Por
Katy E. Magee, MA Contenidos del tema
El monóxido de carbono es un gas incoloro, inodoro e insípido
producido por combustibles que se queman como, por ejemplo, el gas natural, la
gasolina, el gasoil, el carbón o la madera. Si los dispositivos para quemar
combustibles no se utilizan correctamente, pueden acumularse niveles peligrosos
de monóxido de carbono en áreas cerradas. Cuando una persona aspira monóxido de carbono, ese gas empieza a
reemplazar el oxígeno en la sangre. A ese estado se le llama intoxicación por
monóxido de carbono. Algunos de los síntomas son: dolor de cabeza, mareos y
náuseas. Si la persona sigue aspirando monóxido de carbono, podría desmayarse o
incluso morir. Los bebés, los niños pequeños, los adultos ya mayores y las
personas que tienen enfermedades crónicas son más susceptibles a los niveles
altos de monóxido de carbono en la sangre. Es posible que sus síntomas sean más
intensos. Una buena forma de protegerse y de proteger a su familia contra
este problema es instalando un detector de monóxido de carbono en su hogar.
Además, asegúrese de que una persona capaz inspeccione los aparatos de
calefacción, las chimeneas y los conductos de ventilación en su hogar 1 vez al
año. No deje prendido el motor de su auto cuando esté en un lugar cerrado, como
el garaje, aunque la puerta esté abierta. Si sabe o sospecha que alguien tiene intoxicación por monóxido de
carbono, obtenga atención médica de inmediato. Créditos| Autor(a) | Katy E. Magee, MA | | Revisor(a) médico(a) principal | Patrice Burgess, MD - Medicina Familiar | | Revisor(a) médico(a) principal | William M. Green, MD - Medicina de Urgencia | | Revisor(a) médico(a) especialista | William M. Green, MD - Medicina de Urgencia | | Última revisión | May 1, 2006 |
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