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Síndrome del intestino irritable




Por Katy E. Magee, MA

Contenidos del tema
Introducción
Prevención
Tratamiento en casa
Cuándo llamar a un profesional de salud
Créditos

Introducción

El síndrome del intestino irritable es uno de los trastornos más frecuentes del aparato digestivo. Los síntomas de este síndrome muchas veces aumentan debido a la tensión nerviosa y también después de comer. Algunos de los síntomas son:

    Hinchazón, dolor y gases en el abdomen.
    Moco en los excrementos.
    Sensación de no haber terminado de obrar (defecar).
    Estreñimiento, diarrea o ambas cosas.

No se sabe cuál sea la causa de este síndrome. Se piensa que los síntomas podrían deberse en parte a contracciones anormales de los músculos de los intestinos. No obstante, al examinar los intestinos, no se detectan señas físicas de la enfermedad (como inflamación o tumores).

El síndrome del intestino irritable puede durar muchos años. Un ataque puede ser más intenso que otro, pero la enfermedad en sí no empeora con el tiempo y tampoco causa problemas más graves, como cáncer. Los síntomas suelen ir mejorando con el tiempo.

Si a usted no se le ha diagnosticado esta enfermedad, trate de descartar otras posibilidades. Por ejemplo, tal vez sus molestias del estómago se deban a un nuevo alimento, a la tensión nerviosa o a la gastroenteritis. Pruebe el tratamiento en casa 1 ó 2 semanas. Si no se mejora, o si sus síntomas se vuelven más molestos, llame a su médico para hacer una cita.

Además del tratamiento en casa, puede que su médico le recete un medicamento. No hay pruebas ni exámenes para diagnosticar el síndrome del intestino irritable. Sin embargo, es posible que su médico recomiende pruebas para descartar otras posibilidades. El número de pruebas que su médico recomiende dependerá de su edad, de la intensidad de sus síntomas y la forma en que se presenten y de la manera en que usted responda al tratamiento inicial.

Prevención

No hay forma de prevenir el síndrome del intestino irritable. Sin embargo, los síntomas muchas veces empeoran o mejoran con los cambios en la dieta, el nivel de tensión nerviosa, los medicamentos, la cantidad de ejercicio que uno haga y otras razones conocidas y desconocidas. Si usted descubre las cosas que le desencadenan los síntomas, tal vez pueda evitar o disminuir los ataques.

Tratamiento en casa

Si el estreñimiento es su síntoma principal:

    Coma más frutas, verduras, leguminosas (frijoles, chícharos, etc.) y alimentos de grano integral. Esos alimentos son ricos en fibra. Añádalos a su dieta lentamente, para que no le causen más gases o calambres.
    Añádale a su dieta salvado de trigo natural. Comience usando 1 cucharada todos los días y vaya aumentando la cantidad hasta que esté usando 4 cucharadas diarias. Ponga pequeñas cantidades del salvado en el cereal, en las sopas y en otros platillos. Tome más agua de lo que acostumbra para que no se sienta hinchado.
    Pruebe uno de los productos que ayudan a aumentar el volumen de los excrementos, como Citrucel, FiberCon o Metamucil. Para no hincharse, empiece con 1 cucharada o menos al día y tome más agua de lo que acostumbra.
    Use laxantes sólo si su médico se los recomienda.
    Tenga más actividad física. El ejercicio ayuda a que el aparato digestivo funcione mejor.

Si la diarrea es su síntoma principal:

    A veces, para la diarrea también sirve comer alimentos ricos en fibra y añadirle salvado de trigo a la comida. Eso es porque la fibra puede absorber líquido en el intestino grueso.
    Evite los alimentos que empeoran la diarrea. Elimine un alimento por vez y, poco a poco, vuelva a incluirlo en su dieta. Si parece que no hay ninguna relación entre un alimento y los síntomas, no hay necesidad de que evite comerlo. Los siguientes alimentos o ingredientes suelen empeorar los síntomas de muchas personas:
      Alcohol, cafeína y nicotina
      Frijoles, brócoli, col (repollo), manzanas
      Alimentos picantes o muy sazonados
      Alimentos muy ácidos, como las frutas cítricas (naranjas, toronjas, etc.)
      Alimentos grasosos, como el tocino, el chorizo, las salchichas, la mantequilla, los aceites y cualquier comida frita
    Evite los productos de leche que contengan lactosa si parecen empeorarle las molestias. No obstante, asegúrese de obtener suficiente calcio de otras fuentes. Vea “Problemas para digerir leche”.
    Evite la sustancia llamada sorbitol (un dulcificante artificial que se usa en algunos chicles y dulces sin azúcar) y la sustancia llamada olestra (un sustituto de la grasa que se usa en algunos alimentos elaborados, como las papitas fritas).
    Añádale a su dieta más alimentos con almidón (pan, arroz, tortillas, papas, pasta).
    Si la diarrea no se le quita, tal vez le sirva usar uno de los medicamentos que se consiguen sin receta, como la loperamida. (La loperamida es el principio activo de los productos tales como el Imodium.) Consulte a su médico si está usando loperamida 2 veces al mes o más.

Para disminuir la tensión nerviosa:

    Anote los acontecimientos de su vida que ocurran junto con sus síntomas. Tal vez eso le ayude a encontrar cualquier relación que exista entre sus síntomas y los sucesos angustiantes de su vida.
    Haga ejercicio vigoroso con regularidad, como nadar, correr o caminar rápidamente.
    Para otros consejos sobre formas de controlar el estrés, vea "Tensión nerviosa o estrés".
Cuándo llamar a un profesional de salud
    Si su médico le ha dicho que tiene síndrome del intestino irritable y sus síntomas empeoran, empiezan a interferir con sus actividades de costumbre o no responden de la forma usual al tratamiento en casa.
    Si se está cansando cada vez más.
    Si sus síntomas lo despiertan con frecuencia.
    Si el dolor empeora cuando usted se mueve o tose.
    Si tiene dolor en el abdomen y fiebre.
    Si tiene dolor en el abdomen que no se mejora al ventosear u obrar (eliminar gases o defecar).
    Si está adelgazando sin saber por qué.
    Si tiene menos hambre que de costumbre.
    Si hay sangre en sus excrementos. Vea "Cuándo llamar a un profesional de la salud" en "Problemas del recto".
Créditos
Autor(a)Katy E. Magee, MA
Revisor(a) médico(a) principalPatrice Burgess, MD
- Medicina Familiar
Revisor(a) médico(a) principalPeter J. Kahrilas, MD
- Gastroenterología
Revisor(a) médico(a) especialistaPeter J. Kahrilas, MD
- Gastroenterología
Última revisiónMay 1, 2006

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