | Llagas raras en la piel o en la boca o ataques más frecuentes
de herpes labial. |
• | Mucho entumecimiento o dolor en las manos y en
los pies. |
• | Adelgazamiento, sin que haya una
explicación. |
• | Fiebre y sudores por la noche, sin que haya una
explicación. |
• | Cansancio intenso. |
• | Diarrea u otros cambios
en la forma en que normalmente obra (defeca). |
• | Respiración fatigosa
y tos seca y persistente. |
• | Hinchazón de los ganglios linfáticos en
el cuello, en las axilas o en la ingle. |
• | Cambios en la personalidad,
dificultades para concentrarse, confusión o dolor de cabeza muy fuerte. |
|
Créditos| Autor(a) | Katy E. Magee, MA | | Revisor(a) médico(a) principal | Patrice Burgess, MD - Medicina Familiar | | Revisor(a) médico(a) principal | Jeanne Marrazzo, MD, MPH - Infectious Disease | | Revisor(a) médico(a) especialista | Joy Melnikow, MD, MPH - Medicina Familiar | | Revisor(a) médico(a) especialista | Peter Shalit, MD, PhD - Medicina Interna (VIH/SIDA) | | Última revisión | May 1, 2006 |
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