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Angustia y trastorno de pánico




Por Katy E. Magee, MA

Contenidos del tema
Introducción
Tratamiento en casa
Cuándo llamar a un profesional de salud
Créditos

Introducción

Las preocupaciones, las angustias y el nerviosismo son partes normales de la vida diaria. Todos nos preocupamos o nos angustiamos de vez en cuando.

La angustia puede causar síntomas físicos y psicológicos. Un temor o una situación específica puede causar algunos o todos los síntomas a corto plazo. Cuando la situación cambia, los síntomas desaparecen.

Los síntomas físicos de la angustia son:

    Temblores, sacudidas o espasmos de los músculos.
    Mareos.
    Sensación de tener la garganta o el pecho llenos.
    Tensión o dolor de los músculos.
    Desasosiego.
    Cansancio.
    Insomnio.
    Sofoco o latidos rápidos del corazón.
    Sudores o manos frías y húmedas.

Los síntomas emocionales de la angustia son:

    Sentirse agitado y nervioso.
    Preocuparse demasiado.
    Temer que algo malo va a pasar.
    Tener dificultades para concentrarse.
    Estar irritable o agitado.
    Sentirse triste constantemente.

A muchas personas, entre ellas niños y adolescentes, les dan trastornos de angustia que producen esos síntomas sin que haya una razón lógica. Ese tipo de angustia no es normal y puede volverse abrumador. Las personas que tienen un trastorno de ese tipo pueden padecer fobias, o sea, miedos ilógicos a ciertos lugares, objetos o situaciones.

El trastorno de pánico es un trastorno frecuente relacionado con la angustia. El trastorno causa períodos de angustia y miedo intensos y repentinos, cuando no hay una causa o un peligro evidentes. Esos períodos, conocidos como crisis de pánico, pueden causar síntomas que no ponen la vida en peligro pero que causan mucho temor. Algunos ejemplos de los síntomas son: latidos muy fuertes del corazón, respiración fatigosa, sofoco y la sensación de que uno morirá o perderá el control. A veces las personas que han tenido crisis de pánico tratan de evitar cualesquiera situaciones o actividades que puedan producir otra crisis. Eso muchas veces causa un mayor nivel de angustia.

El tratamiento propio, unido muchas veces al asesoramiento y al uso de medicamentos, puede ser eficaz para el control de la angustia y del trastorno de pánico.

Tratamiento en casa

Las siguientes recomendaciones pueden calmar la angustia común y corriente y también pueden ser útiles para las personas que están bajo tratamiento médico para la angustia o el trastorno de pánico.

    Reconozca y acepte que está angustiado debido a ciertas situaciones o temores específicos. Luego dígase a sí mismo: “Ésta no es una emergencia. Me siento incómodo, pero no estoy en peligro. Puedo seguir adelante aunque me sienta ansioso.”
    Cuídese el cuerpo:
      Para relajarse, haga ejercicio o vaya a que le den masajes.
      Use técnicas de relajación. Vea "Técnicas de relajación" en "Tensión nerviosa o estrés".
      Descanse lo suficiente. Si tiene problemas para dormir, vea "Problemas para dormir".
      Evite el alcohol, la cafeína y la nicotina. Pueden hacer que se sienta más angustiado, causarle problemas para dormir o desencadenarle una crisis de pánico.
    Use la mente:
      Salga y haga algo que le agrade; por ejemplo, vaya a una película divertida o dé una caminata.
      Planifique el día. Podría sentirse más angustiado si tiene muy poco o demasiado que hacer.
    Lleve apuntes de sus síntomas. Hable sobre sus temores con una buena amistad o con un pariente, o únase a un grupo de apoyo para personas que tengan problemas parecidos. A veces, la tensión disminuye cuando uno puede hablar abiertamente con otras personas.
    Participe en grupos sociales o dé de su tiempo para ayudar a otras personas. A veces la soledad hace que las cosas parezcan peores de lo que son.
Cuándo llamar a un profesional de salud
    Si está pensando seriamente en lastimarse o en lastimar a alguien más.
    Si la angustia o los temores ilógicos interfieren con sus actividades cotidianas.
    Si le dan crisis intensas y repentinas de temor o de angustia junto con síntomas físicos (temblores, sudores), sin que haya una causa aparente.
    Si sigue teniendo síntomas fuertes de angustia después de 1 semana de tratamiento en casa.
    Si tiene pesadillas o recuerdos muy intensos y claros de eventos traumáticos (podría sentir como si estuviera volviendo a vivir sus experiencias).
    Si no puede estar seguro de que ha hecho ciertas cosas (como por ejemplo, haber desconectado la plancha) aunque se cerciore varias veces o si no puede dejar de repetir ciertas acciones y eso interfiere con sus actividades de todos los días.
Créditos
Autor(a)Katy E. Magee, MA
Revisor(a) médico(a) principalPatrice Burgess, MD
- Medicina Familiar
Revisor(a) médico(a) principalLisa S. Weinstock, MD
- Psychiatry
Revisor(a) médico(a) especialistaLisa Cooper, MD, MPH
- Medicina Interna
Última revisiónMay 1, 2006

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