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Presión alta




Por Katy E. Magee, MA

Contenidos del tema
Introducción
Prevención
Tratamiento en casa
Cuándo llamar a un profesional de salud
Créditos

Introducción

La presión de la sangre (o presión arterial) es la medida de la tensión que la sangre ejerce sobre las paredes de las arterias. Las lecturas de la presión incluyen dos cifras, por ejemplo, 130/80. La primera cifra es la medida de la tensión que la sangre ejerce sobre las paredes de las arterias cuando el corazón se contrae. La segunda cifra es la medida de la tensión que la sangre ejerce sobre las paredes de las arterias entre cada latido, cuando el corazón se encuentra en reposo.

Si la lectura de su presión sanguínea se encuentra constantemente por encima de 140 de presión sistólica y 90 de presión diastólica, usted sufre de presión alta (hipertensión). Si la lectura de su presión sanguínea se encuentra entre 120 y 139 de presión sistólica u 80 a 90 de presión diastólica, se lo considera una persona prehipertensa. Si tiene presión alta o prehipertensión, el tratamiento comienza con cambios en el estilo de vida que se describen en la sección Prevención de este tema.

A pesar de lo que la gente cree, la presión alta generalmente no causa dolores de cabeza ni mareos. De hecho, por lo general no produce ningún síntoma. La presión alta aumenta el riesgo de padecer ataques al corazón o embolias y de que se dañen los riñones o los ojos. Mientras más alta sea la presión, mayor será el peligro de tener esos problemas.

Los siguientes factores aumentan el riesgo de tener la presión alta y las complicaciones que eso produce:

    Fumar.
    Ser gordo.
    Tener parientes que han padecido presión alta.
    Ser de origen afroamericano.
    No hacer suficiente actividad física.
    Beber demasiado alcohol.
    Consumir demasiada sal o no consumir suficiente potasio, calcio o magnesio.
    Usar ciertos medicamentos como esteroides, descongestivos y antiinflamatorios regularmente.
Prevención

Es posible evitar la presión alta o ayudar a que la presión baje cambiando algunos hábitos.

    Manténgase a un peso saludable. Eso es aún más importante si usted suele engordar más alrededor de la cintura que en el área de las caderas y los muslos. El bajar tan sólo 10 libras (4½ kilos) puede ayudar a bajar la presión.
    Haga algún tipo de actividad física por lo menos durante 30 minutos casi todos los días. Eso ayudará a bajarle la presión (y tal vez también a adelgazar).
    No beba mucho alcohol.
    Use poca sal. El exceso de sal en la dieta puede ser un problema para algunas personas que tienen la presión alta y que además son sensibles a la sal.
    Asegúrese de consumir suficiente potasio, calcio y magnesio. Para lograrlo, coma bastantes frutas (como plátanos y naranjas), verduras, frijoles, granos integrales y productos de leche semidescremados.
    Consuma menos grasas saturadas. Las grasas saturadas se encuentran en los productos animales (leche, queso y carnes). Si come menos de esos alimentos, podrá adelgazar más fácilmente y correrá menos peligro de padecer enfermedad de las arterias coronarias. Vea "Grasas en los alimentos" en "Nutrición".
    Deje de usar tabaco. Las personas que usan tabaco corren un mayor peligro de sufrir ataques al corazón y embolias. Vea "No use tabaco". Allí aparecen consejos para ayudarle a abandonar el tabaco.
    Aprenda a revisarse la presión en casa. Vea "Revisión de la presión" en "Pruebas médicas que pueden hacerse en casa".
Tratamiento en casa
    Si ya tiene la presión alta o es prehipertenso (120 a 139 de sistólica u 80 a 90 de diastólica), siga aun más cuidadosamente los consejos para la prevención antes mencionados.
    Tome los medicamentos para la presión que le hayan recetado, siguiendo las instrucciones al pie de la letra, y consulte a su médico por lo menos una vez al año. Tenga en cuenta que los medicamentos ayudan a controlar la presión alta pero no curan el problema. Si deja de tomarlos, es posible que la presión le vuelva a subir.
    Si está tomando medicamentos para la presión, consulte a su médico antes de usar medicamentos descongestionantes o antiinflamatorios; éstos pueden elevar la presión.
Cuándo llamar a un profesional de salud
    Llame de inmediato si normalmente tiene la presión alta y . . .
      la presión le sube repentinamente.
      la presión es de 180/110 o más.
      tiene un dolor de cabeza muy fuerte y repentino.
      siente dolor o molestias en el pecho.
    Llame si se toma la presión en casa o en un programa comunitario, y en dos o más ocasiones la lectura es de más de 140/90. Si se toma la presión una sola vez y la tiene alta, vaya a que le tome la presión un profesional de salud para verificar la primera lectura.
    Llame si cualquier medicamento que esté tomando para la presión le causa efectos secundarios molestos o inquietantes.
Créditos
Autor(a)Katy E. Magee, MA
Revisor(a) médico(a) principalPatrice Burgess, MD
- Medicina Familiar
Revisor(a) médico(a) principalRobert A. Kloner, MD, PhD
- Cardiología
Revisor(a) médico(a) especialistaRobert A. Kloner, MD, PhD
- Cardiología
Última revisiónMay 1, 2006

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